Erik Ávila, “Cuxum”

Erik Ávila, “Cuxum”, es uno de los comediantes que han despuntado en Yucatán.

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Erik Ávila, “Cuxum”, es uno de los comediantes que han despuntado en Yucatán. Rodeado de un maravilloso equipo comandado por Kenny Calderón, “Chayac”, y Balita Balam, ha mantenido largas temporadas en el Teatro Yucatán. He tenido el gusto de ver algunas de sus obras, pero lo conozco más como persona, como pensante, un artista que siempre sonríe a las críticas y ante el juego sucio siempre pone una sonrisa. No ha sido fácil su andar, pues el estigma de ser hijo de un ex político ha generado muchas perspicacias a su alrededor, pero creo que ha salido avante, sigue y seguirá creando lejos de sus detractores y cerca de su esencia. Comparto una breve entrevista con él:

“Desde niño soñaba con hacer teatro, mi papá tuvo a cargo un tiempo el Teatro del Seguro Social y lo acompañaba a todos los eventos, disfrutaba las obras en las butacas o en la cabina de audio. Me imaginaba algún día estar actuando. Cuando llegaba a casa, en mis hamaqueros ponía una soga, les tiraba mi sábana y era mi telón, ponía a mis muñecos como público y daba mis funciones. A los 13 años estudié un tiempo en el Centro Estatal del Bellas Artes. Formé parte de algunas puestas en escena de compañías independientes con pequeñas participaciones, porque soy licenciado en Administración de Empresas Turísticas. Formé parte del Grupo de Teatro del Tecnológico de Mérida. Posteriormente trabajé en la Compañía de Ricardo Adrián, “Melo Collí”, y en el año 2004 decidí formar mi propia compañía de teatro regional. Desde un principio nuestro estilo estuvo definido. Fue muy complicado, pues no venía de ninguna familia teatral, además éramos muy jóvenes, muy soñadores. Es difícil tener un espacio propio, donde no se tiene apoyo gubernamental ni del sector privado para mantenerlo. Hay que pagar luz, renta, agua. Entre actores y todo el personal del teatro, tenemos a 25 personas en nómina, todo depende directamente de la taquilla. El teatro al igual que todo tiene sus temporadas altas y bajas, muchos piensan que tener un espacio teatral es como ‘hacer gelatina’, pero la realidad es otra”.

Erik es un artista que ha cumplido su sueño de estar en el escenario, quizá ahí reside el secreto de su ser amoroso y distanciado de los juegos de poder, tan comunes en todos los gremios. No dejen de verlo en el Teatro Yucatán, su teatro regional ofrece a sus espectadores una comedia blanca e ingeniosa.

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