11 de Diciembre de 2017

Opinión

El “New Deal”

Abolir la guerra contra las drogas y legislar su consumo como se hace con el alcohol es urgente.

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Hay una consecuencia que se ha demostrado ampliamente a lo largo de la historia: la prohibición provoca el mercado negro. No importa si es por cuestiones tan loables como el racionamiento en tiempos de guerra o tan moralistas como impedir la producción y venta de alcohol como hicieron en los Estados Unidos durante 13 años, la época inolvidable de los gángsters y los cabarets emblemáticos como el Cotton Club, entre el 17 de enero de 1920 y el 5 de diciembre de 1933.

Entonces, como ocurrió con la guerra contra las drogas iniciada por Nixon y llevada hasta los ríos de sangre, en nuestro país, por Calderón y familia, detrás de la prohibición se escondían intereses que no imaginaban las buenas conciencias que buscaban la sobriedad de sus vecinos. Como ahora, el mantenimiento de la prohibición servía, por ejemplo, al Ku Klux Klan y a otros miembros del crimen organizado desde los sótanos más sórdidos y oscuros de los pandilleros hasta el blanco Capitolio del presidente Herbert Hoover.

Los Estados Unidos de la Gran Depresión habían tocado fondo y era necesario acabar con la corrupción de las instituciones a la que se había llegado en buena parte por la hipocresía de una Ley Seca a la que era necesario poner fin. No en balde la Enmienda XXI que derogaba la Enmienda XVIII a la Constitución de los Estados Unidos fue una de las primeras acciones de Franklin Delano Roosevelt y con la cual inició su política del Nuevo Pacto o “New Deal” como se le conoce. Con la limpieza de las instituciones y la participación del gobierno en puntos neurálgicos de la economía Estados Unidos salió de la Gran Depresión.

Obviamente la situación, a nivel mundial, no es la misma aunque se parezca, pero la guerra nixoniana contra las drogas sí ha causado efectos letales, mucho peores que los de la Prohibición. Abolir la guerra contra las drogas y legislar su consumo como se hace con el alcohol es urgente, aunque sea apenas un primer paso para un “New Deal” remasterizado.

La plataforma Netflix tiene en su catálogo una serie extraordinaria que lleva por nombre, precisamente, “Prohibition”. Desde el siglo XIX, cuando las buenas conciencias decidieron imponer sus convicciones puritanas, hasta la llegada de Roosevelt al poder, vemos y, sobre todo, comprendemos los vericuetos de la historia y sus mentiras. Vale la pena.n

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