18 de Diciembre de 2017

Opinión

Justicia de supermercado

¿Qué motiva a la autoridad cuando decide "atacar" un problema?

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En el sur de la ciudad hay un supermercado que hasta hace pocos años estaba sucio, descuidado y mal iluminado; con carritos en condiciones deplorables y productos como frutas, verduras y carne (por mencionar algunos) de calidad muy inferior, pero a precios similares a los que la misma cadena ofrecía en su tienda del norte de la ciudad.

Bastó que a un costado se construyera una tienda de la competencia, cuya oferta estaría dirigida al mismo segmento, para que las condiciones de la primera mejoraran radicalmente. Fue la competencia (por ende la afectación a los bolsillos de los accionistas) y no el interés por atender de forma más digna a sus clientes de las colonias aledañas lo que produjo la mejoría en su servicio, instalaciones y productos.

Ejemplos como éste hacen suponer que en nuestra sociedad está enquistada una cultura que divide a la gente en ciudadanos de primera y segunda; lo mismo sucede en la aplicación de la ley para los distintos sectores productivos.

En días pasados nos enteramos, por los medios, que el gobierno estatal ha recurrido a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para someter a la norma a los vehículos de Uber; el principal argumento es que deben operar dentro del marco legal. Cualquier ciudadano pensante estaría de acuerdo en que nadie debe estar por encima de la ley; pero la ferocidad con la que el gobierno está buscando meter en cintura a este sector y no a otros hace suponer que la posibilidad de mover votantes –más que la aplicación del marco legal- ha convertido al gremio de los taxistas en un cliente preferencial; para éstos un supermercado de justicia de primera. En temas de hacer cumplir el marco legal este sector recibe una atención expedita, mientras otros deben resignarse a ser recipientes de un trato deficiente. Como ejemplos: el gremio de los restauranteros lleva años diciendo que se enfrentan a una desigual competencia ante los pequeños puestos que no cumplen con normas y permisos sanitarios ¿Cuántas veces no nos hemos topado con puestos cuya principal medida higiénica es poner papel sobre un plato que no ha sido debidamente lavado? Los dueños de videoclubes también juegan en una cancha desigual, producto de los puestos que venden piratería. En ambos casos ante la vista gorda de la autoridades. Para estos sectores -entre muchos- un metafórico supermercado de segunda.

¿Votos? ¿Aplicación del marco legal? ¿Qué motiva a la autoridad?

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