20 de Octubre de 2018

Opinión

Gazapo: su origen

El poder de la pluma

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El abogado Felipe Escalante Ceballos tiene una columna en Facebook que ha denominado Gazapos y que disfruta de gran número de seguidores por la amenidad y conocimientos que despliega en sus comentarios sobre yerros que cometemos al hablar o escribir; sobre todo son punzantes sus críticas a sus colegas de profesión que con regular frecuencia –igual que muchos otros que se supone conocedores del idioma de Cervantes- cometen faltas a la ortodoxia gramatical, ortográfica o sintáctica.

Este servidor de ustedes es fan del profesional de las leyes y pulcro escritor.

La última –no la más reciente, porque la más reciente es la última- de sus atinadas observaciones fue relativa a lo que él consideró un gazapo cometido en una anuncio que hablaba de “leyendas históricas” del futbol presentes en Mérida para un partido. Considera el jurisperito, basado en las definiciones que de leyenda trae el Diccionario de la Lengua Española (Dele) que se comete gazapo porque una leyenda, aunque puede tener origen en algún hecho histórico, se refiere a sucesos que tienen más de “tradicionales y maravillosos”.

Para completar las aportaciones de don Felipe a la tarea –a veces el pesimismo me invade y pienso que es inútil- de preservar lo más sano posible al español, y para cabal comprensión del término, voy a ofrecer aquí las definiciones de lo que un gazapo es, según diversos diccionarios, incluido el Dele:

La primera acepción es conejo nuevo; la segunda, hombre disimulado y astuto. También es mentira, embuste, y finalmente, yerro que por inadvertencia deja escapar quien escribe o habla. El primero es un término de la zoología y los otros tres son coloquiales (todo, de acuerdo con el Dele de las 24 academias del español).

El término –cuando designa a un conejo recién nacido o a un hombre disimulado y/o astuto o embustero- es de origen incierto. Cuando designa al error, yerro, errata o pifia cometidos al hablar o escribir, se deriva de gazapatón y éste del catalán gasefato o cacefato (en occitano antiguo: cacemphaton; en latín, cacemphaton; en griego, kakemphaton) y es “cosa malsonante, indecente o vulgar”, “disparate o error al hablar” y “expresión malsonante que se usa por desconocimiento o mala pronunciación”. También se dice gazafatón y significa disparate grande, según el Diccionario de la Lengua Española edición 2016 de Larousse Ediciones. Al inglés se puede traducir como blunder y slip (disparate, resbalón) o nonsense.

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