11 de Diciembre de 2018

Yucatán

La iglesia de Tekax, testigo de la evangelización

Dedicado a San Juan Bautista, el templo con su convento es una de las primeras edificaciones franciscanas en la zona sur de Yucatán.

La parroquia de San Juan Bautista que se ubica en el centro del municipio de Tekax, tiene al menos cuatro siglos de historia. (Fotos: Milenio Novedades)
La parroquia de San Juan Bautista que se ubica en el centro del municipio de Tekax, tiene al menos cuatro siglos de historia. (Fotos: Milenio Novedades)
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Mérida, Yuc.- La parroquia de San Juan Bautista que se ubica en el centro del municipio de Tekax, tiene al menos cuatro siglos de historia, es apenas 40 años ‘más joven’ que su convento, que fue de las primeras edificaciones franciscanas en esa zona de Yucatán, donde el proceso de evangelización fue más complicado.

Una inscripción grabada en una de las piedras indica que el antiguo convento fue construido en 1564, según reportó Fray Alonso Ponce, que visitó el lugar en 1588. Era una casa pequeña sin claustro, varias celdas y una sala para el Santísimo Sacramento; contaba también con cinco capillas, cuatro de ellas en las esquinas.

El Catálogo de Construcciones Religiosas de Yucatán señala una referencia del historiador franciscano Diego López de Cogolludo, en la cual indicó que había un convento desde 1576, y el patrono de la iglesia era San Juan Bautista. Cuando los frailes pudieron ampliar la construcción e hicieron la iglesia, señalaron la fecha con la inscripción en un escudo franciscano ubicado en la fachada que dice: “Siendo E.M.R.P.F. Juan Silva Ministro Provincial, se acabó el 6 de mayo de 1609”.

Un año después de la conclusión de la obra, Tekax vivió un tumulto. Según relata Eligio Ancona, “los naturales de aquella población se habían quejado con el Gobernador del rigor con que los trataba el cacique Pedro Xiu, descendiente de la antigua familia real de Maní”. Sus quejas no fueron atendidas y decidieron hacer justicia ellos mismos.

Aprovechando las fiestas del Carnaval, se pintaron los rostros para no ser reconocidos y en tropel fueron a la casa del cacique pidiendo su cabeza. Pedro Xiu pudo escapar con su esposa e hijos y se refugió en el convento de San Francisco, pero los amotinados lo siguieron hasta ahí, despedazaron la puerta e invadieron el lugar registrando todo, pero no pudieron encontrar al cacique porque los frailes lo escondieron atrás de un altar de la iglesia. En la noche los indios desalojaron el lugar, y por la mañana el guardián del lugar salió a caballo con Xiu detrás, pero fueron rodeados por una multitud amenazante que los obligó a retroceder; con el auxilio de algunos españoles, los sediciosos huyeron al cerro y más tarde se castigó a los principales culpables, tres fueron ahorcados en la plaza principal de Mérida.

La iglesia tuvo modificaciones importantes al paso de los años, por ejemplo, el campanario de la primera capilla se desplomó destruyendo la bóveda que era la cúpula del presbiterio. Años después, esa cúpula fue restituida por la actual en forma de cañón pero más baja, y para reemplazar el campanario fueron construidos en la fachada principal, que por la forma de los arcos y otras características se considera que datan de finales del siglo XVII o principios del XVIII.

El templo tiene pisos de mosaico, sus paredes interiores pintadas a cal en colores lisos, tiene tres pasillos formados por cuatro filas de columnas, dos a cada extremo empotradas en la pared; la fachada tiene atractivos remates en su exterior y el campanario fue reconstruido en forma de espadaña, destaca el escudo franciscano en la fachada principal.

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