19 de Septiembre de 2018

Yucatán

Construcciones subterráneas, posible origen de leyenda meridana

El INAH no ha encontrado hasta el momento evidencia alguna de la red de pasadizos que presuntamente unían a Mérida por el subsuelo.

Un antiguo relato narra que los edificios más importantes del centro histórico de la capital yucateca estaban interconectados por el subsuelo. (Foto de contexto/Notimex)
Un antiguo relato narra que los edificios más importantes del centro histórico de la capital yucateca estaban interconectados por el subsuelo. (Foto de contexto/Notimex)
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Agencias
MÉRIDA, Yuc.- La existencia de dos construcciones subterráneas de importantes dimensiones en el corazón de esta ciudad, podría ser el origen de la leyenda urbana que habla de una red de pasadizos interconectados debajo del centro de esta capital.

El especialista del INAH, Rafael Burgos Villanueva, añadió que los estudios e investigaciones realizados hasta ahora han detectado dos construcciones subterráneas, una en la llamada “Casa Cárdenas” o “Casa de los Ladrillos”, ubicada en la calle 62 con 63 de centro.

El otro subterráneo, continuó, no está tan lejos de la “Casa de los Ladrillos”, se supone estaba ubicado en la calle 63 entre 62 y 64 y ahí estuvo la casa que habitó el coronel Pablo Antonio González en el tercer cuarto del siglo XIX.

Evidencia palpable y literaria

Aclaró que del subterráneo de la “Casa de los Ladrillos” sí existen evidencias, pues apenas en 2003 se hicieron excavaciones que permitieron dar con esa construcción en el subsuelo, pero del otro sólo existe evidencia literaria.

“En la Casa Cárdenas excavamos y vimos que el piso no estaba del todo nivelado, hay partes que tenían una altura como de un metro y medio, otras de dos metros, el túnel tenía una cámara como de 23 metros y era una especie de galería”, comentó.

En el caso del túnel que se supone estaba en lo que fue la casa del coronel, el arqueólogo aclaró que se sabe de su existencia por el libro escrito por Manuel Cirerol Sansores, publicado en 1943.

En ese libro, indicó, se describe la existencia de ese supuesto subterráneo y el ilustre escritor realizó diversas descripciones del pasadizo y menciona lo siguiente:

“Quedé sorprendido de la amplitud y particular estilo de construcción del subterráneo, recias paredes y techo arqueado. De norte a sur corre una gran galería de 28.50 metros de largo y 2.50 metros de ancho”.

“El sitio recibe luz y ventilación por medio de cuatro ventilas. También está dotado de hamaqueros en toda su extensión y llama la atención una especie de chimenea cerrada con barrotes de hierro hecha en el centro justo de la pared oriente donde probablemente se pensó almacenar pólvora plomo armas”, entre otros.

Burgos Villanueva mencionó que se decía que el subterráneo fue preparado como una especie de refugio ante posibles levantamientos mayas e incluso el libro de Cirerol contiene ilustraciones del túnel.

Pero hasta ahora, abundó, el Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Yucatán sólo ha hecho estudios y excavaciones en la “Casa de los Ladrillos”.

Sin interconexión

Empero, prosiguió, lo que sí está claro es que no hay evidencia de ninguna interconexión entre ambos subterráneos, ni entre esos sitios y otros posibles túneles o bóvedas en el subsuelo de la capital yucateca.

De hecho, refirió, después de las excavaciones realizadas en la “Casa Cárdenas”, nos dimos a la tarea de buscar evidencia de otros pasadizos y subterráneos y solo encontramos dos hechos importantes.

Uno fue un anuncio de un periódico llamado “El eco del comercio” del 18 de enero de 1881 donde el ingeniero civil Lorenzo Espinoza Montero, saca un anuncio publicitario donde dice “construimos aljibes y pozos subterráneos”.

El especialista añadió que ello demuestra que sí había la posibilidad de hacer construcciones de ese tipo desde la fecha antes mencionada.

Luego, comentó, se encontraron dos notas periodísticas del incendio de un local llamado “El Candado”, ubicado en ese entonces en la 63 con 65, donde la información señala que en los “subterráneos” de ese local se guardaba aguardiente y la policía decide taparlos; el hecho está registrado el 10 de febrero de 1903.

Pero toda esta información, subrayó, no sustenta el antiguo relato que sobrevive hasta estos días de la existencia de una red de pasadizos interconectados en el centro histórico de la capital yucateca, aunque sí podría ser el origen de los mismos.

“No se puede negar que el mito ya forma parte de la tradición oral de Mérida, pero pues hasta ahora es eso un mito y todo parece indicar que así permanecerá por muchas generaciones más, pues hasta hoy no hay forma de probar que existen o existieron una serie de túneles interconectados”, finalizó.

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