25 de Septiembre de 2018

Yucatán

Hacer reír, un trabajo muy serio

'Dr. Foforito', fundador de la organización Doctores del Humor, lleva 11 años, regalando sonrisas y buenos momentos a los pacientes de los hospitales.

Jorge Torres Macho destacó que durante su trabajo ha coleccionado anécdotas que refuerzan su convicción. (Juan Albornoz/SIPSE)
Jorge Torres Macho destacó que durante su trabajo ha coleccionado anécdotas que refuerzan su convicción. (Juan Albornoz/SIPSE)
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Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Jorge Torres Macho, como él lo aclara entre risas, es un hombre que se puede jactar de ser macho dos veces, de apellido y de a de veras, pero es mejor conocido en la sociedad yucateca como “Dr. Foforito”, fundador de la organización Doctores del Humor, la cual recibió su nombramiento como Institución de Asistencia Privada y con la cual ha beneficiado a miles de personas durante 11 años, regalando sonrisas y buenos momentos, que ayudan a que los tratamientos sean mejor asimilados. 

Con base en la Geloterapia (risoterapia) y el talento nato para hacer reír, este Licenciado en Administración de Empresas se ha dedicado a esta loable labor en la que colaboran personas de todas las edades y se está expandiendo a Quintana Roo, que junto con Mérida suman 70 voluntarios.

Nacimiento de Dr. Foforito

El personaje que hoy define su proyecto de vida nació en una primera etapa para hacer felices a sus hijos, amigos y familiares, luego al saber que lo podía poner al servicio de personas necesitadas de sonrisas fue cuando decidió cambiar el enfoque.

“Cuando mis hijos eran niños me vestía de payaso, hacía magia, hasta me caracterizaba de Santa Claus, y pensé que debería tener un nombre fácil de recordar en los niños y en aquel entonces había un caló entre los presos y se decían: me prestas tu foforo. A mí se me hacía una palabra muy chistosa y decidí llamarme ‘Foforito’ para hacerlo mejor me metí a estudiar magia y todo aquello que enriquece al personaje”, explicó.

Recordó que en un momento de su vida y, a pesar de sus logros en otras áreas, se cuestionaba cuál era su misión, el sentido de su existencia.

“Tengo tres hermanas, todas mayores que yo, dos eran las socialitas (sociables), una cantaba y yo era el patito feo, no tenía ninguna gracia, no bailaba, no tocaba ningún instrumento, no recitaba, no se me pegaba nada en la cabeza, y dije algo debo hacer bien", declaró.

"Después de muchos años, viendo la televisión cuando vivía en la Ciudad de México observé a unas personas que hacían la misma labor que hago ahora, con sesiones de risoterapia; iban vestidos de doctores y se caracterizaban como payasos para visitar a los niños enfermos. Entonces, dije que eso es lo quería hacer pues me encantan los niños y las niñas; me encanta todo lo relativo al humor. Pedí informes, me capacitaron y me hice médico de la risa por dos años en México, hace 11 años". 

"Hace nueve años cuando vine a vivir a Mérida y elegí mis sábados para seguir con la labor, empecé visitando los hospitales, el primero en abrirme las puertas fue el Hospital Juárez, en el área de Pedriatría, para llevarle alegría y hacer reír a los pacientes de ahí en adelante se unieron otros y no hemos parado”, abundó en sus memorias.

Doctores del humor

Estos especialistas practican la Geloterapia (Del griego Gelos, risa), que es lo mismo que Risoterapia, la cual es una técnica psicoterapéutica que produce beneficios mentales, emocionales y psicosomáticos, No cura enfermedades, pero sí interviene positivamente en el proceso de recuperación de múltiples dolencias.

“Nosotros llegamos a la visita, no preparamos espectáculos, no planeamos nada, cuando llegamos vemos cómo está el ambiente y los pacientes, y comenzamos el trabajo totalmente improvisando; pasamos a todas las camas visitando a cada paciente y ellos nos dan la pauta para hacer cualquier cosa, atendemos al enfermo y al sano porque pasa que el familiar del paciente, tiene días, semanas, meses y hasta años cuidándolo que también necesita atención, risas y una plática amena, sin faltarles al respeto”, apuntó.

Su principio básico: ser feliz y aprender a reírse de uno mismo, para poder hacer feliz a otra persona. Recuperar la inocencia de la infancia, desinhibirse, deshacerse de la vergüenza, ser espontáneos, ver la vida con otra mirada, ser más sensibles, dar libertad a la imaginación y perder sobre todo el miedo a hacer el ridículo.

“No somos payasos ni doctores somos personas que nos gusta reírnos; los que desean participar deben tomar un curso de dos días porque hacer reír es cosa seria, pues no es fácil y la forma de lograrlo es perder el miedo y tanto lo hemos superado que nos vestimos de  doctores payasos, nos gusta reírnos de nosotros mismos y de los demás, esto lo traes de nacimiento. Hay gente que ha tomado el curso, pero no se puede convertir en doctor del humor porque para serlo hay una aptitud nata que debes traer para disfrutar la risa propia y de los demás”, explicó.

Destacó que durante el trabajo ha coleccionado anécdotas que refuerzan su convicción. Una vez en una visita animando a una madre con un pequeño, que no respondía por la gravedad de su enfermedad, lograron que reaccionara al decirle palabras de aliento y reírse por la alegría de tenerlo entre ellos. Otra historia que lo marcó fue un pequeño de 5 años, que al verlo en el área se alegró, le pidió darle un beso y lo sorprendió dándole un beso en su nariz de payaso, un gesto tierno que lo conmovió.

Reír para trascender

Trabajando desde hace 11 años, sin importar días festivos, el “Dr. Foforito” labora procurando cada día ser un gran hombre, padre, esposo y un buen guía, ser alguien en la vida. 

“Yo me preguntaba cuál era mi misión en el mundo y la descubrí, ésta es mi misión, la que Dios Nuestro Señor me asignó para llevar alegría y que en ocasiones más que llevar la terapia a nuestros en enfermos resulta que ellos nos da la terapia porque salimos enriquecidos", explicó.

"Lo hago porque mis padres me inculcaron servir a las personas en situaciones difíciles y darle gracias a Dios. Muchas veces, por todas las gracias que nos dan a manos llenas, no nos percatamos cuánto nos da y ésta es una forma de retribuirle lo mucho que nos brinda. Haré esto hasta el día que me muera. Quiero dejar la huella aquí, estoy luchando mucho para que la causa continúe, no por reconocimientos, tengo un grupo maravilloso y gracias a Dios todo es sustentable”, reveló orgulloso de su labor.

Nuevas generaciones

Con agrupaciones de otros países de Norteamérica, Sudamérica y Centroamérica está impulsando establecer el Día Mundial del Geloterapeuta para seguir impulsando la causa en más puntos y nuevas generaciones.

Perfil

Jorge Torres Macho nació el 9 de junio de 1949

Trayectoria
  • Es licenciado de Administración de Empresas egresado del  Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) 
  • Actualmente es retirado,  vive de sus rentas y es padre de seis hijos.
  • La organización cuenta con el respeto de diferentes sectores de la sociedad y a decir del Dr. Foforito, los agradecimientos de las personas que ayudan y de quienes conocen su labor es el mejor reconocimiento.

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