21 de Junio de 2018

Yucatán

El estudiante que 'quedó loco' por entrar a un panteón

Una historia de horror ocurrida en Guadalajara, Jalisco, fue adaptada y presentada como ocurrida en Peto, Yucatán.

El panteón de Belén es uno de los más famosos de todo el país por sus historias paranormales. (Jorge Moreno/SIPSE)
El panteón de Belén es uno de los más famosos de todo el país por sus historias paranormales. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Hoy aclararemos un mito de un caso impactante ocurrido en un cementerio, y para ello, en primera instancia platicaré lo que me reportaron que ocurría en el municipio de Peto, ubicado a hora y media de Mérida.

Durante una conferencia que impartí en el municipio de Tzucacab me contaron de un joven que estaba estudiando la carrera de Medicina y que hizo una apuesta con sus compañeros, la cual consistía en entrar una noche en el panteón de su natal Peto y clavar un clavo, para así demostrar su valor, ya que se rumoraba en la facultad donde estudiaba que le daba miedo cada vez que veía un muerto; al día siguiente, sus amigos irían a corroborar si en realidad lo había hecho.

Según lo que me platicaron, el joven hizo lo pactado, pero quedó loco, ya que, cuando sus compañeros llegaron al día siguiente por la mañana al cementerio vieron con sorpresa que aún estaba ahí, pero tirado en el piso junto a una pared, su bata estaba asegurada con el clavo, con mucho trabajo logró decir que un fantasma fue el que le había clavado la bata.

Fueron las últimas palabras que profirió, pues a raíz de ello perdió la razón y en los siguientes años se le vio vagar por las calles de Peto solo con la bata blanca y las personas cuando lo veían decían con lástima: “Pobre muchacho, iba a ser doctor y miren como acabó”.

Luego que varias personas me platicaron esto en Tzucacab, emprendí un viaje a Peto y, para mi sorpresa, a pesar de haber entrevistado a muchas personas, nadie conocía la historia (que aparentemente había ocurrido a finales de los años noventa) ni menos recordaban que por años hubiera algún muchacho vagando con su bata de doctor.

De hecho, descubrí que ni en Peto ni en ningún municipio cercano había alguna escuela o facultad de medicina, por lo tanto, al investigar en la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), pude comprobar algo que ya sospechaba, no existen en sus registros alguna persona de ese municipio que hubiera estudiado medicina en ese entonces, y menos aún que se hubiera dado de baja por algún problema mental.

(Al parecer, sólo hay registros de cuatro doctores de esa población, de los cuales sólo tres estudiaron en la Uady, pero sí se graduaron y además ocurrió antes de los noventa).

Durante las investigaciones descubrí un caso 'idéntico' que había ocurrido en uno de los cementerios más famosos de todo el país, el panteón de Belén, ubicado en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, y que incluso se ha publicado en libros y, a diferencia del caso de Peto, está documentado. A continuación trascribo la parte medular de lo que ocurrió ahí:

“Una apuesta trágica”

Cuenta la leyenda que el Panteón de Belén fue testigo de un suceso donde un estudiante de medicina perdió el juicio. Resulta que antaño los que estudiaban el arte de curar a las personas estaban de internos en el Hospital Civil.

Un día, un entusiasta y valiente estudiante les apostó a sus compañeros que entraría completamente solo al vecino panteón a las ocho de la noche, hora en que se daba el toque de ánimas y, según decían, salían los muertos de sus sepulcros.

Para confirmar su hazaña, les dijo que entraría hasta el fondo del corredor y clavaría un clavo, para que sus incrédulos compañeros lo vieran al siguiente día. Todos estaban a la espera del primer clamor de las ocho de la noche, dado por la campana del Templo de Belén. Al escuchar el primer campanazo, brincó la barda y entró al campo santo caminando con paso firme y seguro al fondo del corredor, cargando en sus manos un martillo y un clavo.

Cuando llegó al fondo del oscuro corredor, clavó el puntiagudo metal, pero al retirarse notó que alguien lo detenía. ¡Se le heló la sangre!, pues por más esfuerzo que hacía por correr, sentía que una tétrica mano lo tomaba fuertemente del hombro. Quiso gritar, pero no pudo; un nudo en la garganta se lo impidió. Estaba tan asustado y desesperado que se desmayó.

Sus compañeros, notando que había pasado una hora y no volvía, entraron al cementerio para ver qué había sucedido. Lo encontraron tirado en el suelo, pero sujeto a la pared con la capa clavada por el clavo. El estudiante volvió en sí, pero despertó completamente loco...

Hasta aquí la historia del panteón de Belen y el infortunio de este estudiante, lo que puedo concluir del caso del cementerio de Peto es que nunca ocurrió nada ahí, lo que sucede es que en ocasiones las personas escuchan historias impactantes y al correr de voz en voz se distorsionan algunas partes y también los sitios reales donde ocurrieron.

Esa es precisamente mi labor, cada vez que me reportan algún caso paranormal lo primero que hago es corroborar fechas, sitios y la veracidad de la información, pues de nada me hubiera servido irme a la primera de cambio al cementerio de Peto a dejar grabadoras de video o acampar ahí en busca del fantasma que clavó la bata del 'estudiante' cuando éste evidentemente jamás iba a aparecer. 

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