25 de Septiembre de 2018

Yucatán

El extraño fenómeno de las veladoras que encienden solas

Investigadores captan en el cementerio de Tixkokob lo que se conoce como las 'velas de los espíritus'.

Así luce el panteón de Tixkokob por las noches. (Jorge Moreno/SIPSE)
Así luce el panteón de Tixkokob por las noches. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Que la llama de una vela o veladora se apague cuando está al aire libre es de lo más común; el viento, el sereno, una ligera brisa, sería el motivo más lógico y normal para que este fenómeno suceda; pero… ¿qué pasa cuando una veladora que ya se apagó por completo se prende sola? ¿Y si esto ocurre varias veces en ciertas tumbas de un panteón?

A este fenómeno paranormal poco conocido se le denomina las "velas de los espíritus”, y ocurre en los cementerios; quizás pase más seguido de lo que pudiéramos imaginar, pero es difícil percatarse si no se presta atención y no se lleva una bitácora o registro.

El primer lugar donde comprobé el fenómeno de las “velas de los espíritus” fue en el panteón municipal de la villa de Tixkokob; esto fue en el año 2004, cuando recién se había formado el Cifep (Centro de Investigación de Fenómenos Paranormales) y acudimos al camposanto, aprovechando que acampamos en una quinta ubicada a menos de 200 metros de ahí.

Éramos más de diez las personas que entramos esa madrugada al panteón, en orden y de acuerdo a un plan de trabajo; casi de inmediato nos percatamos de que en el pasillo principal habían ocho o diez veladoras prendidas que, seguramente, los seres queridos de los difuntos habían llevado recientemente.

De pronto, en una segunda vuelta, uno de mis compañeros se percató que todas las veladoras de ese pasillo se habían apagado; bueno, dijo otro de ellos, a lo mejor el viento las apagó; a pesar de que algunas estaban bien resguardadas en latas o en el interior de los nichos…

Hasta ahí todo iba bien, pero, 30 minutos después, en nuestra tercera ronda por dicho pasillo; todas las velas y veladoras estaban prendidas de nuevo e incluso había más… contamos 15 llamas, cuando uno de mis compañeros aseguraba que antes había contabilizado 11. 

Una hora después, esto ocurrió de nueva cuenta y para percatarnos bien de que no hubiera una explicación lógica, checamos que al menos ocho de las velas estaban completamente apagadas, es decir, la mecha no tenía ningún rastro de fuego semiapagado que pudiera propiciar, en un momento dado, que con un poco de oxígeno prendieran de nuevo.

Al rato, nueve de las veladoras ya estaban prendidas… Así nos la pasamos toda la madrugada, pero en ese momento no sabíamos el motivo de esta situación, hasta que, tiempo después y hablando con gente antigua, veladores de panteones y lo que se ha publicado en los libros con relación al fenómeno, tanto en Yucatán como en otras culturas, pude descubrir o entender el significado de las velas que se prenden y apagan solas…

Iluminan el camino de almas en pena

Esto se denomina “las velas de los espíritus” y de acuerdo con la leyenda, cada determinado tiempo son nombrados entre las ánimas del panteón 16 difuntos que resguardarán (cuatro en cada punto cardinal) este lugar e iluminarán a las nuevas almas que recién han llegado y que no encuentran la luz que los lleve a su eterno descanso.

Esto ocurre en la madrugada y prenden y apagan las velas y veladoras que los vivos dejan en las tumbas para dirigirlos mejor, es decir, conforme los viajeros van avanzando, las velas que van dejando atrás se van apagando y luego se repite el mismo procedimiento…

Es decir que, posiblemente en aquel 2004, mientras hacíamos nuestra investigación, nosotros, sin saberlo, llegamos justo en el día y la hora en que algunas almas en pena eran canalizadas hacia su eterno descanso.

Con el transcurso de los años, en otros panteones (por ejemplo los de Kanasín, Temax, Tekal, Motul, Valladolid, etc.) también pude comprobar parte de este fenómeno, el cual, aunque se oye muy raro, es firme creencia de algunas personas en nuestro estado.

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