15 de Noviembre de 2018

Yucatán

Emigrante muerto visita la tumba de su abuelo en Yucatán

Aunque falleció en Estados Unidos, se ha visto en el cementerio de Ucí el fantasma de hombre oriundo de Motul.

Este es el pequeño panteón de la comisaría de Ucí, muy cerca de Motul. (Jorge Moreno/SIPSE)
Este es el pequeño panteón de la comisaría de Ucí, muy cerca de Motul. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, YUc.- ¿Puede un alma en pena manifestarse a miles de kilómetros de distancia de donde está enterrado? La respuesta es sí. He leído casos muy bien documentados de almas en pena que se aparecen en ciudades muy distantes de donde fallecieron, debido a que los fantasmas no se mueven por el “espacio-tiempo” de los humanos, es decir, pueden manifestarse ahora en Mérida y en cinco minutos en una ciudad mucho más distante.

Esto lo pude comprobar hace un tiempo en la pequeña comisaría motuleña de Ucí, donde me enteré del caso de un inmigrante que hace varios años se fue (como miles de yucatecos) en busca del “sueño americano” y cruzó de “mojado” la frontera hasta establecerse en Sacramento, California.

Durante diez años "Mike", como le llamaban, estuvo laborando en un restaurante de esa ciudad estadunidense y cada uno o dos años regresaba a Ucí a visitar a sus abuelos y su natal Motul, donde vivían sus padres. Estamos hablando de mediados de los años ochenta, tiempo en el que era relativamente más fácil ir y venir de Estados Unidos aunque no se tuviera papeles.

En 1991, por desgracia tuvo un fatal accidente doméstico en la casa en donde vivía y murió electrocutado.

Debido a que ya estaba viviendo ahí con una mujer latina (pero con papeles en regla), con la que había procreado dos hijos, fue enterrado en Sacramento. Se llamó a los papás y hermanos para avisarles de la tragedia, pero por la distancia y cuestiones de dinero no pudieron viajar para darle el último adiós, y aunque hubieran preferido que se trajeran los restos mortales de “Mike” para que fuera enterrado en Motul, respetaron la decisión de la mujer.

Lo sorprendente estaba por venir

Un año después falleció en Ucí el abuelo de “Mike”. Era una persona de avanzada edad, que tenía varias enfermedades, y de cierta forma ya se veía venir su final; fue enterrado en el panteón del pueblo, pero lo sorprendente aún estaba por venir.

A los pocos días de la muerte del anciano, un amigo de la infancia de “Mike” fue al panteón a llevar flores a un pariente, y de pronto vio parado a “Mike” junto a la tumba de su abuelo; él sabía que había ido a Estados Unidos a trabajar, pero ignoraba que había muerto un año antes, por lo que con toda naturalidad lo llamó de un silbido para saludarlo.

Al darse cuenta que no volteó a verlo, le chifló de nuevo en dos o tres ocasiones, hasta que "Mike" lo miró, pero no le devolvió el saludo:

“Lo vi tal como una persona normal, no sabía que 'Mike' estaba muerto, por eso cada vez que lo recuerdo se me enchina todita la piel; es más cuando mi mamá me dijo que había fallecido un año antes no lo creí, así como casi nadie me cree que yo lo haya visto en el panteón, de hecho estoy segurísimo que era él, fue mi cuate de toda la infancia y cada que venía de Estados Unidos nos saludábamos, es imposible que yo lo confundiera con otra persona”, dijo.

Otros también lo vieron

Pero el amigo no fue la única persona que lo pudo ver después de su muerte, ya que dos de sus primos vivieron la misma experiencia y también en la comisaría de Ucí, pero ellos ya sabían que estaba muerto, por lo que al verlo solo se persignaron y se fueron corriendo del susto.

Afirman que esto les ocurrió también en el cementerio, en el mismo sitio que lo vio el amigo, junto a la tumba de su abuelo; esto lo atribuyen a que este señor fue el que prácticamente lo creció toda su infancia y adolescencia, ya que su papá lo había abandonado desde que era un bebé.

“Creemos que era tanto el cariño que le tenía a su abuelo que como no se pudo despedir de él por eso viene como alma en pena a hacerlo, es más a lo mejor en el último año de vida de su abuelo éste quizás lo veía, pero nunca nos dijo nada”, dicen los parientes.

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