23 de Octubre de 2018

Yucatán

Belga trae más de 100 marcas de cervezas desde Europa para Yucatán

Mathieu Salmón identificó una oportunidad de negocio en Mérida en la que además promueve la cultura de su país natal.

Al principio perdí tiempo y dinero por confiar en personas que solo quisieron aprovechar... creen que por ser extranjeros somos millonarios y nos quieren cobrar hasta el doble”, aseguró. (Milenio Novedades)
Al principio perdí tiempo y dinero por confiar en personas que solo quisieron aprovechar... creen que por ser extranjeros somos millonarios y nos quieren cobrar hasta el doble”, aseguró. (Milenio Novedades)
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Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- “No hay que perder el objetivo a pesar de las decepciones”, expresa Mathieu Salmón, un joven de Lieja, Bélgica, que luego de pasar unas vacaciones en Yucatán identificó una oportunidad de negocio en la que además promueve su cultura.

Su proceso como todos los emprendedores estuvo lleno de retos, tropiezos y trato con personas desleales. Ahora, luego de dos años de trabajo, ha aprendido a  establecer sus condiciones, ser persistente y comprender al mercado.

Fue así como durante un año preparó el camino de su bar estilo belga con las debidas negociaciones con empresas cerveceras, financiamiento,  trámites aduanales, permisos y otras implicaciones propias de la importación y el establecimiento de un negocio en Mérida, el cual tiene un año de operación.

De esta manera fundó Le Carré (el cuadrado), en el que promueve 120 marcas de las cuales cerca de 100 a nivel nacional solo se pueden conseguir en su local, debido a su relación directa con cerveceros belgas, no obstante también maneja firmas artesanales de México.  

Para evitar intermediarios y elevar costos al consumidor final, creó su propia empresa de importación que provee a su bar para hacer un negocio redondo. Su siguiente paso es crear una división de distribución desde Mérida para cualquier parte de la República Mexicana.

¿Por qué elegiste Mérida para emprender tu negocio?

En mi país, estudié seis años, entre la licenciatura en Negocios y luego una maestría en Finanzas, posteriormente trabajé en una empresa de auditoria y contabilidad. Luego vine de vacaciones con un amigo, me gustó el lugar y vi la oportunidad de hacer algo bien y tenía muchas ganas que conocieran la cultura de Bélgica,  su comida y las cervezas. 

Cuando decidí emprender, chequé precios de las marcas que estaban en el país, en Bélgica estuve contactando proveedores  y comencé todo el proceso, al principio tuve una socia con la que se constituyó la empresa y posteriormente se retiró del proyecto, compré sus acciones y continué el negocio solo.  

¿Cómo fue tu proceso para convertirte en importador?

Fue algo difícil, primero negocié con las cerveceras de Bélgica, y luego vine aquí para hablar con las autoridades aduanales, me explicaron todo lo que tenía que hacer, pagar, hay impuestos fuertes que tenía que calcular en mi presupuesto, porque traer el producto de fuera hay que considerar muchas cosas, como la fecha de caducidad, etiquetarla desde el país de origen, no se pueden hacer pedidos seguidos, porque cada contenedor que adquiero tiene 35 mil cervezas, así que si me falta una marca, no se puede hacer solicitar sólo por una; pero ser importador me ayuda a tener precios inigualables porque no tengo intermediarios, para eso tengo mi empresa importadora en Bélgica y me la manda a mi empresa en Mérida.

¿Cómo fue tu entrada al mercado?

Al principio quería abrir un bar al estilo de Bélgica, con snacks, cervezas, todos de pie, pero luego observé que aquí es diferente  y adaptamos el lugar como le gusta a la gente, con sillas y ambientes. Acá se come tarde y hay que cerrar temprano respecto a Bélgica, allí cierran a las 6 de la mañana.

También el menú se armó pensando en eso y un amigo chef de Bélgica, vino y estuvo durante seis meses, creó los platillos de la carta de acuerdo a los ingredientes que se podrían encontrar aquí, porque quiero que si un belga viene a mi bar pueda reconocer el sabor, y ya lo logramos, amigos y visitantes del país o residentes  me han dicho que lo logramos.

Abrí con 90 marcas, del primer contenedor (35 mil cervezas), la mayoría de las cervezas eran claras y luego de vender, me di cuenta que a la gente aquí le gusta más las oscuras, así que en el siguiente contenedor pedí más de este tipo. Ahora tenemos 120 marcas diferentes y 144 etiquetas diferentes, de éstas unas 100 sólo las vendo yo, no porque tenga exclusividad, sino porque fui quien las trajo a vender aquí, actualmente cualquiera podría hacerlo, pero por lo pronto solo las manejo yo en todo México.

Siempre estoy observando al mercado, hablando con los clientes, siempre estoy en el bar, para saber qué quieren, qué les gusta.

¿Cómo resolviste el tema del dinero?

Tenía ahorros propios, presté dinero en Bélgica a un banco, tuve un inversionista, mi familia me apoyó también y  entré a una financiera en Mérida, así tenía capital de aquí y de Bélgica. Además tuve contacto con las marcas cerveceras mexicanas, tanto artesanales como las grandes, las cuales, cuando abres tu negocio, ofrecen financiamiento y de ahí también tuve apoyo.

¿Cuáles fueron los principales retos que enfrentaste al emprender en Yucatán?

Primero el idioma, no sabía mucho español, y tenía que remodelar el local, los albañiles no me entendían; también resolví el problema migratorio, porque tenía que comprobar en Bélgica el negocio que quería hacer aquí, e invertir, pedir a la embajada mexicana en mi país un permiso para vivir y trabajar aquí, así me dieron una visa para ir a migración (Instituto Nacional de Migración) y hacer los trámites para residir, me tomó como cuatro meses resolverlo. Pensando en ello primero cree la empresa, con el acta constitutiva regresé a Bélgica a comprobar. Hice muchos viajes el primer año, fue un año entero de preparación. Luego conseguir los permisos en Mérida como la licencia de funcionamiento y salubridad, entre otros,  tomó más tiempo, pero logré cumplir con todo.

¿Qué buscas en tu equipo de trabajo?

Antes hacía todo, ahora tengo apoyo de mi gerente, contador, y personas que me ayudan. Lo principal para mí en el equipo es la confianza, trabajando con mi mentalidad de Bélgica, lo que buscamos es que si yo crezco, quiero que crezcan conmigo y cuando doy la confianza, quiero que sea igual para mí.  Los que están conmigo son de mi entera confianza que se quedaron desde la apertura y que capacité para que conocieran, probaran todas las marcas, para poder promoverlas y saberlas servir.

¿Cuáles consideras las lecciones más importantes que has aprendido hasta el momento?

Aprendí a ser más cuidadoso en los trabajos, porque al principio perdí tiempo y dinero, por confiar en personas que solo quisieron aprovechar, porque creen que por ser extranjeros somos millonarios y nos quieren cobrar hasta el doble.

¿Qué consejos puedes compartir con otros emprendedores como tú?

Hay que conservar en tu mente lo que pensabas al principio, si es tu meta, no hay que perderla a pesar de las decepciones, durante el primero año tuve problemas, pero no bajé los brazos, aunque tuve momentos que quería cerrar y volver a mi país, porque tenía claro que quería abrir el bar y promover la cultura belga. Estas complicaciones solo te hacen más fuerte para el futuro. 

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