17 de Noviembre de 2018

Yucatán

El huaypeek que mató a una 'condesa'

La condesa Victoria de Montemayor, quien llegó a Yucatán en busca de marido rico, murió aterrorizada por un brujo convertido en perro.

Aseguran que un huaypeek, que entró por la ventana, fue quien mató a la “condesa”. (Jorge Moreno/SIPSE)
Aseguran que un huaypeek, que entró por la ventana, fue quien mató a la “condesa”. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- En la época de la Colonia, tanto aventureros como personas acaudaladas, principalmente de origen español, decidieron venir a vivir a esta parte del mundo para probar fortuna o sentirse superiores en la llamada Nueva España que tras su independencia cambiaría su nombre por México.

Yucatán no fue la excepción y por tanto llegaron a Mérida personas de “alcurnia” o bien que buscaban desesperadamente tenerla. 

Fue así como llegó a la ciudad blanca la “condesa Victoria de Montemayor, de quien se decía era de “sangre azul” ya que descendía de la realeza, pero las malas lenguas comentaban que en realidad había asesinado a su marido en España y con su pequeña fortuna (la cual no le alcanzaba para vivir como “reina” en Madrid) decidió venir a Mérida.

Llegó sola, es decir sin ningún otro pariente, pero con tres empleados, su mayordomo, su ama de llaves y esclavo africano; se instalaron en una casa que se ubicaba por el rumbo de lo que hoy es el suburbio de San Juan y desde el primer momento trató de presumir de más su “alto linaje”.

Se cuenta que empezó organizando fiestas a todo lo que daba, con el único fin de atrapar a algún acaudalado español millonario, y esto tenía lógica, ya que como no trabajaba ni tenía más que su pequeña fortuna, esta invariablemente iba a desaparecer con el paso de los meses debido a la vida de lujos que quería darse.

Se cuenta que en la casa que adquirió murieron trágicamente cinco viejecitos en un incendio, quienes, debido a su edad, no pudieron escapar del fuego.

Los dueños del inmueble, dos sobrinos de uno de los ancianos, rápidamente remodelaron el sitio para venderlo y aunque por superstición nadie que supiera lo ocurrido en la casa se atrevía a comprarla, la condesa fue la cliente perfecta pues no tenía ni idea de lo que ahí pasó.

La condesa contrató a varios sirvientes en su nueva casa, pero estos muy rápido renunciaban pues afirmaban ver los fantasmas de unas personas de avanzada edad, es decir las almas en pena de los ancianos que ahí habían fallecido, pero la ama de llaves española, con tal de no hacer mayor el problema le decía a la condesa que en realidad se trataba de aluxes.

Como la española jamás en su vida había escuchado esa palabra, la ama de llaves le dijo que se trataba de una especie de “animalillos nativos” que son muy ágiles para aparecer y desaparecer espantando a las personas, pero que había personas en Mérida que los podían combatir y eliminar, como si se tratara de llamar a un fumigador para eliminar una plaga.

Pero no eran aluxes

Entonces la condesa ordenó al ama de llaves que contratara a las personas indicadas; esta trajo a un presunto sacerdote maya que hizo un ritual para que los aluxes no hicieran de las suyas, pero éste desde un principio le dijo que ahí no había ningún alux.

La ama de llaves, con tal de no molestar a la condesa no le dijo eso sino todo lo contrario, que el problema se había ido; pero evidentemente todo seguía igual ya que lo que ahí se manifestaba era el alma en pena de los ancianos que posiblemente sólo necesitaban de rezos para descansar en paz.

Un día, sucedió lo inesperado, la condesa desesperada llamó a gritos a su ama de llaves, cuando esta acudió en su auxilio, la señora contó que vio entrar por su ventana a un perro enorme con los ojos rojos y rasgos humanos. La descripción era como la de un huaypeek.

Fue tal el horror y espanto que sintió que decidió regresar a España y ordenó que empacaran todo (también se dice que el verdadero motivo fue que no pudo encontrar un galán millonario).

Dos días antes de la partida, la condesa falleció… El reporte médico indicó que murió de un infarto, pero la ama de llaves, quien a la postre heredó todo y se quedó a vivir en Mérida, afirmó que encontró el cadáver de su jefa con una mueca de terror en el rostro y varios rasguños en el cuerpo, dijo que posiblemente fue el huaypeek quien le causó la muerte.

Y aunque no hay datos fidedignos que lo confirmen, se cuenta que esa casa, la cual fue demolida y encima se construyó otra, estaba ubicada frente del actual parque de San Juan, en la misma calle donde se encuentra una tienda deportiva.

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