12 de Diciembre de 2018

Yucatán

Enigmas: Destino fatal de la esposa de un policía

A días de ver un esqueleto en una carretera de Tekal de Venegas, Leticia Burgos murió. Antes contó su historia.

Última foto en vida de Leticia González Burgos (qepd) tomada durante la investigación en Tekal de Venegas. (Jorge Moreno/SIPSE)
Última foto en vida de Leticia González Burgos (qepd) tomada durante la investigación en Tekal de Venegas. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- El 26 de octubre de 2007, un policía en motocicleta me detuvo cuando circulaba con mi vehículo por el centro de la ciudad de Mérida, pero lejos de infraccionarme por alguna posible falta al reglamento, el motivo del oficial Víctor Castro (policía municipal del Ayuntamiento meridano) para detenerme, fue para platicarme de una experiencia escalofriante que vivió en compañía de su esposa en una carretera del interior del estado.

De acuerdo con su relato, 15 días antes (a principios de octubre) venía en moto con su esposa Leticia Burgos González, del municipio de Tekal de Venegas rumbo a la ciudad de Izamal.

Eran aproximadamente las tres de la madrugada cuando, de pronto, su mujer vio parado junto a la carretera una especie de esqueleto con rostro de calavera, parecido a la Santa Muerte, pero sin ropa, que tenía agarrado un bastón o báculo en forma de hoz.

Para darle una explicación más precisa, necesitaba conocer más detalles, entrevistar a su esposa y, sobre todo, acudir al lugar de los hechos para hacer una investigación de campo.

Nos pusimos de acuerdo y a la noche siguiente acudimos a Tekal de Venegas (ubicado a unos 80 kilómetros de Mérida).

Durante el viaje, Leticia (su esposa) me comentó que lo que vieron fue muy cerca de la entrada de un rancho que está a un par de kilómetros antes de llegar al pueblo.

Detuvimos el coche en el lugar exacto y me platicó con más detalle lo que vio:

“Nos estábamos quitando de Tekal esa noche, cuando estábamos en la carretera en la moto, de pronto vi a mi costado derecho un esqueleto que tenía agarrado un bastón largo, su rostro era una calavera. Es la muerte, pensé, tenía el tamaño de una persona. En el momento en que lo vi no le dije nada a mi esposo pues sabía que se iba a asustar, sólo volteé mi cara hacia adelante y lo abracé fuerte, él no sabía qué pasaba en ese momento, pero creo que lo presintió”.

Sin embargo, Víctor comentó que sí alcanzó a ver algo: “vi una silueta. Como yo estaba manejando la moto no pude verlo bien, pero eso sí, de pronto sentí una heladez fuera de lo común en mi rostro, mi esposa sólo me dijo 'vi algo, pero luego te cuento', también sentí como si la carretera de pronto se cerrara y yo me dirigiera a un precipicio. Tuve que cambiar las luces bajas a altas para poder ver mejor, sentía que la carretera se acababa y me sentía muy nervioso. Todo esto a raíz de lo que vimos”.

Cuando llegamos al lugar de los hechos tomamos varias fotografías, grabamos video, audio, pero no nos percatamos de nada extraño, incluso, no había ningún espantapájaros, señalamiento, poste o algún otro objeto que pudiera haber confundido a la pareja.

Poco después de publicar parte de este caso en la Revista Misterios (número 141), un colaborador del CIFEP, especializado en santería, me comentó que el ver la silueta de un esqueleto sin ropa, en la noche y con un báculo agarrado, significaba la muerte segura de quien lo viera de frente.

No le dimos mucha importancia a este hecho, pero pocas semanas después del viaje a Tekal de Venegas, recibí vía telefónica una trágica noticia: Víctor y su esposa Leticia habían sufrido un accidente cuando andaban en su moto en Mérida y ella había fallecido, mientras que él estaba hospitalizado con heridas graves.

Víctor logró sobrevivir, continuó un tiempo laborando como policía en Mérida y tiempo después se fue a vivir a Cozumel, en donde radica actualmente.

Por desgracia, lo que vieron aquella noche en la carretera de Tekal, significó (casualidad o no) un preámbulo de la muerte de Leticia.

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