18 de Noviembre de 2018

Yucatán

Amigo de policía, ya muerto, se despidió en Nochebuena

Un agente de seguridad cuenta cómo se reencontró con un compañero de la infancia y del trabajo que había fallecido dos días antes.

El fantasma de un policía que había fallecido dos días atrás visitó a un excompañero que luego de hablar con él se enteró de su deceso. (Foto de contexto de bbci.co.uk)
El fantasma de un policía que había fallecido dos días atrás visitó a un excompañero que luego de hablar con él se enteró de su deceso. (Foto de contexto de bbci.co.uk)
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Jorge Moreno/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yuc.- Siempre he dicho que las apariciones de fantasmas se pueden dar en el momento y hora menos pensado, y quedó comprobado una vez más con el reporte que nos mandó el oficial de policía Pablo García Sotelo hace un par de días, con relación a una experiencia fantasmal que le ocurrió justo el 24 de diciembre pasado.

Don Pablo, de 46 años de edad, comenta que el 24 de diciembre pasado le tocó trabajar hasta las ocho de la noche, por lo que al terminar su turno en la corporación de inmediato acudió a su domicilio con el fin de pasar la Nochebuena y Navidad en compañía de su familia, ya que acudirían a casa de su suegra para una convivencia con todos sus parientes políticos:

“Yo no tengo familia en Mérida, por lo que siempre acudimos a casa de mis suegros, en donde se reúnen mis cuñados y parientes, ya que son una familia muy extensa; sin embargo por mi trabajo no siempre puedo estar con ellos en estas fechas de Navidad.

“El caso es que llegué a mi domicilio casi a las 9 de la noche, me bañé y arreglé rápidamente, y me fui a casa de mis suegros, en donde ya estaban mi esposa y mis dos hijos; fui en mi moto, pero como había varios carros estacionados en la calle, me puse casi a diez metros.

“Al momento de bajarme de la moto sentí una mano muy fría que me tocaba el hombro derecho; al voltear, vi a un excompañero de trabajo que hace mucho no veía, fue mi amigo de la infancia y con sorpresa vi que estaba ahí, por lo que le pregunté qué hacía por esos rumbos.

“Él encogió los hombros como si no supiera o no quisiera decirme nada, pero supuse que a lo mejor lo habían trasladado a Mérida, ya que la última vez que lo vi radicaba en Ciudad del Carmen, pero por cuestiones de su trabajo viajaba frecuente por toda la península, y por eso no se me hizo muy extraño verlo allí.

“En eso escuché el grito de mis dos hijos que decían “papaaaá” y corrieron para abrazarme, pues les dio gusto que hubiera llegado temprano a la celebración de Nochebuena, pero al momento de voltear a ver a mi amigo, de nombre Braulio, éste ya no estaba; se me hizo muy extraño, aunque todo pasó en cuestión de segundos.

“Como estábamos casi en la esquina, pensé que a lo mejor dio la vuelta y momentos después regresaría; sin embargo, transcurrieron cuando mucho dos minutos y como vi que no regresó entré a la casa de mis suegros, y la verdad ya se me olvidó lo de mi amigo. La pasamos bien y en horas de la madrugada me regresé junto con mi familia a mi casa.

Whatsapp sobrecogedor

“El caso que el sábado 26, me manda un whatsapp otro cuate que tenía en Ciudad del Carmen para avisarme que Braulio había fallecido, por lo que me sorprendió tanto que enseguida le marqué para que me dijera qué había pasado.

“Me comentó que murió en un accidente de tránsito cerca de Champotón, Campeche; al parecer el conductor de un vehículo que venía de frente dormitó y le dio a su vehículo, por desgracia murió casi de forma instantánea.

“Todo iba normal en la conversación hasta que le digo a mi amigo que yo lo había visto apenas el 24 por la noche, a lo que éste me dice que no juegue con eso porque su accidente había ocurrido el ¡martes 22!, es decir, dos días antes de que yo lo viera.

“Le dije que no estaba jugando y le juré por la vida de mis hijos que Braulio estaba esa noche ahí cerca de casa de mis suegros y aunque no hablamos, estaba yo seguro de que era él; de hecho, él me había tocado el hombro para saludarme.

“Total que pensé que a mí me estaban jugando una broma de mal gusto por la fecha de su muerte, pero le hablé a otros tres camaradas y todos me confirmaron que, en efecto, había muerto el martes 22. Yo quedé en shock, a quienes se los he dicho me dicen que en realidad mi amigo vino a despedirse de mí. Creo que tienen razón, y vaya fecha tan emblemática que escogió, yo creo que ya nunca más olvidaré esa anécdota sobre todo cada 24 de diciembre”, finalizó.

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