17 de Noviembre de 2018

Yucatán

Misteriosa lluvia de piedras en carretera

En su juventud un policía federal recorrió las carreteras del país junto con su padre, con quien vivió una experiencia paranormal inexplicable.

Carretera “Aguamitas-Navolato”, tramo donde los viajeros vieron a un niño y
sintieron la lluvia de piedras. (Jorge Moreno/SIPSE)
Carretera “Aguamitas-Navolato”, tramo donde los viajeros vieron a un niño y sintieron la lluvia de piedras. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Hoy presentamos casos ocurridos a policías de todos los niveles de Yucatán; sin embargo, los que menos información dan, quizás por el rango que tienen, son los policías federales de caminos, ya que por lo general cuando trato de entrevistarlos pretextan que “lo tienen prohibido”, aunque sabemos que esto no es así.

Por eso, cuando uno de ellos es el que me llama, lo valoro más y aprovecho para entrevistarlo a fondo y así darlo a conocer, como es el caso de hoy, pues hace poco pude hablar con uno de estos policías federales durante su tiempo de descanso y me platicó cosas sorprendentes.

Cuenta el entrevistado, quien solicitó el anonimato, que es nativo de Los Mochis, Sinaloa, que actualmente tiene 38 años y cuando cumplió 24 tuvo un par de experiencias en compañía de su padre, el cual falleció hace tres años.

“Mi papá trabajó muchos años como distribuidor de una compañía de baterías y otra de telas, encajes, etc., acostumbraba viajar casi todos los días por los pueblitos de Sinaloa y a veces salía más lejos, tenía una camionetita, hacía lo que aquí en Yucatán le dicen ‘changarreo’.

“Hubo un tiempo en que tuvo un preinfarto y cuando se recuperó, como yo no tenía trabajo lo empecé a acompañar, más que nada para vigilar que no le pasara nada y cuidarlo de cierta forma, pues ya tenía más de 50 años en ese entonces y era riesgoso que se fuera sólo, pues a veces regresaba en la madrugada.

Se atraviesa veloz un niño

“Recuerdo muy bien que en una ocasión estábamos saliendo de una población que se llamaba Navolato; ya recién había oscurecido, estábamos cansados porque desde las siete de la mañana habíamos salido de la casa; en un momento dado, vivos a un niñito completamente desnudo salir corriendo del monte y cruzar la carretera, estaba bien pequeño, como de unos cuatro años, pero corría muy rápido y era muy ágil.

“Mi papá frenó de inmediato y todavía alcanzamos a ver cómo se internaba entre las hierbas, corría como si no le afectara estar descalzo y estar caminando entre el terreno pedregoso; enseguida me preguntó que si vi lo que acababa de cruzar y le dije que sí.

“Nos quedamos callados un buen rato y mi papá siguió su camino; pasaron cuando mucho unos 15 minutos y de pronto sentimos como si le hubieran dado un golpe al techo de la camioneta, pero por fuera, como una pedrada; mi viejo no manejaba muy rápido, él por precaución frenó y no vimos nada, ni el proyectil que nos aventaron, lo que se nos hizo muy raro; de hecho en ese tramo por donde andábamos estaba desértico por ambos lados y ni forma de que alguien se hubiera guardado después de tirarnos.

“Bueno, no me lo vas a creer, pero al poco rato sentimos como una lluvia de piedritas o de gravilla, pero muchísimo, literalmente como si estuvieran lloviendo piedras o como si muchas personas nos lo aventaran al mismo tiempo, pero no era posible además de que no veíamos físicamente ni una piedra.

“Ambos nos sentíamos contrariados e impotentes, no podíamos hacer nada y ya nos empezó a dar miedo si el ataque arreciaba, pues podrían romper los cristales de la camioneta.

“Por fortuna en el resto del trayecto ya no ocurrió nada, conforme nos acercábamos a la casa, mi papá me dijo que mejor no le dijéramos nada a mi mamá y mis hermanas para no preocuparlas, y eso sin contar con que a lo mejor ni nos creerían.

“Mi papá me cuenta que en al menos tres ocasiones anteriores ya le había pasado lo mismo por ese tramo de la carretera y piensa que son duendes, nahuales o almas en pena de niños que quizás fallecieron ahí; yo la verdad no sé qué fue, pero cuando algún compañero me cuenta sus historias raras o paranormales en las carreteras le creo porque yo viví algo similar”, finalizó.

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