21 de Octubre de 2018

Yucatán

Mujer vio de frente a La Muerte y vivió para contarlo

Leticia se topó de frente con la imagen de una calavera con báculo, a los pocos días falleció, pero antes contó su visión. Aquí la historia…

Ilustración de la visión que tuvo Leticia, esposa de un policía de Mérida; la mujer falleció a los pocos días, pero tuvo tiempo de narrar lo que había visto. (Jorge Moreno/SIPSE)
Ilustración de la visión que tuvo Leticia, esposa de un policía de Mérida; la mujer falleció a los pocos días, pero tuvo tiempo de narrar lo que había visto. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- En días pasados tuve la oportunidad de saludar a Víctor Castro Valencia, expolicía municipal de Mérida, quien actualmente radica en Playa del Carmen, Quintana Roo, y quien fue protagonista hace unos años de un impactante caso que investigué y que por desgracia tuvo un desenlace fatal.

Parece que fue ayer, pero ya pasaron siete años desde que ocurrió este suceso: el 26 de octubre de 2007, un policía en motocicleta me detuvo cuando circulaba en mi vehículo por el Centro de la ciudad de Mérida, pero lejos de levantarme una infracción por alguna posible falta al reglamento vial, el motivo del oficial Víctor Castro (policía municipal del ayuntamiento meridano) para detenerme, fue para platicarme una experiencia escalofriante que había tenido en compañía de su esposa en una carretera del interior del estado.

De acuerdo con su relato, 15 días antes (a principios de octubre) venía en moto con su esposa Leticia Burgos González del municipio de Tekal de Venegas rumbo a la ciudad de Izamal; eran aproximadamente las tres de la madrugada, cuando su esposa vio parado junto a la carretera una especie de esqueleto con rostro de calavera, parecido a la Santa Muerte, pero sin ropa, que tenía agarrado un bastón o báculo en forma de oz.

Para darle una explicación más precisa, necesitaba conocer más detalles, entrevistar a su esposa y sobre todo acudir al lugar de los hechos para hacer una investigación de campo. Nos pusimos de acuerdo y a la noche siguiente acudimos a Tekal de Venegas (ubicado a aproximadamente 80 kilómetros de Mérida).

Durante el viaje, Leticia (su esposa) me comentaba que lo que vieron fue muy cerca de la entrada de un rancho que se ubica a un par de kilómetros antes de llegar al pueblo. Detuvimos el coche en el lugar exacto y me platicó con más detalle lo que vio:

“Nos estábamos quitando de Tekal esa noche, y cuando estábamos en la carretera a bordo de la moto, de pronto vi a mi costado derecho un esqueleto que tenía un bastón largo agarrado, su rostro era una calavera.

‘Es la muerte’, pensé, tenía el tamaño de una persona. En el momento en que lo vi no le dije nada a mi esposo, pues sabía que se iba a asustar, sólo volteé mi cara hacia adelante y lo abracé fuerte. El no sabía que pasaba en ese momento pero creo que lo presintió”.

Sin embargo, Víctor confesó que sí alcanzó a ver algo: “Vi una silueta, pero como yo estaba manejando la moto no pude verla bien, pero eso sí, de pronto sentí una heladez fuera de lo común en mi rostro.

“Mi esposa sólo me dijo: ‘Vi algo pero luego te cuento’. También sentí como si la carretera de pronto se cerrara y yo me dirigiera a un precipicio, tuve que cambiar las luces bajas a altas para poder ver mejor, sentía que la carretera se acababa y me sentía muy nervioso, todo esto a raíz de lo que vimos”.

Cuando llegamos al lugar de los hechos tomamos varias fotografías, grabamos video, audio, pero no nos percatamos de nada extraño, incluso no había ningún espantapájaros, señalamiento, poste u otro objeto que pudiera haber confundido a la pareja.

Poco después de publicar parte de este caso en la Revista Misterios, un colaborador del Cifep, especializado en santería, me comentó que ver una silueta de un esqueleto sin ropa, en la noche y con un báculo agarrado significaba la muerte segura de quien lo viera de frente.

No le dimos mucha importancia a este hecho, pero pocas semanas después del viaje a Tekal de Venegas, recibí vía telefónica una trágica noticia: Víctor y su esposa Leticia habían tenido un accidente cuando andaban en su moto en Mérida y ella había fallecido, mientras que él estaba hospitalizado con heridas graves.

Víctor logró sobrevivir, continuó un tiempo laborando como policía en Mérida y tiempo después se fue a vivir a Cozumel, y desde hace un par de años radica en Playa del Carmen; lo he visto en cuatro o cinco ocasiones, la última fue hace un par de meses en Mérida (vino de visita) y me da gusto considerarlo un amigo y colaborador, ya que me ha reportado uno que otro caso para investigar en los sitios en donde ha vivido.

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