14 de Diciembre de 2017

Yucatán

Más de uno dice haber visto 'estatuas vivientes' en Valladolid

Un vecino de Mérida, entre los que afirman que cinco estatuas en honor a los monjes franciscanos en ocasiones se mueven.

Esta es la estatua que uno de los testigos afirma haber visto cómo subía y bajaba su brazo en al menos tres ocasiones. (Jorge Moreno/SIPSE)
Esta es la estatua que uno de los testigos afirma haber visto cómo subía y bajaba su brazo en al menos tres ocasiones. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Marco Moreno
MÉRIDA, Yucatán.- En días pasados me llegó un nuevo reporte sobre las “estatuas vivientes” de Valladolid, caso del cual ya les he platicado hace más de un año. 

En esta ocasión, Gabriel Homa, vecino de la ciudad de Mérida, acudió a pasar un fin de semana con la familia de su esposa, ya que son de esa ciudad y tuvo una experiencia que a su juicio no olvidará:

“A finales de octubre pasado me dieron vacaciones y aprovechamos irnos a Valladolid pues tenía tiempo que no visitábamos a la familia de mi esposa; el domingo nos levantamos muy tempranito para ir a comprar la tradicional cochinita, pero como no conozco muy bien las calles me metí por la avenida de los Monjes y ahí pude ver cómo la segunda de estas estatuas levantaba y bajaba su brazo”.

“Como no soy de ahí pensé que era una especie de brazo mecánico y fue hasta que llegué a la casa y les dije a mis parientes estos me dijeron que las estatuas son de piedra y no se mueven; yo no lo creí y con decirles que tuve que ir personalmente a ese sitio de nuevo para constatar que lo que me decían era verdad y pues si, descubrí que no me estaban mintiendo”.

“Según me contaron mucha gente afirma haber visto que de pronto una o varias de esas estatuas se han movido, no tengo idea a qué se refieran o al motivo por el cual esto ocurre. Solo estoy seguro de lo que vieron mis ojos”, finalizó.

Las estatuas están en la entrada de la ciudad, en el camellón central de la “avenida de los monjes” a lo largo de aproximadamente 250 metros de distancia y se trata de cinco estatuas en honor a los monjes franciscanos.

El caso de Julio y Marcelina

El joven Julio Molina, cuenta que cuando era scout acampaba con frecuencia frente a esta avenida y en al menos tres ocasiones le tocó ver junto con sus compañeros como de pronto estos monumentos movían sus brazos (los subían o bajaban) e incluso en una ocasión hasta su coordinador vio como uno de ellos estaba en la parte de abajo: “pensamos que se había caído el monje, pero estaba parado, lo que no tenía lógica, y cuando se iban a acercar (estaban a unos 20 metros de distancia) este se subió lentamente a su mismo lugar, fue un shock muy fuerte para nosotros”, dijo.

Esto mismo ha sido visto por otras personas, uno de nuestros entrevistados, quien labora en el mercado y todos los días pasa por ahí dijo: “vi dos frailes que bajaban de su base y estaban platicando, a pesar de la neblina los pude ver y comprobarlo cuando al pasar junto a las bases vi que estaban vacías”.

Por su parte la señora Marcelina, quien se dedica a vender fritangas recordó casi llorando lo siguiente: “cada vez que cierro los ojos no los puedo olvidar, es como si los siquiera viendo, recuerdo que la primera vez que los vi era de madrugada, me iba con mi triciclo del parque de Sisal hacia esa avenida para llevar mi venta a una maquiladora, eran como las cuatro y media de la madrugada, las luces estaban prendidas y vi a dos personas claramente, estaban platicando en el otro carril, pensé que era ente normal, luego avance y vi a otra persona más, hasta lo saludé, y conforme sigo avanzando me doy cuenta que la base en donde debía estar cada uno de los frailes ya no había nada, pensé que por el sereno no se veían las figuras pero yo estaba muy cerca y lo confirmé, eso me dio muchísimo miedo”.

Y agrega: cuando llegué al final de la avenida esperé a que amanezca, en eso pasaron otras personas y me acerqué junto con ellos, pues ya estaba más claro y me di cuenta que todos los frailes ya estaban en sus bases, en donde vi a dos de ellos platicando solo habían unas hojas secas tiradas en el piso, me fui a mi casa a rezar, ese día ya no vendí, me dio mucho miedo y desde eso ya no paso por ahí”, finalizó.

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