23 de Septiembre de 2018

Yucatán

¿Cómo proteger a tu niño de las ánimas 'traviesas'?

Los hilos negros que suelen colocarse a los pequeños deben tener una especie de escarcha que aleja a los espíritus que nos visitan para el Hanal Pixán.

La tradición dicta que los niños, desde recién nacidos hasta los 13 años de edad, deben ser protegidos con su 'hilo negro' en fechas de fieles difuntos. (Archivo/Notimex)
La tradición dicta que los niños, desde recién nacidos hasta los 13 años de edad, deben ser protegidos con su 'hilo negro' en fechas de fieles difuntos. (Archivo/Notimex)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Estamos ya en vísperas de la celebración del Hanal Pixán y en muchos pueblos y ciudades de la Península de Yucatán existe una tradición que se realiza con el fin de proteger a los niños en estas fechas: el llamado “hilo negro” o “pulsera negra” que le pone en el brazo derecho a los menores, supuestamente para que las ánimas no se los lleven.

Sin embargo, existen muchos mitos al respecto que en esta ocasión aclararemos a petición de varios lectores que durante todo el año (y principalmente en estas fechas) me han solicitado que hable sobre esto.

Mito: “Si le pongo un hilito negro a mi bebé o niño, no lo intercambiarán las ánimas”. Esto de cierta forma es falso, no porque un ánima o difunto vea a un niño sin su pulserita lo va a “intercambiar”, es decir, adueñarse del cuerpo del niño y que el alma del menor sea el que regrese al más allá. Esto es imposible.

En realidad, el problema de no usar el “hilo negro” es que cuando llegan las ánimas infantiles (y otras no tan infantiles), buscan jugar con los más pequeños de la familia, incluyendo a bebés que aún no pueden hablar y, por lo tanto, no pueden explicar lo que ven o lo que les dicen los difuntos.

Y entre los juegos, ha habido ocasiones en que de forma fatal, los niños vivos no miden el peligro, y por ejemplo, se pueden alejar de sus casas, ya sea internándose en el monte de los patios, o bien, saliendo a la calle sin medir los peligros “normales” como, por ejemplo, ser atropellados por los autos, ser picados o mordidos por algún animal o que los pueda robar una persona muy “viva”, entre otros.

El ánima del tío

Un caso parecido lo investigué hace unos cinco años en el municipio de Seyé, en donde un niño de seis años de edad fue atropellado por un tricitaxista cuando salió corriendo intempestivamente de la puerta de su casa, aunque por fortuna sus heridas no fueron graves.

Esto ocurrió un 31 de octubre y cuando sus papás le preguntaron al pequeño por qué salió corriendo, dijo que un “niño” había estado jugando con él horas antes y le dijo que cruzara la calle a buscar una pelotita.

Como no había ningún otro niño en esa casa, le pidieron que lo describiera, y de pronto, apuntó hacia el altar de muertos que estaba en la sala y dijo que era el niño de la foto, se trataba del hermanito de la mamá quien había fallecido 20 años atrás cuando tenía ocho años de edad.
En resumen, era el ánima del tío del niño, quien jugó con él debido a que no tenía su “hilo negro” puesto en su mano.

Ahora bien, aquí hay algo importante que resaltar, muchas personas creen que se trata de agarrar cualquier hilo negro, cortarlo y amarrarlo en el bracito del menor, pero esto no es así; deben ser hilos o pulseras que están trabajados espiritualmente con un pequeño ritual para que en realidad protejan al menor, sino no funcionan; es como tener mucha hambre, comprar una bolsa de galletas y no abrirlas, entonces no las podrán comer y, por consiguiente, continuarán con hambre.

Solo decorativos

Otro detalle, es que los “hilos” deben tener “briona”, es decir una especie de escarcha que hace que los espíritus que ronden cerca se alejen y sepan que no se deben acercar. De hecho, hay una que otra tienda que los vende pero ni tienen “briona” ni mucho menos están trabajados, si los adquieres meramente serán de adorno porque no protegerán al niño.

Otra pregunta que me han hecho de forma frecuente es la edad en la que lo deben usar los pequeños: en realidad hay tres tipos de hilo que se usan para edades diferentes. Los niños o bebés que aún no pueden hablar fluidamente (por lo general menores de dos años y medio de edad) deben usar un hilo negro; los que ya hablan y que tienen menos de 12 años de edad, deben usar un hilo “caoba” y, por último, los de 13 años en adelante (e incluso los adultos) usan uno de color rojo con “briona” color dorado.

Por cierto, no importa que con el paso de las horas o días la “briona” o escarcha se caiga, pues esto significa que las ánimas no han podido acercarse al menor para hacerle una travesura; por último, hay que mencionar que los hilos se deben usar hasta el día 30 de noviembre.

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