24 de Febrero de 2018

Yucatán

La muñeca que visitaba a su dueña muerta

'Elly' fue un objeto muy preciado para 'mamá Chepa', quien pidió que fuera enterrada con ella, pero esa petición fue negada por sus propios hijos.

Esta es la muñeca 'Elly, la cual se movía, sola según afirman los hijos de quien fuera su dueña por más de 20 años. (Jorge Moreno/SIPSE)
Esta es la muñeca 'Elly, la cual se movía, sola según afirman los hijos de quien fuera su dueña por más de 20 años. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- En esta ocasión les presento un caso que ocurrió en el cementerio meridano de Xoclán. Se trata de una historia que data de más de 20 años, ya que ocurrió a principios de los años noventas.

La historia inicia con la muerte de la abuela de una familia que vivía en la colonia Miraflores: la dama tenía casi ochenta años edad y desde hacía casi una década había estado muy enferma de diversas dolencias (diabetes, osteoporosis, hipertensión, etc.), por lo que el deceso no causó la sorpresa de sus hijos y nietos.

Tras realizar los trámites correspondientes para su entierro, el hijo menor (de casi cincuenta años de edad) comentó a sus hermanos que su madre, desde días antes de morir le había pedido como última voluntad ser enterrada con su muñeca, la cual la había acompañado en sus últimos 20 años de vida y había sido un regalo de uno de sus tíos.

De inmediato, los hermanos se opusieron a semejante petición, ya que eran muy conservadores y creían que estaba mal meter en el ataúd una muñeca. a pesar de la discusión, la mayoría (eran seis) decidieron que no se realizaría y que era mejor que ese juguete se quedara en su casa junto con sus fotos.

A los tres días de la muerte, el hijo menor (quien vivía en la misma casa) comentó asustado a sus hermanos que la muñeca se movía sola, ya que en cuatro ocasiones se había cambiado de lugar: primero la vio en la cocina (cuando la había dejado originalmente en la sala junto a unas fotos de la difunta), después en la puerta del cuarto de su madre y, por último, sobre una silla del comedor, lo que le dio mucho miedo, pero como suele ocurrir, sus hermanos lo tomaron a loco.

Ni un minuto más

Pensaban que como se opusieron a cumplir la última voluntad de su madre, el hermano menor los quería asustar. Ante la insistencia, decidieron llevarse a la muñeca, la cual recaló en la casa de uno de ellos, el más escéptico, pero para sorpresa de todos, esa misma noche les llamó para decirles que no la quería tener ni un minuto más con él y la devolvió con el hermano menor.

Nunca quiso decir exactamente el motivo, pero todos suponen que se llevó un buen susto y por ese motivo la devolvió; aunque también se rumoraba que a lo mejor la muñeca sólo quería estar en su casa, donde había estado los últimos 20 años, y por eso hizo “algo” para que el espantado pariente la devolviera.

En los siguientes meses dos nueras decidieron “experimentar” con la muñeca y decidieron llevársela a sus casas, pero tampoco aguantaron más de un día, ya que horrorizadas dijeron que el rostro de la muñeca cambió como si estuviera molesta y que incluso pedía estar con su “mamá Chepa” (así le decían a la difunta de cariño sus nietos).

Y en ese momento recordaron que posiblemente esto estaba ocurriendo debido a que no se le había cumplido su última voluntad a la mamá, pero como tampoco querían abrir la tumba para meterla, lo que decidieron hacer es llevar a la muñeca de visita al panteón a lo largo de todo un año.

Fue así que para el cumpleaños de la difunta, día de la madre, día de finados y al menos diez fechas más, la muñeca Elly (ese nombre le habían puesto por la difunta) visitó a su “mamá Chepa” en el panteón de Xoclán y a raíz de ello ya dejó de moverse.

Brujas y hechizos

Por cierto, le puso “Elly” en honor a la bruja Elly Kedward, una hechicera que vivió en lo que se conoce como Blair en EU (en los noventas salió una película titulada “La bruja de Blair”), pues de joven a esta señora le gustaba leer mucho sobre las brujas de Salem y otras hechiceras.  

Hace tres meses, cuando decidieron vender la casa de la colonia Miraflores, ningún hermano quiso quedarse con la muñeca –y tampoco la quisieron tirar-, por lo que la entregaron primero a una casa de antigüedades y de ahí llegó a nuestras manos en el Museo Paranormal, en donde la puedes podrás conocer en vivo el día que gustes venir a ver los más de 200 objetos e historias que tenemos aquí.

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