19 de Septiembre de 2018

Opinión

Entre escombros y palabras

Las redes sociales, como en ocasiones pretéritas, han realizado su misión fundamental: atacar a todo lo que se mueve...

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En los días de infierno, los diablos se multiplican, pululan en busca de lo pútrido que nutra sus entrañas, resulta penoso leer a profesionales y muchos aprendices de la palabra y la letra que, alcanzados por la flecha de su ideología, descalifican a todos los que no responden a la óptica alineada a su doctrina. No se trata de fustigar a quienes detractan todo lo que huela a gobierno, pero, en los momentos aciagos que se encuentran en el ombligo del país, lo prudente sería mostrar solidaridad con los que pagan tributo a las fuerzas de la naturaleza, ni qué decir de la situación que priva en los estados del sureste, vulnerados por lo más difícil de erradicar: la pobreza sentada en silla de hierro.

Las redes sociales, como en ocasiones pretéritas, han realizado su misión fundamental: atacar a todo lo que se mueve; lo mismo se ultraja al Ejército nacional sin consideración alguna, que a la figura presidencial. Nadie se salva de infamaciones, salvo quienes se encuentran fecundados por la misma madre ideológica del momento. Es comprensible el dolor de quienes han perdido a familiares o amigos cercanos, están en su derecho de exigir el rescate de las víctimas inocentes de hechos naturales, encaramarse en la dolencia del alma, del sufrimiento, de vociferar contra todos los esfuerzos humanos que realizan los rescatistas por salvar a los vivos y rescatar a los perecidos; sin embargo, me parece un hecho nefasto y funesto manchar las manos de quienes tratan de extraer vida del concreto en escombro.

En las redes pulula de todo, hay quienes hacen proselitismo religioso, profetizando el apocalipsis por todos temido; sólo en su capilla de puertas abiertas como tiendas de conveniencia los perversos se redimen y alcanzan la salvación.

En resumidas cuentas, estas desgracias causadas por la naturaleza, muestran nuestras debilidades y fortalezas; retomo las palabras escuchadas en una crónica televisiva: “Contra todo, somos más los buenos que, los malosos”.

Para desintoxicarme de tantos agravios y contaminación mental, al menos por hoy le dediqué tiempo a Alex Lora, la terapia fue buena: Los mexicanos estamos hechos de una fibra muy especial/ estamos hechos de tequila y mezcal/ somos los únicos capaces de reírnos de nuestras desgracias/ nuestro país tiene la forma del cuerno de la abundancia y en todo el mundo no hay nada igual/ no existe en todo el mundo nada igual/ estamos hechos de la mezcla de tequila y el mezcal/ somos la raza más chida/ somos la raza más chida de todo el reino animal… Un poco de rock nunca causa mal.

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