14 de Noviembre de 2018

Yucatán

Extraterrestres la secuestraron... ¡dos veces!

Una mujer relata que la obligaron a subir a una nave en la que mantenían cautivos a seres humanos de varios países.

La señora Maricela Soto asegura que extraterrestres hipnotizaron a su esposo y atacaron a su perro. (Jorge Moreno/SIPSE)
La señora Maricela Soto asegura que extraterrestres hipnotizaron a su esposo y atacaron a su perro. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- La señora Maricela Soto Ortega asegura haber sido raptada por seres de otro planeta... ¡en dos ocasiones! 

Cuenta que en los años 1968 y 1970 es cuando comienzan las abducciones y manifestaciones extraterrestres

“Desgraciadamente en esos tiempos era difícil hablar sobre estos temas, ya que la gente que se atrevía a hacerlo era tachada de loca”, indica.

Relata que en una ocasión, a finales de los años 60, cuando vivía en una casa de la calle 68 entre 69 y 71 esquina de la Central de Autobuses de Oriente (ADO), “eran como las 4 de la tarde, me encontraba sentada en mi cama, mi esposo se encontraba en la cocina, lavando los trastes, cuando vi que entró por mi ventana un rayo, una luz, y, junto con la luz, unos niños... 

"Digo que eran niños por sus rostros. Sus trajes eran plateados. Se fueron acercando hasta quedar como a medio metro de mí, estaban hablando, pero yo no entendía lo que decían. 

"Sus labios no se movían al hablar, hablaban con la mente...  En ese momento le dije a mi esposo: “mira, estos que vienen, son extraterrestres”, pero él me respondió: 'no es cierto, son ángeles, ponte a rezar'.

Doña Maricela los describe como seres de ojos azules, sin cejas y pestañas, de nariz pequeña, boca chica, y sin pelo. Señala que no sabía qué hacer ante la presencia de las extrañas creaturas que se encontraban paradas en su sala, así que llamó a su perro, un pastor alemán, para que los correteara. 

Grande fue la sorpresa que se llevó al ver que su perro no era suficiente para asustar a estos seres, ya que ellos, según la señora Soto, sacaron lo que aparentemente era una pistola, la apuntaron hacia el animal e inmediatamente del arma salió una luz verde y el animal cayó al piso.

“Pensé que estaba muerto mi perro, empecé a llorar, mientras veía cómo esas extrañas creaturas inspeccionaban los cuartos de la casa, y a mi marido quién sabe que le hicieron porque se quedó como una estatua, como hipnotizado, y después me dijo que el no recordaba nada...

“Llevé al animal con varios veterinarios, pero ninguno lo pudo curar. No se explicaban qué era lo que le había sucedido al animal, y tampoco por qué no sanaba. Lo vieron los MVZ Monsalvo y Sosa,  que son reconocidos veterinarios, pero el resultado fue el mismo, me dijeron que había que sacrificar al animal porque estaba sufriendo demasiado. En ese tiempo fui a los medios (de comunicación) pero nadie me hizo caso, todos pensaron que estaba loca”, comenta.

Segundo encuentro

Tiempo después, la señora Soto tuvo un nuevo encuentro insólito con extraterrestres. Eran aproximadamente las 8 de noche cuando salió a la terraza de su casa; quedó atónita al ver que unos seres de trajes plateados se le aproximaban; la tomaron de cada brazo y le dijeron “vamos, te vamos a llevar a dar un paseo”.

Doña Maricela relata que no puede explicar exactamente que pasó después de eso, ya que aparentemente se quedó dormida. Lo que sí recuerda es que cuando despertó estaba en un lugar que parecía ser un parque, en medio del cual había una nave...

La nave estaba sostenida por tres “patas” y de pronto vio que se abrió la puerta, de ella salió una especie de escalerilla e inmediatamente escuchó que una voz le decía “sube”, ella contestó que no quería subir, la respuesta que obtuvo fue que más le valía subir a la buena o la subirían a la mala. Al escuchar esto subió. Dice doña Maricela que estos seres no caminaban sino que flotaban, pues sus pies no tocaban el piso.

Respecto al interior de la nave, dice que habían unas silletas, luces, pantallas, controles, botones; dice que en una parte de la nave había lo que parecía ser una jaula, dentro de la cual habían seres humanos de diferentes nacionalidades, que estaban gritando. 

De acuerdo con la contactada, el paseo constó de un vuelo sobre el mar, lugar en donde dejaron caer a los prisioneros. “De repente vi que el piso de la jaula se abrió, y cayeron al mar todas las personas que ahí se encontraban. Luego me llevaron a mi casa”. 

Según las declaraciones de la señora Maricela, este paseo duró aproximadamente un día.   

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