24 de Septiembre de 2018

Yucatán

La Iglesia pide que prevalezca la paz en Mérida

El Arzobispo de Yucatán alerta que es necesario comprometerse para no perder el clima de tranquilidad de la capital del estado.

Como parte de los oficios del Viernes Santo, el Arzobispo de Yucatán encabezó la Adoración a la Cruz. (José Acosta/Milenio Novedades)
Como parte de los oficios del Viernes Santo, el Arzobispo de Yucatán encabezó la Adoración a la Cruz. (José Acosta/Milenio Novedades)
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Milenio Novedades
MÉRIDA, Yuc.- Mérida es una de las ciudades más seguras del país, pero es necesario que para que así continúe que todos nos involucremos y hagamos lo que nos corresponda, pues de lo contrario esa paz y tranquilidad se nos podría ir de las manos, expresó el Arzobispo Gustavo Rodríguez, al dirigirse a los feligreses reunidos en la S.I. Catedral, con motivo de los oficios de Viernes Santo.

El prelado recordó que a últimas fechas, la ciudad se ha visto afectada por algunos acontecimientos y por ello mencionó que “Mérida es segura, pero cuidado, hay que preocuparnos y sentirnos comprometidos para que esta paz prevalezca”.

En la reflexión en la Liturgia de la Pasión,  el Arzobispo recordó que tras la muerte de Jesucristo,  surgió la Iglesia,  pues “su muerte  nos dio vida”.

“No hay mejor prueba de amor más grande para la salvación de la humanidad, que el sacrificio que hizo Cristo por nuestros pecados”, señaló y exhortó a los católicos a perdonar y ser misericordiosos “con nosotros mismos y con los demás”.

“Habiendo arrepentimiento, habrá perdón”, subrayó.

Sed espiritual

Poco antes, durante la meditación de las Siete Palabras, Mons. Gustavo Rodríguez expresó que Jesucristo al hacerse humano se hizo semejante a nosotros, menos en el pecado, y sintió todas las necesidades básicas y padecimientos de cualquier persona, por ello sintió sed, “aunque la suya fue igual una sed espiritual, sed por amor al prójimo, de conversión”.

“Cuánta gente por tener sed de placer, riquezas, de querer  más, terminan en el pecado. Hay otros igual que tienen sed de una caricia, de comprensión, cuántos ancianos abandonados tienen sed de atención.  Las almas buenas tienen sed de Dios y por eso un buen cristiano debe tener sed del Señor”, expuso.

También destacó que hoy, mucha gente vive en el materialismo, incluso hay quienes le da más valor a las cosas sobre los humanos. Señaló que estamos en un momento urgente para rescatar la creación.
“Cristo pasó la prueba de la pasión para ofrecer una nueva vida, es por eso que ojalá vivamos de tal manera que a la hora de nuestra muerte podamos decir como Jesús: todo está consumado, y partir hacia una mejor vida en el reino de Dios”, subrayó. 

En ese sentido, abundó que no hay que temerle  a la muerte, únicamente hay que estar listo, cumpliendo los mandamientos de Dios para cuando nos hable Cristo.  Hay gente que vive en paz dentro de su sufrimiento, pues está viviendo su ejemplo.

“Hay que respetar al prójimo, como Jesús lo pregonaba, pero muchas veces se hace caso omiso. Cuándo la gente se dé cuenta que en verdad Dios existe y está en los corazones de cada uno de nosotros,  nos va a ir a todos mucho mejor”, afirmó. 

Dios con nosotros

Además del Arzobispo, también intervinieron en  la liturgia de las Siete Palabras, los sacerdotes Antonio Flores Cervera y Gaspar Arceo Castillo.

El padre Flores Cervera mencionó que Jesús apenas se da cuenta de que alguien demuestra signos de arrepentimiento, como hizo Gestas -uno de los ladrones que lo acompañó  en la crucifixión-,  lo arropa, pues de los arrepentidos es el reino del Señor. 

A su vez, el sacerdote  Arceo Castillo habló de la parábola del hijo pródigo, e indicó que “ojalá hermanos míos  que nos demos cuenta, como lo hizo el hijo pródigo nos arrepintamos y sepamos corresponder el amor de Dios”.

También  habló de personas, abandonadas y  desamparadas, que están  gritando “¡Dios mío, Dios mío porque nos has abandonado!,  sin embargo, no están solas, Dios está con nosotros”.

Durante todo el día y tarde, la S.I. Catedral fue un ir y venir de cientos de personas.

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