24 de Junio de 2018

Yucatán

Exploran la 'geografía sagrada' con la que se construyó Chichén Itzá

Investigadores estudian la conexión que tienen los edificios sagrados con las cuevas o cenotes.

Emprenden mapeo bajo tierra en busca de la “geografía sagrada” de la ciudad de los itzaes. (Milenio Novedades)
Emprenden mapeo bajo tierra en busca de la “geografía sagrada” de la ciudad de los itzaes. (Milenio Novedades)
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Milenio Novedades
MÉRIDA, Yuc.- Un equipo multidisciplinario e interinstitucional liderado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través del Proyecto Gran Acuífero Maya (GAM), ha iniciado un mapeo subterráneo de las principales estructuras de la zona de Chichén Itzá, con el cual se espera confirmar la “geografía sagrada” que habría guiado a esta cultura milenaria en el diseño de esta urbe.

La búsqueda de cuevas o cenotes que conecten entre sí a algunos de los edificios icónicos de la zona arqueológica: el Castillo (o Templo de Kukulcán), el osario y el Cenote Sagrado, por ejemplo, se apoya en tecnología de última generación facilitada al GAM por la National Geographic Society, cuyos ingenieros Corey Jaskolski, Alan Turchik y Eric Berkenpas colaboran en el proyecto, incluso han adaptado sus instrumentos al ambiente y las características del sitio prehispánico.

De acuerdo con Guillermo de Anda, director del Proyecto GAM e investigador del INAH, otros indicios que apoyan la teoría de que existe en la ciudad de los itzaes un patrón “arquitectura-cueva o arquitectura-cenote” son los hallazgos registrados por expertos de la UNAM en 2015 y 2016, que confirmaron la existencia de una segunda subestructura y un cenote de 20 ó 25 metros de diámetro bajo el Castillo.

El equipo que labora en el proyecto 

En este edificio, el GAM inició en junio un estudio mediante un radar de penetración terrestre, con el cual se enviaron señales electromagnéticas a los muros y elementos arquitectónicos de la primera subestructura, así como a la base y los alrededores de la pirámide. Producto de ello fue el registro de una serie de anomalías en el muro que está detrás del trono-jaguar, que ya están bajo análisis en laboratorios de la National Geographic Society.

Si bien el arqueólogo aseveró que es temprano especular si tales anomalías responden a vacíos, ofrendas, depósitos mortuorios u otros elementos intramuros, su registro y conocimiento aportará también datos útiles para la eficaz conservación de la pirámide; aspecto en el que, dijo, se colabora con el Centro INAH Yucatán y la dirección de la zona arqueológica.

Aguas sagradas para los mayas 

Otro paraje de Chichén Itzá donde se han emprendido labores de exploración en los últimos meses es el Cenote Sagrado. Allí, a más de medio siglo de la última investigación arqueológica al interior del cuerpo de agua –realizada por Román Piña Chan en los años 60– se usó un sonar de barrido lateral, adaptado sobre un kayak, para enviar señales a las paredes y al fondo del cenote.

Los recorridos circulares realizados con el sonar mostraron la existencia de una caverna de unos tres metros de diámetro en su entrada, que además estaría enfilada con rumbo al Castillo. Igualmente, se encontró que el Cenote Sagrado, cuyo fondo se ubica a 13 metros de profundidad en relación con un tiro total de 25 metros, presenta diversas variaciones de hondura en su lecho.

“Una teoría para esta variación en la profundidad es que puede deberse a la polea o ‘mano de chango’ que Edward Thompson usó en 1904 para extraer material del cenote”, tecnología que, aunó, era vanguardia en su época pero resultó altamente invasiva para el contexto arqueológico y con la cual contrastan radicalmente las herramientas del GAM, que privilegian el examen no intrusivo de los materiales y la conservación de los sitios.

El uso de scanner con los vestigios de la zona. 

Además de buscar las cavidades que se cree unen a los cenotes Sagrado (al norte), Xtoloc (al sur), Xcanyuyum (al este) y Holtún (al oeste), con el que se ubica debajo del Castillo –como están conectados si vía aérea se establecen dos líneas rectas entre ellos–; el GAM, a través de su analista fisicoquímico y de biodiversidad, el biólogo Arturo Bayona Miramontes, prioriza también el estudio químico y la sustentabilidad en las aguas subterráneas de Chichén Itzá.

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