18 de Noviembre de 2018

El poder de la pluma

Izquierdas, impuestos y educación

Desde una visión de izquierda, la única razón para execrar el pago de impuestos es que sean mal usados.

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Al afirmar que las izquierdas están a favor de los impuestos se está definiendo el papel del gobierno como garante social. Para las derechas, el gobierno es un estorbo que no debe regular ni equilibrar el mercado y por eso van en contra de los impuestos.

Desde una visión de izquierda, la única razón para execrar el pago de impuestos es que sean mal usados. Sin embargo, la razón no es válida porque puede acudirse a las formas legales para asegurar su buen uso. Pudo presionarse para que el legislativo etiquetara el monto del impuesto a la escuela privada para la infraestructura de la escuela pública. 

Hablo de izquierdas que aceptan la democracia electoral. En caso contrario, se puede transitar desde la desobediencia civil individual hasta el levantamiento armado, todo con sus respectivas consecuencias.

Pero no creo que la negativa del mexicano a pagar impuestos radique en la corrupción gubernamental: estamos demasiado acostumbrados a la corrupción en general. Creo que radica en que ni se entiende ni se vive el sentido de la colaboración social implícito en palabras como izquierda y democracia.

Si entro en este avispero es sólo para dar cuenta de mi sorpresa ante la unanimidad alcanzada por izquierdas, derechas, centros, prensa y opinión pública para mantener los privilegios fiscales de la clase “media” que envía a sus hijos a las escuelas privadas.

Perplejidad acrecentada porque es la lucha contra la privatización de la enseñanza la principal bandera de la CNTE y sus simpatizantes. Y creo que establecer como de clase “media” a quien puede enviar a sus hijos a la escuela privada y condonarle impuestos significa que la educación de las clases “bajas” se establece como insalvable. Es, en la práctica, dejar la educación “salvable” en manos privadas: privatizarla. 

En un país en que cacicazgo y privilegios de cúpula se confunden con logros sindicales, mucho me temo que el “ahí viene el lobo privatizador” oculte privatizaciones de facto.

Ordeñamos a Pemex, exportamos mano de obra prácticamente esclava y, en lugar de que se paguen impuestos al estado, la imposición va hacia la especulación de un sector financiero  al cual ninguna ley eficaz pone algún orden.

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