23 de Octubre de 2018

Yucatán

La misteriosa 'señora de los cántaros' y 'el mal viento'

Un señor cuenta una vivencia de su abuelo en Umán y una personal de cuando era niño y residía en la exhacienda San José Tecoh.

En la hacienda Tebec del municipio de Umán, es muy conocida la historia de la 'señora de los cántaros'. (Jorge Moreno/Milenio Novedades)
En la hacienda Tebec del municipio de Umán, es muy conocida la historia de la 'señora de los cántaros'. (Jorge Moreno/Milenio Novedades)
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Jorge Moreno/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yuc.- Son varios los yucatecos que han vivido experiencias con el “mal viento” del monte, y muchos más los que han sido advertidos por sus papás y abuelos de no ir a determinadas horas del día (12 del día y 12 de la noche), ya que las consecuencias podrían ser incluso fatales.

A continuación les presento un par de relatos que nos mandó don Hugo Pech, de 40 años de edad, y quien nos mandó un correo electrónico para contar su experiencia y para señalar que le fascina leer esta sección.

“Tengo 40 años y desde niño he estado relacionado con este tipo de sucesos, pues el difunto de mi abuelo, que en paz descanse, se dedicaba a hacer ese tipo de trabajo espiritual; él era originario de la hacienda Tebec del municipio de Umán y mi mamá siempre nos contaba relatos sobre su infancia que vivió en ese pueblo”.

“Uno de ellos es el siguiente: cuando mi mama era niña no había electricidad donde ella vivía, y me contaba que en ese entonces ocurrían muchas cosas sin explicación, como por ejemplo la presencia del Huay Chivo (brujo que se convierte en chivo) y “la señora de los cántaros”, que se llevaba a los niños en las calles”.

“Cuenta que en una o más ocasiones esta señora pasaba con sus cántaros colgados en la espalda para ir a buscar agua a los pozos cercanos y cuando veía a los niños en la calle jugando a cierta hora de la noche los atrapaba, los metía a uno de los cántaros y se los llevaba lejos”.

Un día, los vecinos del rumbo comenzaron a sospechar de esa señora y decidieron atraparla cuando pasaba por la calle con una “escopeta bendita” al igual que una soga que de la misma forma que el rifle la habían llevado previamente a bendecir, pues se decía que como era una bruja o mal aire, de esa forma si causaría efecto”.

“Cuando la vieron le dispararon y de inmediato la lazaron, esta comenzó a llorar de dolor y su cuerpo increíblemente se partió de la misma forma en que se partieron los cántaros; entonces los vecinos decidieron ir a su casa, la cual se rumoraba estaba en el monte, y al encontrarla, descubrieron que en su interior estaba llena de calaveras y huesos”.

El mal aire

La otra experiencia que nos cuenta don Hugo está relacionada con el “mal viento”.

“Mi experiencia con el mal aire o mal viento que pasa sobre las casas o calles se dio cuando vivía en el sur de Mérida, en la exhacienda San José Tecoh, que actualmente se conoce como San Antonio Xluch”.

“Allí no había luz, en ese entonces yo tenía siete años de edad (hace 33 años) y siempre que daban las ocho de la noche ya nos prohibían jugar más en la calle por mi mamá, debido al mal aire que pasaba en esa zona pues se escuchaban ruidos extraños en la calle como sonido de “vaquería” sobre el techo de mi casa y el baile de los jaraneros, así como el sonido de un martillo clavando cajas”.

“Recuerdo que una vez, era media noche y estando en mi casa escuché claramente cómo me llamaban por mi nombre desde el patio, era una voz femenina y entonces como tenía miedo corrí a despertar a mi mamá que estaba durmiendo; en otra ocasión platicaba con mis hermanos, eran ya la media noche y todo estaba en silencio, de pronto se escuchó como que pasaba el tren junto a mi casa, nos dio mucho miedo y le dije a mi mamá qué era ese ruido pero no me quiso decir nada y me regañó diciéndome que si lo escuchó pero que me calle la boca y que me durmiera, pero me di cuenta que agarró nuestros zapatos y los puso en forma de cruz bajo nuestras hamacas (eso es una protección antigua contra el mal viento)”, finalizó.

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