20 de Octubre de 2018

Yucatán

Ayudar es más que un deber moral

"Te contagias del entusiasmo de personas que luchan por su vida”, afirmó la creadora de la Fundación por la Salud en Yucatán A. C.

"No podemos quedarnos en la vida con lo que recibimos sin darles a los que les hace falta", aseveró Macarena Mantecón Ponce.
"No podemos quedarnos en la vida con lo que recibimos sin darles a los que les hace falta", aseveró Macarena Mantecón Ponce.
Compartir en Facebook Ayudar es más que un deber moral Compartir en Twiiter Ayudar es más que un deber moral

Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yucatán.- “Si la vida te da tanto, tenemos la obligación moral de devolver, ayudar”, expresa convencida Macarena Mantecón Ponce, creadora de la Fundación por la Salud en Yucatán A. C., con más de 10 años de aportar una mejor calidad de vida a pacientes en los hospitales. 

En su etapa temprana fue pionera del Patronato del Hospital de la Amistad Corea–México y desde  2010 trabaja en colaboración con el Patronato del Hospital Regional de Alta Especialidad de la Península de Yucatán con su fundación.

Macarena lleva en la sangre el valor del servicio a quien lo necesita y lo desarrolló durante toda la vida, hasta convertirse en una pieza importante para la sociedad, contribuyendo a través de las acciones de la organización para que pacientes de escasos recursos tengan una opción para que su realidad sea más favorable para su salud.

La misión llegó en el momento preciso

Entrevistada en sus oficinas ubicadas en la planta baja del HRAE y acompañada de uno de sus brazos más fuertes de la asociación, la directora operativa María Dolores Morales, recordó sus inicios y los alcances de esta misión, que adoptó como proyecto de vida.

“Esto empezó hace como 10 años, cuando me invitaron a formar el Patronato del Hospital de la Amistad Corea–México dedicado a la salud infantil, esto porque vieron en mí el perfil para la asociación, y así cree el patronato y la fundación.

Antes estaba en apostolados, pero no es lo mismo, siempre me nutrí mucho y considero que recibí un sinnúmero de bendiciones. 

"Entonces cuando mis hijas crecieron y llegó la invitación era el momento preciso para comenzar al devolver,  todos tenemos la obligación moral de hacerlo y vi en este proyecto la posibilidad de lograrlo, ese fue el motivo y el motor, no podemos quedarnos en la vida con lo que recibimos sin darles a los que les hace falta.

"Y esa sentí que era mi manera de aportar, poniendo mis capacidades al servicio de los demás”, recordó sonriente ubicando aquellos años en los que aceptó el reto de construir la fundación.

Altruismo, una herencia de familia

Convencida que desde la familia se forman los ciudadanos comprometidos, reconoció que en casa a partir de los valores inculcados y la enseñanza a través del ejemplo la marcaron para las decisiones que tomaría en su vida adulta.

“La vocación de servicio se siembra toda la vida. Mi abuelo (Arturo Ponce G. Cantón) nos enseñó que había que dar, él fundó la Clínica de Mérida por invitación de un grupo de doctores en un momento en el que no se contaba con un hospital privado de calidad, entonces puso de su dinero para hacer el centro médico, lo hizo por mejorar el nivel de la medicina que había en la ciudad.

"Mi mamá (Annette Ponce Alcalá) era una mujer de apostolados, dando catecismo, apoyando a comunidades de bajos recursos y junto a mi papá (Manuel Mantecón Álvarez) hacían muchas obras para grupos vulnerables. 

"En fin, crecimos con la idea de que realmente todo lo que tenemos es gratis, y al ser afortunado hay que ser agradecidos y compartir”, apuntó.

La providencia en las obras

Como agente de cambio en el ramo de la salud conoció historias que le mostraron la bondad del ser humano y la vez la indiferencia del mismo. cuando se topa con casos de pacientes abandonados porque están enfermos. 

Sin embargo, lo que admite y reconoce en cada obra es la mano de la Providencia, pues considera que con poco logran avances extraordinarios y conoce aspectos de generosidad en mucha gente que dan testimonio de la bondad de Dios en sus acciones.

No obstante aclaró que la fundación no tiene religión y atiende a todos los que lo necesitan sin distinción. Sin embargo, los católicos que forman parte del equipo encomiendan su labor a divinidad, para que siga beneficiando a los pacientes.

“Hemos conocido historias increíbles, en nuestra página por ejemplo, subimos una foto del padre Jorge Laviada (q.e.p.d.) en el Hospital de la Amistad, porque cuando sabíamos que un niño iba a morir buscábamos al sacerdote para que lo bautizara, le poníamos nombre. 

"Vimos muchas historias fuertes, desde niños que los abandonaron en hospitales porque están enfermos y los tuvimos que canalizar al Caimede, y alguna doctora se convertía en su madrina.

"Otro caso fue el de un abuelito que durmió tres meses debajo de la cama de su nieto que lo mordió un caballo, el señor no tenía dónde bañarse ni dinero para comer, las enfermeras de su dinero le pagaron el alimento diario en la cocina del hospital y en Alborada, con los salesianos, pedímos permiso para que el señor se fuera a bañar allí. Le dieron esa oportunidad y hasta un lugar donde dormir, cómo no ver la mano de Dios en ésto”, abundó.

Ayudar engrandece la vida integralmente

“Saber que lo que haces da resultados es totalmente gratificante, al dar aprendes mucho más: de la gente, del equipo de trabajo, te contagias del entusiasmo de personas que lucha por su vida  y de quienes también buscan objetivos de bien común. 

"Este trabajo es voluntario, aquí hay muchos profesionales que dan su tiempo gratis, dar lo que nos sobra es muy fácil, la verdad, no es gran esfuerzo, pero dar de lo que te hace falta es lo más difícil, y hoy por hoy es el elemento más difícil de donar. 

"Encontrar a esas personas que hagan labor voluntaria desinteresadamente es una labor titánica, pero cuando se comprometen y lo hacen, se puede lograr mucho con poco”, comentó.

Procuración de fondos, el reto constante

Al ser una asociación sin fines de lucro y necesidades continuas que cubrir, la procuración de fondos para los pacientes de instituciones públicas de salud, o bien apoyar a instituciones a brindar servicios médicos de tratamiento y prevención, y liquidar cuentas hospitalarias de pacientes que no pueden pagarla. 

“Sabemos que estamos en una institución pública, y por tanto sabemos que a pesar de que se cubra el gasto del hospital todas las implicaciones que rodean una cirugía es costoso y no se cubre, y alguien lo tiene que pagar, ahí entramos nosotros, gestionamos el recurso para que la gente no venda todo lo que tanto trabajo le cuesta juntar para curarse. 

"La medicina y la salud es un derecho, una obligación que debe procurar el Estado. Entramos porque es una necesidad, que se ve, se escucha todos los días”, concluyó.

Perfil
  • Nació el 29 de abril.
Trayecto
  • Creadora de la Fundación Por la Salud en Yucatán A. C. Tiene a su cargo una directiva de 10 personas, un grupo operativo de 8 y un voluntariado de 42 integrantes.
  • A través de la organización recibió reconocimientos de otras asociaciones como el Albergue de la Buena Voluntad.
  • También el Hospital Regional de Alta Especialidad le entregó un reconocimiento por su labor con los pacientes de esa institución. 
  • Tienen vínculos con empresas locales, nacionales, asociaciones civiles internacionales y actualmente desarrolla un proyecto con la Secretaría de Desarrollo Social para dar seguimiento a su labor. 
  • La fundación se constituyó el 25 de marzo de 2004.
  • Son una institución donataria y reciben aportaciones monetarias y en especie, como medicamentos, clavos ortopédicos, prótesis, computadoras, papelería de oficina y hasta insumos de tintas. 

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios