22 de Septiembre de 2018

Opinión

México vulnerable

Los cambios que suceden en el mundo más temprano que tarde nos terminarán afectando y poniendo en riesgo la seguridad en la que vivimos...

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Si bien la sensación de vulnerabilidad e indefensión se ha mantenido como una constante después de siglos de dominación, primero por los españoles y después por la clase política y el crimen organizado, ahora se acentúa más la incertidumbre al reducirse los lugares donde podemos sentirnos seguros.

Y no me refiero únicamente a la inseguridad causada por el crimen, aunque también se ha visto modificada; antes sabíamos que acudir a ciertos sitios, en ciertos horarios, podría derivar en un asalto, pero ahora las zonas de peligro y las zonas seguras se han fundido de manera tal que no hay sitio, ni hora en los que uno pueda sentirse totalmente seguro, ya sea en una plaza, en una calle muy transitada o en una autopista. La posibilidad de ser asaltado, amedrentado y despojado de tu tranquilidad resulta exactamente igual.

A la inseguridad, ahora debemos agregar la vulnerabilidad generada por aquellas cosas que no podemos controlar, como los desastres naturales, lo cual influye en la calidad de vida de todos, y aunque en Yucatán nos hemos sentido en menor riesgo, eso no quita que no vivamos en una tranquilidad aparente.

Los cambios que suceden en el mundo más temprano que tarde nos terminarán afectando y poniendo en riesgo la seguridad en la que vivimos; la sensación de temblores, huracanes que superan la escala de Saffir–Simpson, las sequías prolongadas, la mayor proliferación de moscos transmisores de enfermedades, entre otros, nos indican que no debemos hacer a un lado a la naturaleza, ni pensar que no está cambiando.

El Yucatán de 2017 es muy diferente al antiguo Yucatán, los crecimientos poblacionales de nuestras urbes aumentan la incertidumbre ante desastres que no podemos controlar, poniendo a prueba no sólo nuestros servicios públicos, sino también a quienes los dirigen. En nuestra ciudad, las inversiones que se han hecho a largo plazo son históricas y distan mucho de las decisiones de gobiernos pasados -sin importar el partido político-, que se caracterizaban únicamente por procesos poco transparentes y a corto plazo; es así como en lugar de ver nuevas calles bien hechas, sólo veíamos parches, reparaciones o pequeñas remodelaciones.

Nuestro país es un rompecabezas de infortunios: la inseguridad, la corrupción, el despilfarro de los recursos públicos, la mala educación, la falta de acceso a salud adecuada, aumento de la pobreza, falta de crecimiento económico y los desastres naturales. Y en todas tenemos el poder de realizar cambios, en las primeras siendo vigilantes permanentes de nuestras autoridades, en el último caso siendo vigilantes del medio ambiente. Sólo los mejores ciudadanos construyen grandes ciudades; en nuestras manos está serlo.

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