16 de Agosto de 2018

Yucatán

Un espacio para el arte del silencio

'Ser mimo es lo más grande que me pasó en la vida', reflexión de Pastor Góngora que se asocia con la labor que realiza desde hace 40 años.

"El arte es el universo mismo. El silencio es una virtud de ser humano, y el verbo es la ignorancia ignorada del ser humano”, afirmó el mimo Pastor Góngora. (Milenio Novedades)
"El arte es el universo mismo. El silencio es una virtud de ser humano, y el verbo es la ignorancia ignorada del ser humano”, afirmó el mimo Pastor Góngora. (Milenio Novedades)
Compartir en Facebook Un espacio para el arte del silencioCompartir en Twiiter Un espacio para el arte del silencio

Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yucatán.- Con la delicadeza con la que los cirujanos colocan sus utensilios para iniciar una operación, Divino Pastor Góngora acomoda en la mesa una pintura blanca en crema, talco y maquillaje teatral, para comenzar la transformación hacia lo que llama “lo mejor que me ha pasado en la vida”: ser mimo.

Espejos y barras de ballet forman parte de la escena en la Casa de la Cultura del Mayab, donde desde hace más de 40 años comenzó a compartir su amor por el arte silente en cada clase. 

El proceso tardó media hora y lo coronó con un pantalón negro de tirantes, una camisa blanca y la expresión de un hombre feliz.

Convertido en mimo, el máximo representante yucateco de la pantomima dirigió el viaje hacia sus recuerdos para contarnos su historia, pero con miras al futuro y el legado que le preocupa se termine con él.

Hace magia en silencio

Su vocación por las artes escénicas fue clara desde muy joven, pero la pantomima llegó casi sin avisar. 

Los inicios de su historia artística fueron como actor, primero en Mérida, luego en la Ciudad de México. Posteriormente, por medio de una beca, estudió con maestros de la talla de Luis de Tavira, Stefany Willis, Carlos Ancira y Jaime Chabaud, quien incluso escribió una obra llamada “Divino Pastor Góngora”, basada en experiencias del mimo y que se presentó en la sexta edición del Festival Internacional de Teatro Latino de Los Ángeles (FITLA).

En su formación orientada a la actuación, la pantomima era parte de las clases, no imaginaba que la convertiría en su proyecto de vida hasta el afortunado día en el que durante una fiesta con colegas artistas, todos ofrecieron una muestra de su talento y mientras esto ocurría Pastor pensaba rápido qué podría hacer para sorprenderlos. Corrió al baño amasó una pasta con el jabón, se lo untó en la cara y se convirtió en mimo, tomó un paraguas y en silencio hizo magia.

Caminando entre los artistas desarrolló una rutina improvisada aplicando lo aprendido, pero con una técnica propia, que conmovió hasta las lágrimas a los espectadores. 

Ante esta epifanía la pantomima ocupó su corazón, alma y cuerpo, convirtiéndolo en los 70 en el primer mimo en el país y el mundo orgullosamente yucateco.

Su capacidad para crear mundos y situaciones de la nada llamó poderosamente la atención del público e incluso de las autoridades, que requirieron de sus servicios e incluso apoyaron su carrera con recursos para que continuara su formación.
En 1977 fue invitado para integrarse a la primera compañía de pantomima de Estados Unidos, ingresando a la Escuela Superior de Arte de San Miguel Allende, con impacto en todo el mundo.

Sonriéndole a las memorias recuerda que cuando trabajaba con el grupo estadunidense actuó en el encuentro internacional de esa especialidad en Morelia, Michoacán, donde presentaron un espectáculo basado en el cuento infantil Pinocho.

Como todos sus compañeros eran muy altos y él es bajito, le tocó representar el papel principal. Entonces respecto a su actuación un crítico de arte publicó: “Esa compañía de Estados Unidos trae un actor japonés muy bueno, del teatro Kabuki, que hizo el papel de Pinocho”. Cuando se enteraron de que no era japonés, sino mexicano, y yucateco, apenas lo podían creer.

La tierra llama

Luego del éxito con la compañía, la nostalgia por su tierra significó un poderoso magneto que lo atraía al Mayab. Pastor se abandonó a ese deseo y regresó a su Yucatán. Miraba el entorno diferente y la escena artística también. 

“Yucatán da de todo. actores, compositores, poetas, músicos, dramaturgos, pintores, pero nunca en toda su historia nos había dado un mimo como Pastor Góngora Ruiz, que ha representado dignamente a nuestro Estado en México y varios países”, escribió también respecto a su arte Leopoldo Peniche Vallado en la Enciclopedia Yucatanense.

“El silencio es una virtud del ser humano, y el verbo es la ignorancia ignorada del ser humano”, dijo Góngora

En 1983 comenzó en la Casa de la Cultura sus clases de pantomima, contando con una gran aceptación que lo llevó a manejar ciclos escolares hasta con 280 alumnos. 

Y así entre clases y presentaciones, como los mimos, de manera sigilosa y sin necesidad de emitir donido alguno, el actor sembró su arte silente en el Estado; no sólo en la ciudad sino también en los municipios, en su época de maestro de las Misiones Culturales, pues el mimo también es mayahablante  y desea volver a tener contacto con su gente de los pueblos, personas sencillas que valoran su trabajo de una manera honesta y natural.

La labor integral del artista le valió la candidatura al Premio Nacional de Ciencias y Artes que otorga el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. A pesar de no haber ganado el premio el hecho de haber sido seleccionado lo llenó de orgullo.

El reto, la trascendencia de la Pantomima en Yucatán

Tras 12 años de ausencia de los escenarios el mimo apareció nuevamente bajo los reflectores en 2007, desde entonces ofrece funciones especiales en las que llena el espacio con silencio, expresión y magia para crear en el imaginario mundos ficticios con la mejor herramienta de trabajo: su cuerpo.

“El arte es el universo mismo”. “El silencio es una virtud del ser humano, y el verbo es la ignorancia ignorada del ser humano”.

“Ser mimo es lo más grande que me ha pasado en la vida” son reflexiones que asocia con la labor que ha realizado durante más de 40 años, pero que no lo tienen tranquilo porque teme que su labor quede en tierra estéril y la pantomima se diluya de los escenarios.

“Con el poco interés que hay por este arte a este paso, si me voy, yo me lo llevo”, sentenció, pero con una buena noticia, el compromiso de compartir su experiencia con las nuevas generaciones de artistas, porque continúa con sus clases de lunes a viernes, de 15:00 a 19:00 horas en la Casa de la Cultura del Mayab.

Perfil
  • Es considerado el primer mimo yucateco en trascender en el país y el mundo.
  • Fundó la primera compañía de pantomima de Yucatán.
  • Cuenta con 300 reconocimientos a  lo largo de su trayectoria.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios