21 de Noviembre de 2018

Opinión

La utopía majnovista

Hay todo tipo de artículos en este número especial de la revista, editada por el FCE, Cultura de la Ciudad de México, el INAH y la Editorial La Jaula Abierta.

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Tras el interés suscitado por la edición facsimilar de “El Machete”, revista propiedad del Partido Comunista Mexicano y dirigida por Roger Bartra (que se publicó en 1980, durante los quince últimos meses de un partido que impulsara su fusión con otras fuerzas para dar lugar al PSUM), se decidió sacar un número 16, edición especial, justo en el mes del centenario de la Revolución de Octubre que configuraría no sólo la Unión Soviética sino el mundo posterior a la Primera Guerra Mundial.

Hay todo tipo de artículos en este número especial de la revista, editada por el FCE, Cultura de la Ciudad de México, el INAH y la Editorial La Jaula Abierta. Todo tipo de artículos que giran en torno al tema que se anuncia en su portada, tras la imagen en alto contraste de un Lenin bicorne y con mosca en la frente: “Vestigios de la Revolución de Octubre”.

Todos valen la pena, pero uno me llamó especialmente la atención y por eso titulé como lo hice este artículo. Me refiero al artículo de Luciano Concheiro: “Hacia el centenario de la victoria del ejército negro”. Esa victoria nunca existió (el Ejército Rojo, bajo la férrea y cruel dirección de Trotski, barrió con la utopía anarquista de Néstor Majnó, quien comandaba el ejército negro), pero Concheiro lo revive y lo proyecta en una brillante ucronía, a la manera de “La conjura contra América”, de Philip Roth, donde un Lindbergh nazi gana la presidencia de Estados Unidos, o “La parte del otro”, de Eric-Emmanuel Schmidt, quien se pregunta qué hubiera pasado de haber sido aceptado Hitler en la escuela de Bellas Artes.

Esta narrativa del “qué hubiera pasado si...” es enormemente atractiva, a la vez que enormemente difícil, porque requiere un dominio sin fisuras no sólo del momento histórico en que se abre la disyuntiva sino de la psicología de los protagonistas y de las masas a las cuales afectaron realmente.

Mi simpatía por el anarquismo ruso (Bakunin, Kropotkin y, sobre todos, Tolstoi), unida a mi certeza de su inviabilidad históricamente comprobada en todos los casos (sólo triunfante con Durruti, apenas durante “El corto verano de la anarquía”, como lo define Enzensberger), me hace muy atractivo a ese campesino libertario que fuera Néstor Majnó.

Y el relato de Concheiro está espléndidamente escrito, con la ironía de un bisturí que sabe llegar al fondo.

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