19 de Octubre de 2018

Opinión

Diabetes en zona indígena

La diabetes es una afección crónica que se da cuando nuestro organismo va perdiendo la capacidad de producir y utilizar la insulina suficiente...

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La diabetes es una afección crónica que se da cuando nuestro organismo va perdiendo la capacidad de producir y utilizar la insulina suficiente para su buen funcionamiento. La insulina es una hormona producto del páncreas que permite que la glucosa que consumimos a través de nuestros alimentos pase a las células en donde se convertirá en energía para que, a su vez, nuestros músculos y tejidos funcionen. En una persona con diabetes este proceso natural se ve afectado y la glucosa no es absorbida adecuadamente, quedando en circulación en la sangre y provocando el deterioro de tejidos progresivamente.

Aunque las causas por las que se desarrolla la diabetes no son del todo conocidas científicamente, todo parece indicar que se debe a la obesidad, mala alimentación (rica en azúcares y grasas), falta de actividad física, edad avanzada y nutrición inadecuada durante el embarazo y origen étnico. Existe la creencia de que en los pueblos indígenas se come bien, pero lo cierto es que la mayor parte del tiempo la alimentación es pobre y abundan los azúcares de todo tipo. Los refrescos embotellados son consumidos abundantemente a todas horas y todos los días. Incluso, en las ofrendas religiosas o celebraciones como el bautizo maya y altares de Día de Muertos, se ha sustituido el chocolate (bebida) por los refrescos embotellados. Los pequeños negocios de abarrotes parecen más bien dulcerías.

El número de personas que padecen diabetes crece día con día. Aunque estadísticamente el número de mujeres mayas que padecen diabetes está muy por encima del número de hombres, se estima que los números podrían ser casi iguales, ya que la gran mayoría de los hombres jamás ha permitido que se les cheque el nivel de glucosa en la sangre, y se conoce de muchos casos de amputaciones y pérdida de la vista entre ese género.

Hace un tiempo visité un par de escuelas primarias de las comunidades de la zona maya y pregunté a los alumnos qué habían desayunado ese día. Las respuestas fueron estremecedoras: unos habían tomado sólo café o refresco, otros café o refresco con galletas, y sólo un número bajísimo había comido huevos y frijoles. Ninguno de los alumnos mencionó frutas y/o verduras. Desde ahí comienza parte de la problemática. Posteriormente se dieron pláticas sobre la diabetes y su sintomatología, y fue muy interesante escuchar a los alumnos mencionar que en sus hogares algunos padres y madres consultaban al doctor cuando presentaban algunos de los síntomas mencionados: sed anormal y sequedad de boca, micción frecuente, cansancio extremo, apetito constante, pérdida de peso, lentitud en la curación de heridas, infecciones recurrentes, visión borrosa, etc.

Es necesario que las políticas públicas de salud implementen nuevos modelos de alimentación y nutrición a estos grupos.

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