25 de Septiembre de 2018

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La clave del progreso se cimienta en la construcción de infraestructura operativa...

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No solamente quienes estamos inmersos en la industria de la construcción, sino economistas y otros profesionales de las ramas financieras, de la planeación y el desarrollo, estarán de acuerdo con la afirmación de que la clave del progreso, es decir, del bienestar económico sólido y sostenido, se cimienta en la construcción de infraestructura operativa. Pero para que sea eficaz, ésta debe ser bien planeada, con base en las necesidades reales de un país o región y aún anticipándose a ellas. Además, su proceso de ejecución y puesta en servicio debe ser dinámico, ágil y libre de corrupción o procesos burocráticos que la entorpezcan. Es muy importante que sea financieramente viable y sustentable, con un esquema de operación y gestión que garantice su durabilidad y se evite la obsolescencia.

Es definitiva la relación entre el progreso económico y la construcción de infraestructura. Dewitt C. Greer, quien alguna vez fue director de la Comisión de Carreteras del Estado de Texas en EU, dijo: “No tenemos magníficas carreteras porque seamos una gran nación, más bien somos una gran nación porque tenemos magníficas carreteras”. Adicionalmente al impacto benéfico que una buena red carretera tiene en el comercio y la industria, gracias al traslado eficiente de bienes y servicios de un lugar a otro, hay que considerar los altos costos que implica carecer de buena infraestructura; algunos estudios sobre tráfico y movilidad han estimado que a un conductor promedio le “cuesta” alrededor de 700 dólares al año atorarse en el tráfico.

Pero la infraestructura no se trata exclusivamente de carreteras. No se puede hablar de progreso si no hay salud. A principios del siglo XX, la expectativa de vida de un ser humano era de 47 años, y al finalizar ya se alcanzaba los 77. Muchos expertos coinciden en que al menos dos terceras partes de ese incremento se debieron al gran desarrollo que durante ese siglo se alcanzó en la infraestructura de sistemas de agua limpia para consumo humano, y sus correspondientes sistemas de tratamiento de agua sucia. Lewis Thomas, decano de la escuela de medicina de Yale y director del centro para atención del cáncer “Sloan-Kettering Memorial”, lo expresó así: “Los más grandes avances en la mejora de la salud humana han sido gracias al desarrollo de sistemas de agua potable limpia y de sistemas de drenaje de aguas residuales. De modo que nuestra buena salud se la debemos tanto a la industria de la construcción, como a la biología”.

Entre los grandes desafíos de este siglo se encuentra continuar con este progreso, ya que aún una cuarta parte de la población mundial no tiene acceso a agua limpia, y un tercio, entre quienes nos encontramos los habitantes del municipio de Mérida, no contamos con una manera de disponer adecuadamente de nuestras aguas residuales. Sin duda, el camino al progreso se transita a bordo de la infraestructura.

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