19 de Septiembre de 2018

Yucatán

Redes sociales enlaza un amor entre México y Rumania

Armando viajó hasta Europa del Este para conocer a Adriana, quien desde hacía dos meses era su novia digital.

Gracias a las redes sociales, Armando y Adriana unieron sus vidas. (SIPSE)
Gracias a las redes sociales, Armando y Adriana unieron sus vidas. (SIPSE)
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Alicia Carrasco/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Su corazón golpeó fuertemente contra su pecho a un ritmo descontrolado, la sangre abandonó la punta de sus dedos y de su rostro; de pronto era un manojo de nervios, ansiedad y emoción; tenía enfrente a la mujer de su vida, estaba seguro.

Respiró hondo y la saludó, esperó con inquietud a que ella se diera cuenta de su presencia. Armando se pasó la mano por la cara con la esperanza de distraerse mientras ella terminaba de sentarse, de acomodarse o de dejar de hacer lo que hacía y platicar con él.

Después de unos segundos de suspenso, ella le saludó. Armando sonrió frente a una pantalla brillante que iluminaba su rostro en medio de la noche e iniciaron la conversación como desde meses atrás realizaban.

Bastó un clic y el contacto de un amigo mutuo para que, con ayuda del destino, el inglés y la “química” que se puede tener por medio de la tecnología, Armando y Adriana se burlaran de la distancia que un mar puede significar e iniciaran lo que sería una de las historias de amor más románticas que se hayan concretado en el silencio de la noche, la de él, y entre los primeros rayos de sol del amanecer, la de ella.

Así pasaban horas Armando y Adriana, platicando de cualquier eventualidad, de sus países de origen (él mexicano, ella rumana), sus hobbies, sus sueños, su familia... y poco a poco, conforme pasaron los meses, decidieron llevar la amistad virtual a un plano más real.

Seguros por la decisión, Armando tomó sus maletas, compró el primer boleto con destino a Rumania y decidió ir a conocer a la mujer que por tantas noches le había quitado el sueño.

De pronto la tenía enfrente. Todas aquellas pláticas que por dos meses sostuvieron le hicieron sentir que la conocía de toda la vida. El le sonrió y ella corrió hacia a su encuentro. Era magia lo que sucedió en aquel aeropuerto.

En los ojos de los jóvenes se advertía el “seremos felices para siempre”, lo que todas las personas buscan en la vida, y ellos encontraron.

Justo en ese momento él rodeó con su mano la de ella, y como respuesta obtuvo una sonrisa. Pasaron tiempo platicando, conociéndose, riéndose y enamorándose cada día un poco más.

Fue así como hace 11 años Armando y Adriana escribieron su destino, firmando para siempre los votos de permanecer cada uno al lado del otro, por siempre y para siempre.

Dicen que Zeus, cuando creó al ser humano, lo había creado con dos brazos, dos cabezas y dos piernas, pero celoso del poder que le había conferido decidió separarlo, condenándolo así a vagar por la tierra en busca de su otra mitad.

Hay quienes tardan la vida en reencontrarse, hay quienes nunca se encuentran, y después..., después están quienes corren con la suerte de reconocerse en medio de ese universo que supone el internet.

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