19 de Julio de 2018

Yucatán

Salvemos una Vida celebra 19 años de amor y servicio

La fundadora Alis García agradeció la generosidad de los voluntarios y 'salvavidas' que se suman y ayudan cada vez a más personas.

El equipo de Salvemos una Vida ofrece esperanza a las personas que no encuentran el camino. (Milenio Novedades)
El equipo de Salvemos una Vida ofrece esperanza a las personas que no encuentran el camino. (Milenio Novedades)
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Coral Díaz/SIPSE
MÉRIDA, Yucatán.- “Vale la pena vivir” es la bandera que durante 19 años la asociación Salvemos una Vida ha promovido al brindar herramientas para la prevención del suicidio entre los yucatecos, por lo que hoy la población tiene una mayor conciencia sobre el amor a la existencia.

Este organismo, que está constituido por un grupo de voluntarios, que brindan siempre una solución a los problemas para dejar atrás ideas erróneas, como puede ser el suicidio, festejó un año más de trabajo.

La Casita”, como se le conoce al Centro de Atención Integral al Problema del Suicidio, recibió a una buena parte de esas personas que hacen realidad esta causa todos los días, mediante talleres o cursos, donde se abordan temas como la autoestima o el perdón.

También, ofrecen terapias a través de tambores, apoyo en la línea de emergencia, la cual funciona las 24 horas, en el número 075 y en el teléfono 945 3777; el programa de radio que se transmite cada viernes en punto de las 11:00 horas por el 100.1 de La Nueva Amor.

En un ambiente de entusiasmo por seguir adelante con este trabajo y con las “mañanitas” de fondo, Alis García, fundadora de la asociación y quien se mantiene a la cabeza de este equipo, felicitó a todos los “salvavidas” por sumarse y ayudar cada vez a más personas.

“Estamos felices de estar estos 19 años al servicio de toda la gente que ha venido a Salvemos una Vida, ya que lo principal es la vida. Gracias a todas las personas a las cuales hemos acudido para que nos apoyen en esta labor y nos han dado una respuesta”, refirió.

Por su parte, con seis años en la agrupación, Jorge Barrera Ortega, quien es conductor de la emisión de radio y también ofrece el taller de tambores y terapias, a través de la hipnosis, destacó que lo más importante es que ha aprendido mucho porque está acompañado de grandes seres humanos.

El coordinador de “La Casita”, José Luis Vales Lara, enfatizó la labor de los voluntarios, sin los cuales, dijo, no se podría realizar esta labor, ya que el apoyo va desde la administración hasta el trabajo profesional como el de los psicólogos o tanatólogos.

María del Carmen Hernández Santillán, con 10 años como voluntaria, se desempeña manejando los recursos que aporta de manera voluntaria la población para el mantenimiento del local. 

“Antes de recibir, siempre hay que dar  y eso es lo que cada uno de nosotros los voluntarios hacemos porque al dar obtienes la mejor satisfacción”, precisó.

"Nuestro Señor te paga mil a uno lo que das por los demás” dijo la fundadora la asociación

Mary Liz Escalante, quien es voluntaria desde 2006, mencionó que en esta vida de tanta pérdida que a diario se vive, a veces no se tienen las herramientas para enfrentar éstas, pero para ello está Salvemos una Vida.

La coordinadora de Prevención y conductora de radio, Adela Canales, recordó que Salvemos una Vida ha sido un gran bálsamo para toda la gente, pues es un programa de prevención en el que todos los servicios son gratuitos, “ya que la finalidad es ayudar para que salgan adelante”.

“Yo tuve una experiencia muy hermosa, de una persona en un congreso al que fui a Tabasco, la cual se acercó y me dijo por tu voz te reconocí, pero por tu voz tampoco me maté, esas son experiencias que te alientan a seguir adelante”, subrayó. 

Javier García Maldonado, con siete años de apoyar, apuntó que lo más importante es darle esperanza a las persona y que sepan que hay un espacio donde los podemos acompañar para salir adelante.

“Cuando una persona atenta contra su vida confunde el camino; nosotros como grupo de profesionales buscamos ayudarlos a encontrar el correcto”, señaló.

Esperanza Nieto, con 19 años al servicio de la sociedad, dijo que tuvo la suerte de que la invitaron a participar desde el inicio del programa “porque he aprendido a valorar la vida en toda su magnitud, todos los regalos que tenemos al estar vivos, todas las oportunidades y que cuando tenemos problemas son vivencias que te hacen crecer como persona”.

Con seis meses colaborando en la asociación, Ana Laura Jorge refirió que si tuviera que definir con una palabra el trabajo de Salvemos una Vida es esperanza.

“Para cada una de las personas que se suman a esta causa es un honor poder recibirlos y ayudarlos”, puntualizó.

Beatriz Rivera Hernández mencionó que desde hace más de dos años se sumó y es la mujer más feliz porque ahora es más espiritual y le gusta ayudar a los demás.

“La verdad es que le doy gracias a Alis García por estos 19 años y esperamos que sean muchos más”, indicó.

La psicóloga María del Mar Barragán dijo que en dos años de trabajo conjunto le llena de satisfacción ver a cuántas personas han podido apoyar en todas las áreas de su vida.

María Yam Canul, voluntaria, comentó que entró a raíz del fallecimiento de su esposo y se sentía vacía, pero se unió desde hace cuatro años y dando amor a los demás pudo llenar ese vacío.

También voluntaria desde hace dos años, Sandra Mir Chávez llegó para ayudar a quien lo necesitara, pero quien salió beneficiada como mencionó fue ella con tanto cariño.

Isidro Manzanilla, con el mismo tiempo de voluntariado, agregó que Salvemos una Vida no distingue en edad, sexo, religión para ofrecer asistencia por lo que esto hace más loable este esfuerzo continuo por fomentar la vida.

Trabajando desde hace un año como voluntario, José Esquiliano Marín destacó el espíritu filantrópico de los voluntarios que apoyan a quien más lo necesita.

Con estas voces de sólo algunas de las personas que hacen realidad este programa de prevención del suicidio, el festejo continuó bajo el objetivo de seguir trabajando por muchos años más. 

La Casita
  • El Centro de Atención Integral al Problema del Suicidio, mejor conocido como  “La Casita”, se ubica en la calle 56 con 49 y 51 del centro.
  • En este lugar de armonía, por las mañanas se ofrece ayuda psicológica y por la tarde noche se ofrecen charlas y talleres gratuitos.

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