19 de Septiembre de 2018

Yucatán

Servir es el mejor aprendizaje: primer corredor público de Mérida

El Mtro. Efraín J. Díaz y Díaz inspiró a otros colegas a seguir sus pasos y abrió las puertas en el sector empresarial.

El Mtro. Efraín J. Díaz y Díaz habló de sus proyectos, su amor por la vida y su deseo de seguir aportando a la sociedad. (José Acosta/SIPSE)
El Mtro. Efraín J. Díaz y Díaz habló de sus proyectos, su amor por la vida y su deseo de seguir aportando a la sociedad. (José Acosta/SIPSE)
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Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- “Me siento joven cuando sueño”, expresa el primer corredor público de Mérida, el Mtro. Efraín J. Díaz y Díaz, al hablar de sus proyectos, su amor por la vida y su deseo de seguir aportando a la sociedad, sin dejar a un lado el eterno proceso de aprendizaje y capacitación.

Como primer abogado en esta especialidad, inspiró a otros colegas a seguir sus pasos y abrió las puertas en el sector empresarial para su ejercicio y reconocimiento. Actualmente, con más de 40 años en la actividad, sigue con el mismo ímpetu de crecimiento. 

“La jubilación debe de ser por necesidad no por gusto, porque me da mucha satisfacción trabajar, hay que actualizarse, nunca dejar de estudiar”. Con este espíritu, cuando estaba cerca de su sexta década de vida, considerando que tenía más tiempo para formarse, obtuvo el grado de maestro de valuación por la Facultad de Arquitectura de la Uady y la Universidad de Puebla. 

Su carrera, además, tiene huellas en la función pública y docencia, porque considera que en el servir, compartir y enseñar está el mejor aprender. 

Vida en Catmís

Parte de su infancia y adolescencia vivió  en Catmís (comisaría perteneciente al municipio de Tzucacab), el nombre de la primera dueña de la hacienda Catalina Mis, donde estudiaba por temporadas en la localidad porque era la base del trabajo de su padre, un químico azucarero del ingenio de la comisaría, y luego en Mérida, allí continuaba a pesar de las limitaciones que traía del sistema del pueblo, ya que sólo tenían un maestro para dar los seis grados y únicamente les enseñaba a leer, escribir y las operaciones matemáticas fundamentales.

A los 12 años, distanciado de su padre por una nueva familia que había formado, fue educado el resto de su juventud por su madre, D. Edith Díaz Bolio (q.e.p.d.), y con la gran responsabilidad de ser el hombre de la casa. 

Perteneciente a una familia de intelectuales, escritores y empresarios, su vocación se fue definiendo con los años. 

En su adolescencia, ante la influencia de los padres paules, entró al Seminario, estudió dos años, pero desde antes quería ser arquitecto, hasta fue reportero de la sección de aeropuerto, pero finalmente la vida lo llevó a la abogacía y posteriormente se especializó para ser corredor público, siendo el primero en el Estado con esa certificación, la cual consta en su placa de corredor publico no.1 desde 1977. 

“Desde los 18 años también desarrollé mi vocación de enseñar, fui maestro durante 35 años, di clases en la preparatoria de la Modelo, fui director del Colegio Penísular, maestro en la prepa 1 de la Universidad Autónoma de Yucatán, Prepa México, clases en la Facultad de Contaduría Pública y Administración de la Uady, en el Instituto Miguel Alemán y hace poco me llamaron para dar un diplomado sobre valuación de bienes raíces, de patrimonio edificado, ya di un curso, tuve alumnos de diferentes perfiles”, recordó.

Pero su carrera no se limitaría a su materia, pues como un hombre de muchos propósitos e inquieto por naturaleza, incursionó en el sector empresarial, que luego se convertiría en la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), en la Cámara Nacional de Comercio, luego de separarse de este grupo participó en la fundación del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep) en Yucatán siendo el primer director desde 1980  hasta el año 2000 y en varios momentos de manera paralela combinó su profesión con la función pública.

“Fui el número uno, hasta el 1986 se animó otro, abriendo puertas a la profesión especializada, gracias a que mis amigos de la cámara confiaron en mí, me dieron la oportunidad, antes el trabajo sólo lo hacían los notarios y peritos valuadores”, apuntó.

Servicio desde trincheras políticas

Por su labor y conocimiento de la dinámica económica y social, fue invitado para fungir como Secretario de Turismo en la gestión del entonces gobernador Víctor Cervera, durante dos años; posteriormente Herbé Rodríguez Abraham, durante su candidatura a la alcaldía de Mérida, lo invita para pertenecer a su planilla y ser regidor, en el que cumplió un periodo de tres años en el área de espectáculos y desarrollo económico.

“Para mí trajo muchas satisfacciones, porque no hay nada mejor que servir a mi ciudad, en la que nacemos y la queremos, así que trabajar para ella fue un honor…ahora  hay muchos jóvenes preparados que quieren ser buenos políticos, y veo en todos los partidos deseos de servir, ojalá que no se desvíen en el camino, porque el poder marea y desvía…Yo pienso que no me mareé, porque nunca dejé mi despacho, nunca viví de la función pública y para mí ha sido una gran satisfacción”, reflexionó.

En su larga lista de experiencia recuerda con ensueño los días de maestro de  gramática, de lógica, filosofía, psicología, etimología, sociología, derecho, materias que nutrieron no sólo a los alumnos sino a su labor como maestro y corredor.

Corredor, escritor

Su interés por explorar conocimientos que agreguen valor a su vida y trabajo, lo condujo a un curso de Arquitectura de Mérida en el que se reconcilió con la disciplina que disfruta y en la cual se encontró con el cronista que lo incitaría a entrar a los terrenos de la literatura: don Gonzalo Navarrete Muñoz, quien lo inspiró a buscar dentro de sus memorias los personajes de su infancia y su etapa temprana en Catmís, donde conoció a gente pintoresca, valiosa y fue el lugar de su primer beso. Estos recuerdos los describe puntualmente en su libro “Mi vida en Catmis”.

Perfil y trayectoria
  • El 12 de mayo cumplirá 72 años.
  • Esposa, Alma Lidia Rodríguez Castro.
  • Es un afortunado padre de familia de 5 hijos, 13 nietos y 1 bisnieto.
  • Cuenta con un reconocimiento por 20 años de servicio en el Conalep.
  • Corredor público No. 1 (actualmente sólo hay 12).
  • Presidente fundador del Colegio de Corredores.

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