21 de Octubre de 2018

Yucatán

'Tenemos que volvernos dueños de nuestras emociones'

La psicóloga clínica Laura Ramos Herrera invita a escuchar con sabiduría lo que nuestras emociones nos dicen.

Toda emoción es positiva si la tomo de mí para mí, ejemplificó la psicóloga clínica Laura Ramos Herrera (i) en el programa Salvemos una vida en compañía de Alis García y Esperanza Nieto, las conductoras. (SIPSE)
Toda emoción es positiva si la tomo de mí para mí, ejemplificó la psicóloga clínica Laura Ramos Herrera (i) en el programa Salvemos una vida en compañía de Alis García y Esperanza Nieto, las conductoras. (SIPSE)
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José Salazar/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yuc.- El programa “Salvemos una vida”, que se transmite todos los viernes por Amor 100.1 FM de Grupo SIPSE, conducido en esta ocasión por Alis García y Esperanza Nito, tuvo como invitada a la psicóloga clínica y maestra en Psicoterapia Guestalt, Laura Ramos Herrera 

“Agradecemos que regrese al programa, he tenido el privilegio de escucharla en vivo y hoy es también un privilegio que esté con nosotros para tratar el tema del manejo de las emociones”, mencionó Esperanza Nieto al presentarla.

Alis García comentó que los seres humanos y los animales tienen sentimientos y que se dice que hasta las plantas tienen emociones y que perciben la energía de la gente.

“Muchas veces pensamos que los otros son los que nos generan los sentimientos, como si tuvieran el control sobre nuestra vida pero no es así. Los sentimientos son mensajeros de nosotros mismos que vienen a informarnos que algo nos está ocurriendo. Debemos entender que nuestros sentimientos no son para descargarlos en el otro, por ejemplo: si estoy enojada, quiero descargar ese coraje sobre otra persona o incluso si quiero a alguien, quiero que esa persona me quiera obligadamente”, expresó Laura Ramos.

Agregó que cuando se tiene culpa con respecto a algo que se dijo o se hizo, la culpa es precisamente ese sentimiento que actúa como mensajero para decirle a la persona que es necesario cambiar algo en su vida. 

“Es preciso poder entender las emociones que son inevitables de manera positiva de forma que no sean un punto que genere conflictos con los demás. No debo estar buscando en quién desquitar sino apropiarme de mis emociones, si bien ese sentimiento surgió al otro, no le pertenece. ¿Cómo sería que la otra persona tuviera el poder de generarme emociones? Eso solo me llevaría a ser alguien incapaz de controlar mi vida, el otro estaría controlándome.  Escuchar con sabiduría lo que mis emociones me dicen, me permitirá actuar de forma adecuada”, puntualizó la doctora Ramos Herrera.

Alis García dijo que cuando se reacciona ante lo que las demás  personas dicen o hacen, es dejarse manejar “como un títere”.

“Cuando una persona quiere lastimarnos, si nos sentimos así, esa emoción es la que queremos percibir. Pero no debería ser así, nosotros debemos tener ese control y no dejar que nos lastimen”, abundó. 

La invitada, quien es autora de los libros “La Guestalt, un encuentro entre humanos”; “Concentración para la Salud” y “Aromaterapia para Terapeutas” opinó que de nada sirve pelear con esa persona, ya que no resuelve la emoción que en ese momento se siente, por ejemplo el enojo.

Poner distancia

“En ese caso mi emoción (el enojo) deberé entenderla como una señal para poner distancia porque no puedo entrar en un discusión, no es lo más adecuado, tengo que entender y atender lo que este enojo está queriendo decirme  para que no se convierte en una emoción negativa. Toda emoción es positiva si la tomo de mí para mí. Tenemos que volvernos dueños de nuestras emociones”, afirmó. 

Añadió que las emociones son como un “cartero interior” que constantemente “nos dice por medio de estas señales, lo que está bien o mal en nuestra vida y es preciso cambiar”.

Esperanza Nieto comentó que las emociones que se toman de forma negativa cuando son “generadas” por familiares como un padre o un hermano hace que las personas en ocasiones se sientan mal por sentirse así.

A manera de respuesta, la psicóloga Guestalt dijo que es necesario entender que las emociones son algo inevitable que no podemos dejar de sentir,  ya que radican en un parte del cerebro, que es el “cerebro emocional”, que funciona de manera involuntaria.

“No puedo evitar emocionarme, a lo mejor puedo reprimir la expresión de esa emoción pero eso no quiere que dentro de mí no esté ocurriendo. Cuando entro en la trampa de decir “yo no debería sentir esto” o que “las cosas no debería impactarme de esta manera”, es mejor reconocer la emoción que estoy sintiendo y que es lo que me quiere decir. Cuando evito, reprimo, me aguanto eso que siento y no he comprendido es donde surge el resentimiento, volver a sentirlo y recordarlo una y otra vez”, explicó. 

La especialista en terapia Guestalt dijo que de todas las emociones se puede aprender sobre todo de las que generan sentimientos negativos porque enseñan lo que uno no desea para su vida. 

“Cuando las circunstancias se ponen de una forma que no nos gusta  y nos generan enojo, estrés, resentimiento, es mejor poner distancia, eso tampoco significa romper la relación con la persona que puede ser el padre, madre, hermano e incluso nuestra pareja. Cuando descubro una emoción que me genera enojo, el cerebro necesita un minuto y medio para poder procesarla y que el impulso llegue a nuestra área de reflexión. ¿Cómo lleno ese minuto y medio? La respiración profunda nos da ese tiempo para bajar la intensidad de la emoción y decir la mejor forma de manejarla”, apuntó.

Alis García comentó que en la vida se debe estar preparado para enfrentarse a muchos “tiranos” en el sentido de darse ese minuto y medio y descubrir lo que nos está causando enojo u otra emoción negativa tomando en cuenta que ese “tirano” puede convertirse en un “maestro” ya que nos permite ver lo que no queremos para nuestra vida. 

No quedarse con lo negativo

“Llega un momento en que las personas no aguantan estas emociones que están dando vueltas y vueltas en su cabeza y esto las orilla a querer dejar de vivir entonces ¿Qué hacer cuando llegan a este “tope” y no quieren seguir viviendo?”, preguntó la directora del programa “Salvemos una vida” a la invitada.

La doctora Laura Ramos Herrera respondió que si una emoción se maneja de forma negativa con expresiones como “¿Por qué a mí?”, ¿Por qué me hacen esto?”, “Porque me agreden los demás de esta manera”, esto lleva a la persona a un estado de angustia permanente que nos lleva al estrés postraumático, que altera la química del cerebro y esto lleva a entrar en depresión grave.

“Es cuando no queremos nada, no queremos saber de nadie, no queremos ver a nadie y es cuando la vida pierde sentido, todo es gris. A la mejor por ahí alguien le dice: “échale ganas, tu puedes” pero es como si la persona afectada estuviera en el fondo de un sótano sin una escalera para subir. Entonces, hay un parte preventiva y esa es no quedarse con las vivencias que nos angustian, repitiéndolas en nuestro pensamiento una y otra vez, vamos a caer en esa situación de estrés postraumático. Mientras más pronto me ponga de frente con mi tristeza y deje que este sentimiento me diga que me hace falta y que tengo que hacer en ese momento, no caeré en estrés y depresión”, explicó la doctora oriunda de Guadalajara, Jalisco. 

Por otra parte, si ya se llegó al límite del estrés y se encuentra en desolación absoluta, la psicoterapeuta dijo que será necesario y urgente que la persona acuda con un profesional para recibir apoyo psicológico.

“Este trabajo que ustedes hacen es importante porque le está dando la contención psicológica y emocional que necesitan estas personas. Porque su vida se ha vuelto gris y no les da miedo morir.  Tenemos que entender que la persona que llega al intento de suicidio o suicidio tiene una depresión para poder tocar esos extremos. La depresión dice que hay algo químico que está ocurriendo pero también hay una gran soledad porque la persona se abandonó por estar pensando en los otros y en lo otro, lo que me hayan hecho”, detalló Laura Ramos. 

Dijo que lo primero es atender lo químico es decir, la persona deberá acudir a un especialista que le apoye y a la par acudir a lugares como “La Casita” de Salvemos una vida donde recibirá el apoyo del grupo con las actividades que ahí se realizan.
Recordaron que “La Casita” se encuentra ubicada en la calle 56 No. 435 entre 49 y 51 del centro, cerca del Remate de Paseo Montejo. El teléfono es 945-37-77.

Ser independiente y dueño de las emociones

“Lamentablemente vivimos en una sociedad que nos fortalece la idea de la dependencia, de la madre, el padre, los hermanos, etcétera. La acción de los otros tiene la responsabilidad de lo que a mí me está ocurriendo y no debe ser así, no somos seres dependientes, somos seres relacionales. Es necesario hacernos cargo de nosotros, de nuestras emociones y pensamientos”, explicó.

Finalmente, comentó que la tristeza y el enojo como todas las demás emociones, son temporales y que es importante saber y estar consiente que los demás no tienen poder sobre nosotros y nuestras vidas.

“Si yo le otorgo a los demás ese poder y dejo que me lastimen entonces eso ya es de “mi cosecha”, no podemos permitir que los demás destruyan nuestra vida. Y quiero subrayar esto: no podemos evitar sentirnos lastimados pero lo que no puedo hacer es darle el poder al otro de que sea por él sino por algo que necesito escuchar de mí”, concluyó. 

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