22 de Septiembre de 2018

Yucatán

Transforma su pasatiempo de la adolescencia en vocación

Otilia Brito Pardo descubrió que tenía habilidad para diseñar prendas de vestir por lo que inició un negocio y consolidó su propia marca.

Otilia Brito Pardo Otilia es egresada de la carrera de Mercadotecnia y Negocios Internacionales, actualmente es estudiante de la maestría en Gestión de la Mercadotecnia en la Uady. (Milenio Novedades)
Otilia Brito Pardo Otilia es egresada de la carrera de Mercadotecnia y Negocios Internacionales, actualmente es estudiante de la maestría en Gestión de la Mercadotecnia en la Uady. (Milenio Novedades)
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Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Con la premisa de demostrar que lo hecho en México está bien hecho y que la edad no es una limitante sino una oportunidad, Otilia Brito Pardo comenzó a construir su futuro desde la adolescencia, cuando descubrió su habilidad para diseñar prendas de vestir. 

Luego, en plena licenciatura, inició su negocio de manera complementaria a sus estudios y amplió su visión en una residencia escolar en España.

Posteriormente, con una especialidad y estudiar además la carrera de modas, consolidó su objetivo y fundó su propia marca, con la cual atiende clientes de todo el país y tiene el objetivo de entrar próximamente a tiendas departamentales.

Otilia es egresada de la carrera de Mercadotecnia y Negocios Internacionales, actualmente es estudiante de la maestría en Gestión de la Mercadotecnia, ambas de la Universidad Autónoma de Yucatán.

¿Por qué decidiste entrar en el negocio de la moda?

En la secundaria estuve en el taller de corte y confección durante los tres años, me gustaba mucho la moda, era mi hobby y en la universidad, aunque no estudié precisamente diseño de modas, ya vendía alguna de mis creaciones entre mis amigas, gustaron mucho entre las jóvenes y de esa venta me ayudaba en mis gastos personales. 

Luego en el último año de carrera me voy de intercambio a España becada por la Uady, conocí cómo se movía la industria de la moda y decidí que era a lo que me quería dedicar y tomar en serio mi gusto por crear ropa. 

A mi regreso entré a estudiar diseño de modas y alta costura, en ese proceso formalicé mi proyecto e incluso registré mi marca, comencé haciendo ropa casual, y cuando mis amigas comenzaron a casarse me pidieron vestidos de novia y de damas y así incursioné en trajes de noche.

¿Con qué capital empezaste?

Fue una circunstancia muy triste, pero de la cual identifiqué una oportunidad, ya que falleció mi padre y me heredó un capital y lo aproveché para impulsar el negocio, comprar el equipo, insumos, pagar los trámites legales y habilitar el estudio para trabajar. Luego de las ventas las fui reinvirtiendo.

¿Cómo te asesoraste para emprender? 

Afortunadamente la formación en la Uady fue muy útil, porque están enfocados en el emprendedurismo así que tenía muchas bases, además ahora en la maestría todos los estudios de caso y ejercicios los hago con mi marca para fortalecerla, así que continuamente tengo instrucción. 

¿Qué observaste en la competencia y cómo tu propuesta aporta al mercado?

Mi valor agregado está en la satisfacción 100 por ciento del cliente; sé que en cuestión de diseño hay muchas propuestas, hay mercado para todos, hay unas más laboriosas, pero la mía es más sobria, sencilla, fácil de lucir, y me adapto a las necesidades del cliente e incluso las asesoro para sacar mejor provecho de sus cuerpos y no sólo vender por vender, sino lograr un trabajo en el que los resultados las dejen totalmente satisfechas. Para esto me ayudó un taller sobre cómo ofrecer una experiencia de compra personal para que tenga la prenda que la haga lucir mejor.

¿Qué retos encontraste al momento de emprender?

El primero fue demostrar que lo hecho en México está bien hecho, porque a veces la gente tiene la percepción de que la ropa que se hace en el país no tiene la misma calidad que lo que viene de otros países o de marcas de prestigio posicionadas  en la mente de los jóvenes, pero afortunadamente cada vez más diseñadores mexicanos estamos trabajando para ganarnos la confianza del mercado, hay muchos de gran calidad, como Benito Santos, quien ha demostrado que los mexicanos también tenemos buen gusto y no les pedimos nada a las marcas de importación. 

¿De qué manera agregas valor a tu trabajo?

Constantemente me capacito, estoy al tanto de las nuevas tendencias en diseño, nueva maquinaria y todo influye en lo que se puede ofrecer al cliente. 

También me he acercado con la Cámara Nacional de la Industria del Vestido para asesorarme sobre proveedores de telas y maquiladores, entre otros. 

He asistido a cursos de la Confederación Patronal de la República Mexicana y la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación. 

El factor joven ¿cómo influyó en tu labor?

Cuando conocen mi trabajo en las redes sociales se imaginan que la creadora es mayor, y cuando me ven me preguntan si realmente yo hago el trabajo. Sin embargo, para mí nunca fue limitante la edad y no me detuvo para acercarme a las cámaras empresariales y aprender lo necesario. 

Confío en mi trabajo y he participado en varias exposiciones de emprendedores, así como bazares especializados en diseño y otros encuentros en los que se apoya a los nuevos talentos.

¿Qué lecciones has aprendido en este tiempo?

Que al principio las primeras personas que te cuestionan tu proyecto son tu familia. Sin embargo, no hay que dejarlo  y seguir luchando, porque luego puedes demostrar con resultados que vas por buen camino y lograr que hasta se sientan orgullosos de tus logros. 

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