17 de Diciembre de 2017

Yucatán

Un orgullo cumplir un lustro de generosidad

Con los juguetes reunidos gracias a la solidaridad de la sociedad se contribuye a la felicidad de pequeños de comunidades marginadas de la Península de Yucatán

Recibir un juguete durante la época navideña representa para los niños un momento inolvidable. (Milenio Novedades)
Recibir un juguete durante la época navideña representa para los niños un momento inolvidable. (Milenio Novedades)
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Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Por quinto año consecutivo, Grupo SIPSE está listo para cumplir su misión de regalar la mayor cantidad de sonrisas a los niños de la Península, a través de los juguetes reunidos gracias a la generosidad de la sociedad que colabora con el programa “24 x 24”.

Manolo Castillo, director regional de Mercadotecnia de Medios Impresos de Grupo SIPSE División Prensa, exhorta a todos los sectores de la sociedad a seguir colaborando con este movimiento de solidaridad, el cual contribuye a la felicidad de pequeños de comunidades marginadas de la Península de Yucatán.

En este contexto, el corporativo está listo para arrancar el proyecto “24 días, 24 horas”, por lo que a partir del primer minuto de mañana, todo el personal de la organización, que suma cerca de mil empleados, unirá esfuerzos y voluntades para lograr que esta Navidad los niños que viven en desventaja social en Yucatán, Quintana Roo y Campeche tengan la maravillosa experiencia de recibir un juguete nuevo.

Hoy, en el marco del noticiero de las 20 horas, de manera simultánea en las instalaciones de Canal 2, de Yucatán, y TV Cun, en Cancún, se dará el banderazo de inicio del programa con el encendido de las torres de transmisión, las cuales se iluminan para formar un monumental árbol de Navidad.

¿Cuál es el balance de los primeros cuatro años de camino de “24x 24”?
Positivo y exitoso. Lo más importante es que en los cuatro años de realizar el proyecto siempre hemos llegado a la meta, y sumamos más juguetes que el año anterior; eso ha sido gracias a la participación de la sociedad, las empresas y áreas de los gobiernos estatal y municipal que se unen al esfuerzo para que el corporativo, a nombre de la sociedad, lleve los regalos hasta las manos de los niños.

¿Cómo surgió la misión de este proyecto?
“24 x 24” nació para llevar regalos a niños de escasos recursos, porque hay muchas organizaciones que colaboran para cubrir diversas carencias que sufren los menores de recursos limitados, como la desnutrición, el analfabetismo y el frío. Nosotros quisimos, más que contribuir al beneficio del cuerpo y la mente, colaborar a su corazón y su espíritu, con la alegría que provoca un regalo en estas fechas tan especiales, como lo es la Navidad y la ilusión de la llegada de Santa Claus, porque muchos niños pasan estas fiestas sin conocer la emoción de recibir un juguete nuevo.

¿Cómo se ha consolidado el programa dentro de las causas que apoya Grupo SIPSE?
Grupo SIPSE es un grupo de empresas con responsabilidad social, inculcada por su fundador Don Andrés García Lavín (q.e.p.d), quien fue impulsor de proyectos altruistas que han trascendido y continúan con presencia en la sociedad yucateca.

En el caso de “24 x 24”, se ha convertido en un proyecto institucional y reconocido en el Estado, porque la característica del programa, a diferencia de otros similares, que afortunadamente tienen presencia y benefician al mismo sector, es la permanencia del proyecto durante 24 días sus 24 horas, para que no haya pretexto para no donar. Cada año significa una oportunidad para colaborar, y en este 2012, nuevamente la gente tendrá 24 jornadas completas para aportar.

¿Qué papel juega la familia SIPSE en esta labor?
Es muy importante, porque además de donar, recolectan, resguardan, contabilizan, clasifican, empaquetan y reparten los juguetes, en un ejercicio de transparencia documentado y difundido para que la gente tenga la confianza que lo que donó llegará directo a las manos de los pequeños.

Es una tarea ardua que con gusto realizan los voluntarios de las empresas de Grupo SIPSE, y este año no será la excepción.

¿“24x 24”, cómo despertó la solidaridad de los residentes de la Península de Yucatán?
Una de las satisfacciones más grandes del programa es el hecho de que las donaciones provienen de un aglomerado tan numeroso como diverso, donan personas de todos los estratos sociales, desde los de bajos recursos hasta las personas más influyentes, tanto en el ámbito económico, como cultural, social y político. Esa heterogeneidad es importante, porque demuestra que el programa penetra en la sociedad de una manera amplia, es un orgullo decir que este año cumplimos un lustro de impulsar un proyecto de generosidad con estos alcances.

El primer año teníamos cierta incertidumbre sobre la respuesta de la gente, pero afortunadamente, desde la primera edición, superamos nuestras expectativas, lo que nos motivó a continuar, y seguiremos adelante para convertir esta actividad en una tradición altruista en la Península de Yucatán.

¿De qué manera se pone al servicio de la sociedad la vocación mediática del corporativo?
Con una presencia total del proyecto “24 x 24” en radio, televisión, prensa e internet, a través de reportajes especiales, spots, cintillos de publicación y menciones, que de manera permanente invitan a la audiencia a participar y no quedarse sin colaborar a que más niños tengan una feliz Navidad. Este año no será la excepción, y desde días pasados comenzamos con la campaña y continuaremos de manera intensa hasta después del 24 de diciembre para presentar los testigos de la entrega de juguetes.

Además, organizamos maratones musicales para recaudar juguetes y transmisiones especiales en diversos puntos de la ciudad.

¿Qué recuerdos tiene de los primeros cuatro años de “24 x 24”, y cómo ha contribuido a quienes participan?
Recuerdo que en una comunidad de Quintana Roo en un inicio tuvimos problemas con la distribución, ya que la mayoría de la gente y los niños hablaba sólo maya; sin embargo, uno de los integrantes del equipo de distribución sabía esa lengua, y fue de gran utilidad, en pocos minutos pasamos de unos cuantos niños a un centenar.

Definitivamente, el rostro de un niño alegre por recibir un regalo no tiene precio. Después de participar cuatro años en esta labor, mi visión de la vida y las fiestas navideñas cambian por completo, por lo que me siento agradecido de tener esta oportunidad de compartir alegría con mis compañeros de trabajo y la sociedad que aporta y se solidariza.

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