25 de Septiembre de 2018

Yucatán

A los 101 años, su creatividad se mantiene en vuelo

Con 101 años de edad, Juan Jaime Rosado fabrica los 'triciavión', juguete que creó para su hija y ahora lo hace para otros niños.

Juan Jaime Rosado junto a sus creaciones, las cuales vende y renta en el Parque Zoológico del Centenario. (Jorge Acosta/SIPSE)
Juan Jaime Rosado junto a sus creaciones, las cuales vende y renta en el Parque Zoológico del Centenario. (Jorge Acosta/SIPSE)
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Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Don Juan Jaime Rosado, de 101 años apenas cumplidos el pasado 27 de enero, es un emprendedor que a partir de su habilidad de una vida como carpintero y su creatividad preservada, construye pequeños triciclos con apariencia de avión, en los que los niños pedalean y hacen volar su imaginación en cada movimiento que activa la hélice de la nave de madera y metal.

De manera artesanal desarrolló un mecanismo ingenioso a partir de poner a prueba sus prototipos, de esta manera logró que la fuerza cinética hiciera girar las aspas del dispositivo mecánico que le agrega cierto realismo al desplazamiento de este particular vehículo.

Juan es padre de 10 hijos, el número de descendientes se triplicó y hasta sus bisnietos han jugado con sus creaciones. 

El “triciavión” nació en una Navidad, cuando una de sus hijas, Lucy, le pidió un avión de regalo, y cuando se cuestionó cómo lo resolvería construyó el primer modelo, en 1945.

Dedicado en un principio a la industria chiclera y luego a la carpintería, el tema de los triciclos se convirtió en un hobby que explotó durante un periodo al hacerse popular por el juguete que le dio a su pequeña Lucy. Luego continuó con su labor, en diferentes ciudades del Sureste y hasta el norte del país, porque tenía una decena de hijos que mantener.

Durante varias décadas los aviones solo vivían en su memoria, hasta que tras su jubilación y porque según don Juan, ya nadie lo ocupa, retomó su proyecto y lo mejoró. 

Al principio la hélice se movía como un rehilete a partir del viento, pero cuando el aire no soplaba los niños lo giraban con sus manos, entonces  se dio cuenta que los pequeños querían que las aspas se movieran todo el tiempo que usaran el “triciavión”, fue así como ideó el mecanismo actual que funciona a partir del pedaleo que hace girar la hélice a la velocidad que avance el conductor.

Su trabajo comenzó a ser conocido y uno de los descendientes de su trabajo en la industria chiclera lo reconoció y lo invitó hace seis meses a ofertar sus creaciones en el Parque Zoológico del Centenario, donde los renta por 10 pesos un cuarto de hora y los vende a diferentes precios según el tamaño de este especial vehículo.

“Tengo 101 años, así como me ven, yo sigo haciendo los avioncitos, a los chiquitos le gustan y a mí me agrada ver que los manejen, hace unos días a un niño de un año y medio lo subieron al modelo más chico, y solito sin que le enseñaran comenzó a pedalear, su papá quedó feliz y sorprendido, me lo compró de inmediato”, concluyó don Juan Jaime Rosado.

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