26 de Septiembre de 2018

Yucatán

Historia: La mujer que ya no podía llorar

Jennifer MacDonald sufrió un derrame cerebral y sobrevivió para contarlo.

En el programa de radio 'Salvemos una vida' estuvo como invitada Jennifer MacDonald (al centro), quien contó su experiencia de vida, tras sufrir un derrame cerebral. (Jorge Acosta/SIPSE)
En el programa de radio 'Salvemos una vida' estuvo como invitada Jennifer MacDonald (al centro), quien contó su experiencia de vida, tras sufrir un derrame cerebral. (Jorge Acosta/SIPSE)
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José Salazar/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- La emisión de “Salvemos una Vida”  de ayer viernes, bajo la conducción de Alis García y Marilis Escalante, contó con la presencia de Jennifer MacDonald, quien compartió con el auditorio su testimonio de vida luego de recuperarse de un derrame cerebral, en octubre de 2013.

“Hoy vivo en Chuburná Puerto, soy originaria del Distrito Federal y feliz por el recibimiento que me han dado  aquí en Yucatán. Sin embargo mi vida no siempre fue así, he vivido momentos difíciles y es lo que vengo a compartir”, comentó la invitada.

“Mi vida transcurría de manera normal en trabajo, amigos, fiestas, es decir las actividades cotidianas que realizamos habitualmente. Era una chica que vivía su vida de manera independiente, no necesitaba de nadie para hacer mis cosas. Pero de la noche a la mañana me encuentro con un problema de broncoespasmo.

"Los médicos para salvarme de morir por asfixia, porque se me cerraron tanto los bronquios que no podía respirar, comenzaron a darme esteroides para “romper” este broncoespasmo, desafortunadamente debido a la cantidad que recibí de estos medicamentos sufrí un derrame cerebral”, abundó.

Agregó que los médicos se vieron en la disyuntiva de qué acción tomar: salvarle de morir asfixiada o del derrame cerebral.
“Gracias  a Dios, los médicos actuaron en el momento oportuno y me intervinieron quirúrgicamente, en horas de la madrugada.

Ni cuenta me di, desperté cuatro días después de un coma inducido. Fue cuando mi vida cambió 180 grados, cambió de hacer las cosas por mi cuenta, a pedir ayuda para ir al baño, para alimentarme, en lo físico, de tener una cabellera muy bonita, a estar rapada. El trauma para mí fue al despertar y preguntarme “¿Dónde estoy?”, fue un verdadero “shock”, tuve alucinaciones por los medicamentos y porque mi cerebro en ese momento estaba inflamado”, expresó.

Jennifer MacDonald contó que de ser una persona trabajadora y activa, se convirtió en una persona que permanecía en cama dependiendo de un tanque de oxígeno, con una herida en la cabeza y además que le colocaron 86 tornillos y una placa de itanio.

“Le pregunté al médico ¿Por qué me pasó esto? y también me preguntaba ¿Por qué a mí, yo que soy  ‘normal’, tan buena y que no le hago daño nadie? Pero me di cuenta que las cosas suceden por una razón, no porque seas bueno o malo sino porque son pruebas de vida. Fue entonces cuando el cirujano me dijo que el 50 por ciento de las personas que tienen un cerebral fallece y que el 47 por ciento sufre secuelas a nivel cognitivo y motriz y que si era parte de ese afortunado 3 por ciento restante era gracias a Dios”, añadió. 

La invitada al programa contó que su abuelo, con quien vivió gran parte de su vida debido a que sus padres se divorciaron, falleció de un derrame cerebral.

“Cuando escucho que me dio un derrame cerebral, recordé esto y pensé: 'Me voy a morir'”. Ante esto no dejaban entrar al cuarto del hospital más que a mi esposo y a mi mamá. Yo quería ver a mi familia, pero entre los sedantes y demás me sentía muy mal y no sabía que me pasó (sic).

No se dejen vencer por los pensamientos negativos. Si tienen algún problema, hay que aceptarlo: Alis Garcia

"La enfermera solo me decía que tuve 'un problemita' en la cabeza, hasta que de tanto insistirle me dijo que tuve un derrame cerebral. Inmediatamente pensé en mi familia, en mi vida, en lo que yo hacía. Pero es donde decidí que no quería morir. Pensaba “Si Dios me dejó aquí y me está haciendo despertar es porque no quiere que me muera”. No me iba a dejar caer por esa noticia. Fue complicado asimilarlo, pero todo se puede hacer en la medida de que uno quiera aceptarlo”, expresó. 

Jennifer comentó que su esposo y su madre se raparon la cabeza en solidaridad con ella ante la situación vivida.

“Cuando vi esto, sentí que no todo estaba tan mal. Fue una empatía que me ayudó mucho, porque al principio te sientes muy mal, es un enojo y represión a ti mismo. Me cuestionaba sobre qué había hecho mal y repetía una y otra vez que era buena con las personas y con los animales.

"Es un duelo pero ahí tienes que decidir si te la vas a pasar llorando o sales adelante. Me daban convulsiones, yo no recuerdo esto, pero mi mamá y mi esposo se turnaban para estar pendientes de mí. Es ahí donde me 'cayó el veinte' y acepté mi situación y me di cuenta que estaba viva por alguna razón, no sabía en ese momento cuál era, pero tenía que seguir adelante”, narró.

A raíz de esto, la recuperación de Jennifer dio pasos agigantados. Los médicos adelantaron los procedimientos, ya que mostraba mejoría antes de lo estimado.

“Mi proceso de pérdida fue muy duro, me retiraron un hueso del cráneo y además perdí mi trabajo, me desearon que me vaya bien, pero me corrieron. Luego de cinco meses pensé que no tenía caso continuar llorando, además de que 'ya no me salían lágrimas (…)',  y lamentándome por lo que me pasó.

"Entonces fue cuando me propuse pensar positivo y despertar todos los días con el pensamiento de dar gracias por alguna de las muchas cosas buenas que tengo, puedo ir al baño yo sola, puedo comer, puedo caminar. Sí, con la ayuda de un tanque de oxígeno, pero puedo”, aseveró.

Comentó que no es fácil pero vive con el pensamiento de que hay personas que tienen problemas más complicados que el suyo.

“Hay otros problemas como una separación, no poder estar con sus hijos, la ruptura familiar que quizás a quien lo vive le genere el mismo nivel de dolor, llanto y recriminación, pensaba pero pues ¿Quién me podía explicar todo eso? Comencé a leer la Biblia y a agarrarme de esta fe inquebrantable de decir: Dios tú me dejaste aquí y yo sé que es para algo”, comentó Jennifer MacDonald.

Alis García comentó que hay situaciones que nos cambian la vida y que ante los problemas en muchas ocasiones el ser humano pierde el ánimo de buscarle lo positivo a la vida pero que en el caso de Jennifer, eso fue lo que le ayudó a salir adelante.

Cómo crecer como persona

“No se dejen vencer por los pensamientos negativos. Si tienen algún problema, hay que aceptarlo, es bueno alzar la mano y decir: no puedo solo. Se necesita la ayuda de libros, de personas positivas y alejarse de las personas negativas. Hay que hacer a un lado todo lo negativo de nuestra vida.

Y además debemos pensar que nada dura para siempre y que los días no siempre pueden ser horribles porque estamos vivos, Dios nos da esa oportunidad todos los días. Nacimos solos de alguna manera y respiramos solos al nacer, entonces qué nos va a hacer pensar que no podemos salir de nuestros problemas. Hay veces que se necesita ayuda de otras personas y es bueno reconocer y aceptar ese apoyo”, expresó Jennifer.

Manifestó que su madre y su esposo han sido muy importantes en su recuperación, ya que, indicó, siempre han estado para ella animándola de forma incondicional.

La madre de Jennifer, quien también estuvo presente en el estudio, comentó que los hijos son el primer y más grande amor para las madres y que cuando ocurre un problema como el que su hija vivió es el momento de apoyar, abrazar y demostrarles su amor.

“Nada de lo que nos ha pasado es fácil, pero con todo mi corazón les digo que hay un Dios que aun en el último momento, cuando todo está negro, nos saca de cualquier apuro”, expresó. 

Alis García dijo que Dios le da al ser humano libre albedrío y cuando la persona piensa positivamente y afronta las pruebas de buen ánimo, la situación que viva le sirve para crecer como persona. 

“Hay que alejarnos de lo malo, de personas negativas que solo nos envuelven en críticas. Lo que tenemos que hacer es luchar por nuestra felicidad, salir adelante y saber que Nuestro Señor ya vino y padeció por nosotros. Él no quiere lo malo para nosotros, por eso no debemos dejarnos llevar por lo negativo”, concluyó.m

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