21 de Mayo de 2018

Yucatán

Yucatán y Q. Roo, como luz y sombra en criminalidad

Publican el Índice de Paz Global, que ubica a México entre los diez países con mayor retroceso en cuanto a niveles de seguridad.

La lucha antinarco que se inició en el sexenio de Felipe Calderón propició que se triplicaran los índices de criminalidad en México. (Notimex)
La lucha antinarco que se inició en el sexenio de Felipe Calderón propició que se triplicaran los índices de criminalidad en México. (Notimex)
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Agencias
MÉXICO, D.F.- Dos estados de la Península de Yucatán, Campeche y Yucatán, figuran entre los estados con mejor clima de paz en México.

En contraste, Quintana Roo se encuentra en la lista de las entidades mexicanas con el peor clima de paz.

Como ocurre desde hace años, Yucatán siempre destaca entre los estados más seguros y con las menores tasas de criminalidad. De hecho, un tiempo figuró como el estado más seguro de México.

Los datos corresponden al Índice de Paz Global (IPG), que ubicó a México entre los diez países con mayor retroceso en cuanto a niveles de seguridad, al triplicar sus tasas de criminalidad desde 2008, al comenzar la llamada guerra contra el narcotráfico en el sexenio de Felipe Calderón.

De acuerdo con un análisis del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados, las entidades federativas peor calificadas en el indicador fueron Morelos, Guerrero, Sinaloa, Chihuahua y Quintana Roo.

Le siguen Baja California, Nuevo León, Durango, Guanajuato y Michoacán.

En contraste, Campeche, Querétaro, Hidalgo, Yucatán y Baja California Sur ocupan los primeros lugares por el clima de paz que, según la medición, predomina ahí.

"Así, los cinco estados con menores índices de paz y los cinco con los mayores presentan una mayor relación con el número de homicidios, crimen armado y crimen violento; por su parte, los mejor posicionados comparten calificaciones favorables en la eficiencia de los sistemas judiciales y en las tasas de encarcelamiento", detalla el documento.

Precisa, además, que las entidades mexicanas con menores niveles de paz no muestran homogeneidad, sino por el contrario exhiben diferencias, sobre todo en el número de homicidios juzgados y condenados.

El reporte denominado Índice sobre la Paz Global, en México suscrito por el investigador Gabriel Fernández Espejel, subraya, asimismo, que el Instituto para la Economía y la Paz sostiene que México se mantiene en una espiral de violencia, cuyo origen es la guerra contra el narcotráfico iniciada la pasada administración y que ha llevado a un aumento cuantitativo de fuerzas de seguridad, sin un impacto positivo en el número de crímenes que se cometen.

"México tiene buenos indicadores en cuanto al nivel de militarización (el gasto en este rubro es de apenas 0.6 por ciento del PIB) y de conflictos externos, pues mantiene buenas relaciones con sus vecinos desde 1930, (pero) por el contrario, en conflictos internos (los indicadores), son extremadamente bajos a raíz de la respuesta militar en la guerra contra las drogas", señala.

México, entre los que más retrocedieron

El referido instituto ubica así a nuestro país entre los diez con mayor retroceso en su Índice de Paz Global con una caída de 18 por ciento de 2008 a 2014.

Fernández señala que la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Crimen reconoce, a su vez, que "las tasas de criminalidad en las zonas de conflicto en México se triplicaron desde el comienzo de la guerra contra las drogas".

La investigación publicada en el órgano de difusión del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública señala que el índice internacional estima un impacto económico en México de 334 mil millones de dólares (unos 4.8 billones de pesos) por las acciones orientadas a controlar y reducir la violencia.

"Este costo se compone del gasto que erogan los gobiernos para mantener la ley y el orden a través de la policía, el sistema judicial y el penitenciario; la pérdida de productividad por el crimen; por la dificultad para crear empleos bajo condiciones adversas de criminalidad, así como por la reasignación del gasto que deja de invertirse en infraestructura, en la industria y en educación", subraya.

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