16 de Octubre de 2019

Opinion

Metáfora de la paz

El poder de la pluma

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Desde hace varios años, Yucatán está en los ojos del mundo. Por muchas y muy diversas causas, nuestro Estado ocupa un lugar importante en nuestra República y en el concierto de las naciones. Por fortuna, es debido a una buena imagen, quizás de las mejores que puede proyectar nuestro país allende las fronteras.

A esta percepción, hay que reconocerlo, han contribuido gobiernos estatales y municipales cuya premisa ha sido poner en relieve nuestra cultura y, particularmente, la hospitalidad que nos caracteriza. De ahí que, por ejemplo, cuando se habla de turismo no se alude a temporadas, sino a lo cotidiano, porque todos los días convivimos con cientos, miles de visitantes, tanto paisanos de otras entidades como extranjeros de cercanos y lejanos países.

Yucatán también es hoy sitio preferido por inversionistas, nacionales y extranjeros, que ven en esta tierra pródiga oportunidades para hacer negocios en un ambiente de paz y tranquilidad, que a su vez se traduce en desarrollo y mejor calidad de vida para quienes habitamos esta región de nuestro México; esto ha convertido a nuestra ciudad capital en multicultural, por tanta gente que ha llegado de otros lugares a radicar.

Como todo, las grandes oportunidades obligan a realizar grandes cambios, y la capital yucateca ha sufrido una metamorfosis: sin perder su encanto de ciudad antigua en el Centro Histórico, en sus alrededores es una urbe moderna, con gran dinamismo y a la vanguardia en muchos rubros como el comercio, la industria, la medicina, la tecnología y la educación.

Esta tierra promisoria es la que acoge desde ayer la 17a Cumbre Mundial de Premios Nobel de la Paz, “un homenaje merecido al pueblo de Yucatán, que es de los estados más seguros del país desde hace muchos años, esto hay que reconocerlo”, dijo esta semana el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien hoy dará su conferencia matutina en esta ciudad.

Sí, son días de mucho movimiento, y de algunas molestias, que valen la pena para ser buenos anfitriones de un evento de este calibre, que por su naturaleza requiere de mucha seguridad para llevarlo a buen puerto.

Por cierto, el programa educativo oficial de esta reunión, “Liderando con el ejemplo”, es una parte importante del evento desde que comenzó en 2012, con el objetivo de cambiar la visión de los jóvenes y animarlos a hacer proyectos orientados a la sociedad, para educar a los nuevos líderes con valores éticos y de paz. En el panorama actual, si este mensaje llega a un solo joven o niño, el esfuerzo estará sobradamente recompensado.

Así, esta cita de hombre, mujeres y organismos que han recibido el galardón instaurado por Alfredo Nobel es una metáfora de la paz que disfrutamos en este que antes era uno de los estados más olvidados del centro de la República. Hoy, Yucatán y Mérida se ven y se escuchan en todo el mundo. Seamos merecedores de esta distinción.

Anexo “1”

El plantón y el desfile

Sin menospreciar los que se realizan en otras ciudades, el desfile del 16 de septiembre en la Ciudad de México es todo un espectáculo, como se comprobó una vez más este año. Después de meses de prácticas extenuantes, días antes, los altos mandos del Ejército y la Armada pasan revista a las tropas y dan el visto bueno al comandante de la columna. La noche del 15 al 16 de septiembre, en los cuarteles casi nadie duerme. De hecho, el personal permanece acuartelado y se levanta muy de madrugada para asearse, tomar el desayuno y arreglar uniformes, fornituras, botas, espadas, armamento y demás implementos con que va a desfilar.

Luego viene el "plantón" de varias horas en las calles aledañas al primer cuadro de la capital. Pero nadie se queja, todos están expectantes hasta que el corneta de órdenes toca "atención" e inicia la marcha sobre 20 de Noviembre, que pasa frente al Palacio Nacional para saludar al presidente ante el balcón principal, esto ante una monumental banda de guerra que marca el paso de los contingentes; en ese instante la voz de los narradores y los aplausos de la gente hacen que por momentos se pierda la noción del tiempo.

Es una experiencia única e inolvidable, independientemente del partido que gobierne, como ocurrió este año en que se agregaron algunos aspectos poco vistos, peo que no minimizaron el aplauso y reconocimiento a mujeres y hombres del Ejército, Fuerza Aérea y Armada que constituyen la Gran Fuerza de México.

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