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Quisiera pedirte algo.

Por favor, ve a tu cocina y abre la llave de agua, déjala abierta unos cuantos segundos, observa su densidad, su transparencia, la fluidez con la que recorre hasta el depósito. Esto que acabas de presenciar, a pesar de ser algo cotidiano, es un tesoro de la vida y la naturaleza.

Ahora quisiera que cierres los ojos, e imagina una existencia sin agua, sin ese líquido vital que para nosotros sigue siendo algo que ocurre con naturalidad pero que para millones de personas alrededor del mundo es una substancia utópica.

Piense que no cuente con el agua suficiente para poder bañarse las veces que quiera, sin agua limpia para saciar la sed, sin el agua suficiente para lavar los alimentos, eliminando impurezas y preservando la salud.

El 22 de marzo no solamente se conmemora el Día Mundial del Agua sino también es un llamado a cuidar la vida de todos, porque el agua es tan indispensable, que sin ella, simplemente estaríamos en la cuenta regresiva hacia la extinción.

De acuerdo con datos la Organización de las Naciones Unidas, cerca de un tercio de la población mundial no utiliza servicios de agua potable gestionados de forma segura y solo dos quintos tienen acceso a servicios de saneamiento fiables.

Todos los días alrededor de 700 niños menores de cinco años fallecen de diarrea a causa del agua insalubre; se calcula que de aquí al año 2030, más de 700 millones de personas se podrían ver forzadas a desplazarse en búsqueda del agua.

La degradación ambiental, el cambio climático, el crecimiento demográfico y la urbanización acelerada son factores que plantean retos para asegurar que el agua sea un derecho al que todos puedan y deban acceder con seguridad.

Desde el año 2010, las Naciones Unidas establecieron que “el derecho al agua potable y el saneamiento es un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos”

Por derecho humano al agua se entiende el derecho de toda persona, sin discriminación, a disponer de agua suficiente, segura, aceptable, accesible y asequible para uso personal y doméstico.

Es necesario un trabajo global pero desde los mecanismos que transformen el agua no apta para consumo, que vaya de la mano con la innovación pero también con la preservación, no desperdiciar el líquido, no considerar que el agua será para siempre.

Las campañas estatales y federales son apenas paliativos, esfuerzos poco coordinados para recuperar esos espacios naturales.

Necesitamos generar una mayor conciencia respeto a este tema, no podemos considerar que el agua es o será inagotable, porque estaríamos viviendo en una falacia. Londres, Pekín, Ciudad del Cabo, la Ciudad de México y Estambul son algunas de las grandes urbes que corren con el inminente riesgo de quedarse sin agua potable.

Consideremos el caso de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, en donde apenas el año pasado estuvo al límite de quedarse sin reservas para sus millones de habitantes. Según estudios ingleses, esto ocurrió debido a cuatro factores: la peor sequía del siglo, aumento de la población, escasez de fuentes alternativas y uso desmedido del agua.

Por favor, cuidemos el agua, de eso dependerá nuestra existencia.

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