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Ante la amenaza de diez gobernadores del norte del país de romper el pacto fiscal con la Federación, argumentando falta de recursos para el presupuesto, hay que decir que tendrían que solicitarlo a sus congresos locales y con eso bastaría, pero podemos considerar que no sólo es un tema económico, sino principalmente político, asuntos que cuando se mezclan resultan explosivos.

Ante la falta de respuesta a las ya muchas solicitudes del grupo bipartidista de gobernadores, que son 10, para ser atendidos por el presidente AMLO, quien les ha dicho que la que los debe atender es la Secretaría de Hacienda y en estricto sentido así ha sido siempre, la exigencia tiene un alto contenido de política por el avasallamiento de la manera muy personal del presidente López Obrador de asumir sus decisiones públicas y de responderles en sus mañaneras, diríamos que se ventilan asuntos públicos en público y mantienen una discusión que mueve las olas con más furia que los huracanes que nos visitan con ya mucha frecuencia en la península de Yucatan.

No todo es forma, el fondo es que varios estados gobernados por quienes se mantienen en esta escaramuza tendrán elecciones el próximo año y es un tema de la mayor importancia ante la posibilidad de perder la elección y de que se concrete el triunfo de Morena. Se juegan muchas cosas, entre ellas una responsabilidad ante los fondos presupuestarios que ha ejercido cada gobernador, la posibilidad de ser perseguidos le agrega más sal a la sopa porque saben bien cómo se las gasta López Obrador en este rubro: exhibirlos como corruptos sean o no es la firma de la casa. Debemos destacar que uno de los gobernadores, el de chihuahua, Corral, es el que ha ocupado más tiempo y con más confrontación en las diferencias con el presidente. Se parecen mucho en su estilo. El presupuesto, la pandemia, el agua y otros asuntos mantienen un discurso que no ayuda en nada y nos muestra los niveles primitivos en los que nos encontramos. En el pasado era imposible una situación similar, ante una diferencia de fondo, lo que ocurría era la destitución del gobernador, en el sexenio de Salinas de Gortari 17 gobernadores fueron substituidos, eso sí lo contempla la Constitución, es el senado de la República el recinto donde se atendería un tema de esa naturaleza, otro instrumento es la revisión anual a la que están sujetos los gobiernos estatales para auditar sus cuentas del uso de fondos federales por parte de la Auditoría Superior de la Federación.

No es un asunto fácil de resolver y en tanto, como diría Chico Che: ¿Quién pompó… zapatitos quién pompó?

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