"En uso de mis futuras facultades"

El próximo comandante supremo de las Fuerzas Armadas reveló que investigó a generales y almirantes para designar a los titulares de Sedena y Semar.

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El pasado lunes, el presidente (de facto) electo Andrés Manuel López Obrador dio a conocer –“en uso de mis futuras facultades” y “de conformidad con la Constitución y las leyes”– los nombramientos del almirante José Rafael Ojeda Durán como próximo titular de la Semar, y del general de división Luis Crescencio Sandoval González, de la Sedena.

Esto confirma que Peña Nieto ha delegado algunas decisiones, pues el artículo 89 de la Carta Magna que invocó AMLO señala que nombrar y remover secretarios de Estado es facultad exclusiva del presidente, cargo que no ha jurado, pero ya ejerce.

En cuanto a los nombramientos, para algunos analistas expertos en temas militares la elección en el Ejército es un rompimiento del círculo cercano al general Salvador Cienfuegos, con quien López Obrador ha tenido varios desencuentros, ya que eligió a un general de división joven, de 58 años, y recién ascendido y no a los de la plana mayor, con lo que corta de tajo las aspiraciones de al menos dos generaciones de divisionarios.

Para la Armada, el tabasqueño también sorprendió al designar a Ojeda Durán, actual inspector y contralor de Marina, dejando en el camino a Ángel Enrique Sarmiento Beltrán, de la generación de la H. Escuela Naval del secretario Vidal Francisco Soberón Sanz (70-75), y a José Luis Vergara Ibarra, su delfín y el más joven de los almirantes, a quien ya no le alcanzará el próximo sexenio para coronar una impecable carrera académica, más que operativa.

El próximo timonel de la Marina es de una antigüedad anterior a Soberón (69-74) y un año menor que él, y aunque la edad límite para el almirantazgo es de 65 años, con las cuatro estrellas Ojeda Durán prolongará su travesía al mando de la Semar. Este nombramiento fue mejor recibido entre los navales en activo y en retiro, además de que hay un relevo generacional natural en los mandos de Semar.

También en uso de sus “futuras facultades”, el próximo comandante supremo de las Fuerzas Armadas reveló que investigó a generales y almirantes para descartar que en sus trayectorias hubiera manchas de violación a los derechos humanos o sospecha de algún tipo de conducta ilícita.

¿Qué más investigaría AMLO con esa facultad metaconstitucional que se arroga? No sabemos, pero esa declaración no fue bien recibida por los militares, para quienes la lealtad se logra con respeto, de ambas partes, lo cual parece sigue sin entender López Obrador.

Anexo “1”

Frida y los almirantes

 El emblemático caso de la niña Frida del colegio Rébsamen, que se tomó como símbolo en los primeros días posteriores al sismo del 19 de septiembre de 2018, y que pareció confrontar a dos altos mandos de la Marina, parece que impactó en las aspiraciones de dos almirantes que se enfilaban para encabezar la Secretaría de Marina: Ángel Enrique Sarmiento Beltrán y José Luis Vergara Ibarra.

Como publicamos en estos acontecimientos, el protagonismo dominó en  momentos en que rescatistas y medios mantuvieron a la nación en vilo con la historia de Frida. Sarmiento Beltrán ofreció una disculpa por informar que la Marina no contaba con detalles de una supuesta menor atrapada en la zona, desmintiendo a Vergara Ibarra, que había dado a conocer dónde se encontraba Frida y la estrategia para llegar a ella. El final del cuento es conocido: no hubo tal niña, pero el desencuentro pareció influir en el naufragio de las aspiraciones del subsecretario y del oficial mayor de la Semar.

Tiene razón el capitán Florentino Peralta Murillo (Camilo para los cuates), quien me compartió esta visión.