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Son muchas las semanas que hemos estado hablando de cosas negativas ante esta pandemia que nos tiene más de 90 días sin percibir un sueldo, aunque no hemos dejado de llevarle a la gente por nuestras transmisiones en los diferentes medios nuestro trabajo para que tenga la sonrisa como un bálsamo de alegría. Pero hoy decidí escribir sobre cosas positivas, que nos den ilusión y esperanza; en estas líneas quiero darle gracias a Dios por muchos motivos, pero quisiera retroceder al 30 de noviembre y 1 de diciembre de 2019, cuando tuve un accidente en escena y me rompí el cuádriceps, lo cual me llevó al quirófano.

Quiero confesar que en la magnífica operación que me realizaron el doctor Philadelpo Gordillo y su equipo de profesionales, todo salió bien, pero veía pasar el tiempo en cama y no hay refrán perdido: “En la cárcel y en el hospital ves a los amigos”; fueron muy contadas las llamadas que dijeran: ¿necesitas algo? o su apoyo en el cuarto, pero las que hubo fueron suficientes. Cuando llegó el tiempo de empezar a recuperarme les confieso que al ver los videos de mis obras y cómo bailo los distintos ritmos, más de dos veces pensé: ¿volveré a bailar así para mi público? Y el miedo invadía mi alma y mi corazón, porque la mente puede ser tu mejor aliada o tu peor enemiga, pero la fe es la fuerza que mueve este universo. Gracias padre Jesús Caballero, Dr. Álvaro, Crucy, Samantha y Samira por todo su cariño, gracias doña Carmen por su guía, pero sobre todo gracias a mi familia: papá, mamá, hermanos, y a mi esposa e hijos por ayudarme a no caer.

Cuando tomé el burrito, las muletas, y el bastón, no podía quitar el miedo de mi mente, pero llegó una joven con grandes conocimientos y que con base en constancia, estudios, paciencia y sobre todo un gran amor por lo que hace y un corazón enorme por ver mejorar a sus pacientes, me tomó en sus manos y hoy veo cómo están flotando los resultados en mi andar, haciendo movimientos que en algún momento pensé que no volvería a hacer. La fe mueve mi rodilla y no tengo palabras para agradecer todo el trabajo que desarrolla con tanto cariño. GUROGO es un centro integral de fisioterapia y rehabilitación en el cual cada ejercicio, cada movimiento, cada terapia, y ver mi cuerpo hacer movimientos impensados, me provocan una inmensa felicidad al saber que podré volver a bailar para darle a la gente momentos de alegría con mi forma de hacer comedia.

Me llena de esperanza pensar que ante todo este tsunami de noticias negativas, siempre hay algo positivo a nuestro alrededor, sólo hay que abrir bien los ojos. Por eso hoy quiero agradecer desde el fondo de mi alma a Ana Josefina Gutiérrez toda la paciencia; sin duda GUROGO es un lugar para recobrar los sueños, donde especialistas te guiarán por un mejor camino para una pronta recuperación; para muchos puede ser algo insignificante, pero verme caminar sin bastón, no tienen idea de la alegría que me causa y por la cual hoy doy gracias a Dios y a ti Josefina. Su teléfono es 9995534139 y sus redes GUROGOMID. La fe es la fuerza más grande del universo, vale la pena creer, masinó.