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El momento en que escribo estas líneas a lo mejor no es el más indicado, aunque el latir de mi corazón indique lo contrario; sigo en la profunda tristeza por la pérdida de nuestra compañera Marú Boeta Zapata, quien falleció hace unos días, y saber que, con todo lo que está pasando, no poderla despedir como la gran artista que era me llena de pesar, y me hace pensar en la gran incertidumbre que estamos viviendo. Soy creyente en que no hay fuerza más grande que la fe, pero hoy este caos en las cifras, los picos, la contingencia, las medidas según el color de un semáforo, las olas, ya me tienen harto, porque el misterio es lo que más nos afecta.

Uno se pregunta ¿por qué muchos países ya lograron salir de este problema?, ¿por qué no les afectó tanto en lo emocional? Hay un tema que lamentablemente lo resuelve todo: “Dinero, dinero, vil metal que embrutece al mundo entero” y así es pero ese metal hoy te daría esperanza y quitaría un poco el estrés, la preocupación y sobre todo la desesperación de cómo llevar un plato de comida a la casa y en muchos casos sacarte del laberinto en el cual muchos se encuentran, y es cuando mucha gente se hace la pregunta: ¿por que si vivimos en un país donde el mandato supremo tiene en su vocabulario las palabras “bienestar”, “esperanza” y muchas más que confortan el alma hoy causan extrañeza por su ausencia?

Existe mucha gente en este país que se hace las mismas preguntas: ¿Qué va a pasar?, o peor aún ¿cuándo va a pasar?, ¿cuándo podré salir a trabajar?, porque los gobiernos y la sociedad misma no se cansan de decirle a la gente: quédate en casa, no salgas, protégete; así funcionó la estrategia en otros países, pero ¿se han puesto pensar que en todos dieron apoyos económicos que realmente solucionaban o aminoraban los problemas o al menos las necesidades de primera mano se resolvían? Así el trabajo de sociedad y gobierno da resultados positivos, pero hoy han pasado más de 100 días en esta incertidumbre, más de cien días de Covid-19, cuando desde el principio nos decían: quince días, un mes, máximo una cuarentena, y estamos en camino a la tercera cuarentena sin percibir sueldo alguno, y la desesperación se hace más fuerte.

No olvidemos que Yucatán ocupa los primeros lugares en suicidio, ¿y saben qué lo causa, además de los trastornos mentales: la desesperación, el estrés y muchas cosas que hoy están viviendo muchos mexicanos? Sólo escuchas que hay reservas de dinero para afrontar la economía, que se hicieron préstamos millonarios para enfrentar la pandemia, y uno se pregunta: ¿dónde está ese dinero? Porque son muchos los hogares donde hace falta un plato de comida, son muchos los hogares donde no hay forma de obtener un recurso, donde las lágrimas al perder un patrimonio se deslizan en el rostro con el sabor salado de la derrota, donde le dan una bendición al que tiene que salir a exponerse con tal de llevar un plato a la mesa, y ¿dónde está el dinero? Los mexicanos queremos respuesta.