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Mare la verdad es, como dicen por ahí, que con nada estamos conformes, ahora todo mundo quejándose del calor y hace unos días todos estaban glugluglú en sentido onomatopéyico: unos por el levantamiento de la ley seca y otros al estar inundados por las lluvias que dejó Cristóbal; de estos acontecimientos hay varias ramas que se desprenden: en primera instancia, ¿por qué algo que fue menor que un huracán nos hizo tanto daño, sobre todo en el sur del estado?, ¿quién no avisó a tiempo?, ¿fue la gente del gobierno federal, los de protección civil estatal? La verdad es que “¿dónde quedó la bolita?”. Difícilmente o mejor dicho imposible que alguien salga a decir: “Ustedes disculpen, fue error mío”.

El caso es que mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador, en su nueva normalidad, se pasaba posando para fotos del banderazo de su capricho llamado “tren maya”, había mucha gente viendo cómo salvar lo poco que tenía ante las inundaciones: sus pertenencias, sus aves de traspatio y las pocas cosas de valor que tuvieran, y viendo cómo una vez más la vida los sacudía cuando aún mucha gente buscaba cómo llevar un plato de comida a su casa ante la pérdida de empleo por la contingencia del Covid-19, y nos llueve sobre mojado. Lo que es de destacar es que desde la sociedad civil muchos están haciendo diferentes actividades para recaudar ropa, artículos no perecederos o cualquier objeto que pueda servir para aminorar un poco la pena que llevan en el alma tantas personas afectadas.

Y hablando de afectados, el revuelo que se armó por una foto que subieron donde el exgobernador Víctor Cervera Pacheco está remojado hasta las rodillas; en imagen que aplicaba la comunicación a través de la proxémica, nos muestra cómo se comunica a través de la atmósfera que plasmaba la labor de un líder, un político o gobernante metido entre la gente afectada y ayudando. Esa foto incendió las redes y como por arte de magia empezaron a salir un sinfín de imágenes de otros políticos de todos los colores, mojados como pitches y cerca de los afectados. Lo que llama la atención es que en esa galería de políticos samaritanos figuraban más de dos que no se habían aparecido desde sus campañas y que por obra de magia empezaron a tomarse fotos todos enlodados, empapados, con el agua hasta el cuello, sobre todo los que no son muy altos.

La pregunta sería: ¿esas fotos son sinceras?, ¿reflejan sentimientos reales? Digo esto porque soy muy mal pensado, porque llevábamos varios días lloviendo y ni las luces de los hijos de Cri Cri, pero después de la foto de don Víctor, todo mundo a postear. ¿Acaso tendrá algo que ver que los tiempos electorales ya están como caballos peleando puerta en la corrida? En diciembre se supone que ya deben salir los nombres de los candidatos respectivos a diputados locales, federales y a las 106 alcaldías. ¿Será que por eso todos están buscando foco? La realidad es que cualquiera que sea la intención se agradece la ayuda que puedan llevar, porque hay mucha gente en nuestro estado que necesita ayuda; así que, si puedes, apoya, pero no sólo por la foto. Masinó que sí.