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Como ya la mayoría conoce, el viernes pasado ocurrió la explosión de un ducto de Pemex en la comunidad de Tlahuelilpan, Hidalgo, noticia que se hizo viral todo el fin de semana en las redes sociales. Hasta ayer, a horas de escribir esta columna, iban 90 personas fallecidas y más de 100 hospitalizadas. Gobiernos de países como Rusia han mandado condolencias a la nación.

En redes como Facebook el ambiente sigue siendo “festivo”, sigue siendo el máximo tribunal; meme tras meme se han compartido en forma de burla contra las personas quemadas; la mayoría opinando que tuvieron su merecido al estar robando gasolina; eran “huachicoleros”, coinciden los que eso escriben.

Irónicamente, ayer mismo por la mañana escuchaba en el noticiero el testimonio de un familiar de un afectado que decía que precisamente a través de las redes sociales se habían enterado de que había una fuga de combustible y llamaban a la gente a acudir para aprovecharlo.

No han faltado las notas falsas, como la de que parientes de los heridos están exigiendo indemnizaciones o la de que ha sido el gobierno o algún partido político el que provocó la explosión y los que convocaron a la gente, pero son solo rumores, nada confirmado.

Puedo, sin embargo, pensar la pérdida de la razón que pudo haber afectado a esa gente para “bañarse” de gasolina, para no pensar en algún momento que una mínima chispa podría acabar con su vida de una de las maneras más horribles de morir, solo por llevarse un poco de combustible, la misma pérdida de la razón de cientos de personas que se burlan de la tragedia, meme tras meme, comentario mal intencionado tras comentario mal intencionado.

Nadie parece dimensionar nada, sin importar las imágenes que vea, ni los videos del momento de la explosión y la gente calcinada, ya estamos totalmente acostumbrados a ver eso en películas o series y la realidad solo parece ser una mala copia de la ficción, comparamos a muertos con zombies y personajes de nuestras producciones favoritas.

Escucho por ahí preguntar si se aprenderá algo de esta tragedia, la respuesta del interlocutor es negativa; nos han inculcado la cultura de la corrupción, dice, y completa: han abusado tanto de nosotros que cuando nosotros podamos hacerlo de alguien o de algo lo haremos.

Todos dichos de gente adulta, mientras la más joven sigue compartiendo memes… hasta la próxima noticia de moda…