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Esta historia comienza el miércoles 8 de marzo de 1972 a las 2 de la tarde. Hoy, 49 años después, lo recuerdo como si hubiera sido ayer: comenzaba mi carrera en los medios de comunicación que hasta ahora sigue. Durante ese tiempo, como se han de imaginar quienes me lean, han pasado muchas cosas en mi vida profesional y en la historia de la ciudad, el estado, el país y el mundo y de ellas he sido afortunado testigo y de algunas protagonista.

Antes de seguir en estos deshilvanados recuerdos –“antes de que se me olvide”, diría un escritor yucateco hoy en injusto olvido: don José Esquivel Pren-, tengo que agradecer a quien desde hace por lo menos 55 años ha sido más que amigo, un hermano generoso (cuyo perfil publicó hace unas semanas Gastón Lámbarry): Manuel Triay Peniche, quien me abrió las puertas del oficio más apasionante del mundo.

Soy de los pocos afortunados que han transitado de la edad de plomo (los linotipos) a la modernidad (no siempre afortunada) de las redes sociales y la cibernética, de la exigencia de una pulcritud rayana en el fanatismo en el uso de las palabras (comencé como corrector de pruebas en “la biblia”, imagínense) al descuido pecaminoso de las normas básicas del buen decir y mejor escribir (hoy sólo lo voy a lamentar sin detenerme mucho).

En ese largo lapso de casi cinco décadas (espero llegar a completarlas el próximo año), algunas cosas importantes he hecho: tras unos breves años como reportero de a pie (la mejor etapa de mi carrera), me hicieron contra mi voluntad y casi por descarte jefe de información; luego ocupé la jefatura de cierre de edición (jornadas de 6 de la tarde a 3 o 4 de la mañana) Eso entre muchas otras actividades y responsabilidades durante 38 años en el medio donde comencé.

Hoy, gracias a la generosa aceptación de los dueños y directivos de Grupo Sipse, me ocupo desde hace nueve años de la coordinación de El poder de la pluma, espacio de libertad donde expresan sus opiniones medio centenar de colaboradores de primera línea en todos los ámbitos de la cultura y la ciencia, rara avis en el periodismo nacional. Mi gratitud a ellos, en especial al Lic. Gerardo García.

He trabajado en la radio y la televisión (hoy tengo un espacio los viernes en el noticiario televisivo Más temprano de Sipse televisión bajo el título Plato de lengua con temas del lenguaje -gracias Elena- y durante 8 años, en la televisión del Estado, tuve a mi cargo la investigación, el guión y la conducción del programa Acérquese y participé en la conducción de Huellas del sacbé con mis entrañables amigos Luis Pérez Sabido y Miguel Güémez. Algunos logros importantes como periodista he tenido. Espero poder contarlos.

* * *

Ah, se me olvidaba: también fui orador oficial en la sesión de Cabildo del 15 de septiembre de 2007 (designado, a mucha honra, por unanimidad) y aún me debe el diploma quien era el alcalde entonces: César Bojórquez Zapata

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