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Los apellidos mayas yucatecos, tal como los conocemos hoy día, tienen orígenes en el periodo prehispánico Clásico y han sufrido diversos cambios en su forma y en sus significados a lo largo de la historia. Actualmente se contabilizan poco más de 250 en la península, la mayoría son monosilábicos y refieren a elementos de la naturaleza como árboles o partes de ellos, animales (pájaros, peces, mamíferos e insectos), minerales, o cosas u objetos. A diferencia de los apellidos españoles surgidos a partir del oficio o profesión de sus primeros portadores, el producto de dicho oficio o distintas cualidades, estados, motes o adjetivos empleados antiguamente para definir o identificar a una persona.

Si consideramos los registros de Ralph Roys sobre los patronímicos mayas, realizado a fines de los 30 del siglo pasado, vemos que, desde entonces, varios apellidos aparecían circunscritos a algunas familias, por lo mismo nos pueden resultar extraños, por ejemplo, Hoo (hoo’) encontrado en Maxcanú. Otros únicamente se hallaban en Cozumel: Dzahé, de ts’a-he’, gallina ponedora; Pauó (talega o morral de red), Pits, de piits’, tipo de algodón, y Kumux (k’umux), de etimología desconocida. De los apellidos Kayak, encontrado en Hunucmá, Chuan en Sahkabchén, y Chook, en Santa Cruz, Sinanché, también se desconoce su etimología.

Otros patronímicos mayas que aparentemente tienen menos poseedores en la península son Chiclín y quizá provenga del náhuatl chictli, jugo de chicozapote; Cal, de kaal, pescuezo, abertura estrecha; Mac (maak) refiere a una tortuga de agua fresca; Cumí quizá derivado de la voz maya kuum, olla o recipiente de barro; Tilán es de etimología desconocida, aunque hay autores que dicen que significa “Lo ajeno”; Chicmul, de ch’ik, coatí, y mul, la planta C. pilosus; Chinab, de chinab, punta de lanza, o medida de jeme que también es un topónimo; Kak, de k’áak’, fuego u hoguera; Choch de chóoch, una sapotácea; Xaman, aplicado al norte y a la estrella polar, y Tinal (tinaal) de etimología no identificada.

Algunos apellidos probablemente han desaparecido de la geografía peninsular, habría que investigar más, como Muy (conejo). Roer, deshacer con los dientes delanteros; cosa muy molida; o de múuyal, nube. Bil de biil, cierto perro lampiño Canis caribaeus, hallado en el área chontal; Chalá de chalha’, una planta Parthenium schottii; Choben de ch’oben, tierra colorada para pintar; Pencech de p’enkech, excesivo; Pib de píib, horno subterráneo y lo así cocido; Uech, de weech, armadillo; Wex quizá de weex, taparrabo; Tox, de toox, derramar o echar algún líquido. To, de to’ envolver; y Pes, tejón macho.

En contraposición a estos patronímicos mayas, los más frecuentes en Yucatán, según el Instituto Nacional Electoral (INE, 2016), son: Pech, Chan, May, Canul, Canché, Poot, Dzul y se encuentran dispersos por todo el territorio peninsular. Se estima que más de la mitad de la población yucateca porta al menos un apellido maya (paterno o materno) o ambos y están relacionados con el uso de la lengua y la identidad y cultura mayas.

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